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2018: rebelión cívica en las urnas

El primero de julio de 2018, 56 millones de ciudadanos tomaron las urnas para decidir la continuidad o ruptura del modelo económico que llevó al límite del exceso un modelo de gobierno burocrático y corrupto. En esta batalla electoral, 30 Millones de ciudadanos de todas las preferencias políticas, en todo el país, se unieron en una rebelión pacífica con un objetivo común: apoyar y darle el triunfo al proyecto de cambio de régimen, cambiando de manera profunda el mapa político del país.

La forma y el fondo de la participación ciudadana

Comparar la participación ciudadana de 2018 (63.4% de la Lista Nominal de Electores) con las cuatro elecciones presidenciales anteriores, acusa diferencias notables, la de 1994 por ejemplo sorprende por la enorme participación ciudadana (77%), gracias al “voto del miedo” después del asesinato de Colosio. Esa es quizá la más contundente participación que deseamos no se repita.

En relación con la del año 2000, la participación es muy parecida, sin embargo, aunque aquella elección fue memorable porque “sacar al PRI de los pinos” aglutinó a millones de ciudadanos en favor de la alternancia entre PRI y PAN; 18 años después, varios millones más se volvieron a aglutinar, pero ahora para “quitar a la mafia del poder” y cambiar el régimen neoliberal del “PRIAN”, por un proyecto alternativo de nación.

En 2006, aparte de la más baja participación del periodo, el proceso electoral fue cuestionado “AMLO perdió por un estrecho margen de diferencia”, lo que valió una confrontación que terminó con la acusación de ilegitima a la Presidencia de Felipe Calderón.

Y si bien se entendía, desde la elección de 2000, en 2006 quedo claro que cualquiera que aspirara a ganar la Presidencia, tendría que hacerlo con un amplio margen de diferencia para evitar la guerra pos electoral, el desgaste político y la no deseada ingobernabilidad, en lo que se perfilaba como un periodo histórico de sucesivos gobiernos divididos, tal como lo confirmó la elección de 2012 seis años después.

Finalmente en 2012 la lucha electoral llevó a las urnas al mayor número de nuevos votantes, poco más de 8.3 millones de los 50 millones que participaron; cifra que incluso, superó la cantidad de nuevos electores en la Lista Nominal. En 2018 se sumaron solo 6 millones adicionales.

En fin, que por los números, la 2018 no parece ser una elección diferente ni tiene rasgos de participación especialmente relevante; sin embargo, esa participación, del modo en que se dio, VOLTEÓ DE CABEZA el sistema de partidos y permitió una segunda alternancia, esta vez contundente y disruptiva con la tendencia de gobierno dividido perfilada desde 2000.

¿Cómo fue posible esto?

El acercamiento ciudadano a las urnas en 2018, dejó impresos con tinta indeleble varios mensajes, destaco tres: Perdimos definitivamente la confianza en el PRI a quien le habíamos dado el beneficio de la duda con su retorno al poder después de dos sucesivos gobiernos panistas en los que no se diferenció más que en la profundización de la corrupción; por eso a AMLO y los candidatos de MORENA les dimos la oportunidad y nuestra confianza porque no queremos perder la esperanza de un cambio verdadero pero pacífico.

Más o menos así se podría glosar el sentido del voto ciudadano manifestado en las urnas: Esperanza y hartazgo, confianza y enojo, motivación y cansancio; sentimientos que confluyeron como motores que pujaron en favor de esta rebelión pacífica expresada por:

  • el voto terco de poco más de 15 millones de ciudadanos que, unos desde 2006 y otros desde 2012 siguieron apoyando a AMLO;
  • el novedoso voto de confianza de poco más de 9 millones de ciudadanos que, habiendo votado unos en 2012 por PEÑA NIETO y otros que nunca habían participado, sobre todo jóvenes, junto a los seguidores fieles de AMLO, “VOTARON PAREJO” por Presidente, Diputados y Senadores de MORENA.
  • el voto de castigo de 7 millones de ciudadanos simpatizantes del PAN y PRI que retiraron el apoyo a sus candidatos presidenciales, de los cuales, más de 5.7 millones de esos votos de castigo los convirtieron en voto útil en favor de AMLO para Presidente.

Resultado: la Presidencia de la República, la mayoría del Congreso de la Unión, los primeros gobiernos estatales y municipales y legislaturas locales que acompañarán al nuevo gobierno en lo que anuncian como “la cuarta transformación de México”.

CARRO COMPLETO dirían los nostálgicos del viejo régimen, VOTO DISRUPTIVO diría yo, si hubiese que darle un nombre a ese golpe de timón pacífico y democrático.

¿Qué tan sólido o efímero fue ese apoyo popular al nuevo gobierno, se concentra en algunos sectores sociales y regiones del país, está representada la pluralidad del México actual, cuánto y de qué forma contribuyó Aguascalientes a ese cambio? ….

Antonio Alvarado Cedillo

Antonio Alvarado Cedillo ISSSTE Pensionado por 30 años de servicio en INEGI Activista político y social, ahora de tiempo completo, después de 10 años trabajados como obrero y 30 de burócrata. Nacido en la Ciudad de México, con el gusto de viajar por los rincones de México.

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