NACIONAL

¡Ganamos!

Nuestra generación está haciendo historia. Hoy domingo no ganó López Obrador. Es decir, no solamente ganó López Obrador. Ganamos todos los mexicanos, porque fuimos capaces de llevar adelante en relativa paz un proceso de enorme trascendencia para el presente y el futuro de nuestro país, con una participación copiosa que no dejó lugar a dudas y mucho menos espacio para la estéril confrontación poselectoral.

“Este es un día histórico y será una noche memorable”, comenzó diciendo López Obrador acompañado de sus tres hijos mayores y su esposa en su primer mensaje, y enfatizó que una gran mayoría de mexicanos decidió emprender la cuarta transformación.

Expresó su reconocimiento a sus contendientes. Llamó a todos los mexicanos a la reconciliación, y a poner por encima de los intereses personales, el interés superior, el interés general: como Vicente Guerrero, la Patria es Primero.

Dijo que apuesta por la Democracia no por una dictadura abierta ni encubierta. Cambios en apego al orden establecido; libertad empresarial, de expresión, de asociación y de creencias.

Delineó lo que será su programa de trabajo.

Meade y Anaya reconocieron sin ambages la decisión mayoritaria de los mexicanos y la consecuente victoria de Andrés Manuel. Es una actitud encomiable de los candidatos priista y panista. De su respeto a los valores democráticos, que bien harán en imitar sus seguidores. De hecho Anaya antes de salir a los medios habló por teléfono al ganador, según lo informó el propio frentista, quien subrayó que “sin demócratas no hay democracia”.

Cerca de las 23:00 horas, Lorenzo Córdova dio a conocer datos del conteo rápido, muestra para la que se tomaron en cuenta 7,787 casillas. 5% del total. El nivel de participación fue altísimo, récord, se ubicó entre el 62.9 y 63.8%; los candidatos obtuvieron: Anaya, 22.1-22.8%; Meade, 15.7-16.3%; AMLO, 53-53.8%, El Bronco del 5.3 – 5.5%.

Enseguida el Presidente Peña Nieto anunció que López Obrador había ganado la mayoría, pero era menester esperar resultados oficiales. Dio a conocer que se comunicó con el ganador y le felicitó y ofrecerle el apoyo para una transición ordenada y eficiente.

Quién diría que José Antonio Meade sería el que levantara la mano a López Obrador. Con un comprensible dejo de tristeza, pero sin amargura, declaró ganador de la contienda al tabasqueño, y le deseó una gestión exitosa por el bien de México.

Al filo de las 20:10, acompañado de su esposa, Juana Cuevas; de su coordinador de campaña, Aurelio Nuño; y del presidente del CEN priista, René Juárez Cisneros, el candidato ciudadano reconoció que el voto no le era favorable, sino que fue mayoritariamente para Andrés Manuel López Obrador.

Agradeció a quienes lo acompañaron en esta aventura, y a quien lo hizo su abanderado.

A AMLO lo mencionó por su nombre, con todas sus letras. Algo inédito. Y eso habla muy bien de Meade, y significa un buen augurio. Quiere decir que los mexicanos somos más que partidos políticos y partidos de futbol; que podemos coincidir en lo fundamental. Que, en efecto, siempre tenemos presente que “La Patria es primero”.

Por su parte Anaya con todo y su conocida retórica fue más breve. Acompañado de los suyos, también se refirió a López Obrador por su nombre, le deseó lo mejor, le ofreció colaboración y comprometió en su caso una oposición responsable, pues “por amor a México seguiremos en pie de lucha”.

Reiteró su denuncia en el sentido de que el gobierno federal había golpeado su campaña y utilizado facciosamente en su contra a la Procuraduría General de la República.

Por cierto, cuando Juárez Cisneros, quien reconoció la pérdida de ocho gubernaturas, mencionó al Presidente, la tibieza de los aplausos y hasta alguna expresión revelaron con claridad que en el tricolor hay un ánimo adverso al mandatario, a quien culpan, y no sin razón, de este revés histórico que podría mandar al PRI hasta el tercer lugar, y que, como todo movimiento telúrico de grandes proporciones, provocará un importante reacomodo.

Amanecerá el lunes, y como en la canción de “La fiesta”, de Serrat, como dice don Arturo de Alba, bajaremos la calle y volveremos a nuestra rutina, pero ahora esperanzados en un mejor porvenir, un porvenir que tendremos que seguir construyendo cada uno de nosotros todos los días, pues, para decirlo con otro cantautor, Napoleón: “Del cielo nada nos caerá”.

Javier García Zapata

Docente y periodista. Maestría en Educación y Neurocognición. Licenciatura en Periodismo. Estudios en Letras Hispánicas.

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