EN EL DIVAN

Pensamientos desfasados, pasado, presente y futuro

Y comienzas a dejar el pasado de lado… y comienzas a entender por qué no funcionó con nadie más. Click To Tweet

 

Tengo exceso de pasado, falta de presente y exceso de futuro

 

Hoy estimado lector necesito contarle a usted, una serie de acontecimientos que me han sucedido en los últimos días, producto de una imperiosa necesidad de cuadrar pensamientos revueltos que confunden mente alma y corazón.

Hay momentos de tu vida en los que piensas que ciertamente no eres merecedor de recibir cosas y situaciones que creíste que estarían prohibidas para ti, porque durante tu vida se te fueron negadas durante muchos años y te hicieron creer que no las merecías.

Palabras que no crees capaz de decir ni de pensar, hasta que un extraño corto circuito sacude tu mente,

Y luego descubres que andas por la vida creando monstruos de esos que no dan miedo si no ternura.

Y luego descubres que tu monstruo ahora te quiere enseñar acerca de pensamientos que tu creíste que eran improbables en tu vida.

Escribo estas letras mientras la veo sentada en un sillón leyendo plácidamente un libro, esperando a que termine estas líneas que le causan inmensa curiosidad, considerando que me pone cara de “Eres un insolente” por referirme a ella con la palabra de monstruo.

Se interpone entre ella y yo un ramo de 4 rosas sobre la mesa de centro en la sala, que a decir verdad,  no tengo ni la más remota idea de por qué carajos rompí mi esquema del 9 y del por qué carajo esta vez no hubo girasoles.

Bendito numero 9… todo era fríamente calculado.

Y ahora la alquimia perfecta del número 9 se ha ido al carajo, porque de manera increíble deje de razonar y empecé a sentir.

Como cuando juras que en tu vida volverás a sentir y terminas haciendo lo que prometiste no volver a hacer.

Y estas 4 rosas que se interponen entre mi monstruo y yo, parecen un lienzo en tercera dimensión que de manera soberbia se anteponen silenciosamente; intentando desesperadamente ser mi centro de atención.

Déjeme explicarle amable lector:

Escogí 4 rosas porque esta vez quería ir del color blanco al color rojo intenso, pasando por una gama de dos colores más intentando darle un sentido obvio y de facto a todo aquello que piensas y sientes en un arranque de 5 minutos.

Mientras mi monstruo mira de reojo la pantalla de su computadora, donde me he atrevido a plasmar estas letras, de manera impávida e insolente fingiendo que estoy en mi casa, mientras descubro que mi monstruo está leyendo un libro escrito por Silvana Rohana… libro que ha sido tomado sigilosamente de mi biblioteca personal y que ha sido dedicado a mi nombre por la autora.

Pero eso es una pequeñez en comparación a lo que está pasando esta vez en mi vida amable lector.

Me he convertido en una máquina de hilar palabras que para muchos pudieran sonar incoherentes…

Me he convertido en una especie de vampiro que se alimenta de frases y palabras que escucho de una persona que pareciera me está dando lecciones que yo ya creía aprendidas.

Y luego te das cuenta, que aparte de que no sabías casi nada, ahora sabes menos de la vida, y te comportas como si la vida no fuera otra cosa que vivir el presente dejando de lado el futuro.

Miro a mi espalda y veo que sigue leyendo el mismo  libro, mientras mis dedos escriben de manera apresurada, letras que tengo en la mente, con ansiedad de no perderlas como las estrellas se pierden en la mañana.

A esa pequeña distancia, alcanzo a escuchar detenidamente sus latidos y su respiración, más sin embargo no estoy seguro si lo estoy oyendo o lo estoy imaginando.

No sé si es la hora de la noche, que me hace sentir ansioso,   pero jamás había escrito una columna fuera de mi casa, fuera de mi ordenador, hasta que mi pequeño monstruo me ha pedido que hoy la escriba aquí y ahora.

En esta casa no suena el tic tac de un desvencijado reloj cucu… si no que suena el tic tac de un reloj de pilas colgado en la cocina que anuncia que es tarde…

Extrañamente estoy tomando un café de una taza gigante que tiene una letra S en el cuerpo exterior, y mi monstruo toma lo mismo en una taza que igualmente tiene la letra H en su exterior.

Escucho silenciosamente como mi monstruo va pasando las hojas del libro que me ha sido dedicado hace unos días… y que de igual manera, sigilosamente mi monstruo levanta la mirada de vez en cuando para ver que estoy escribiendo.

Y aunque pareciera que como siempre, tengo exceso de pasado, falta de presente y exceso de futuro, alcanzo a comprender que nunca antes había tenido un presente perfecto…

Equilibrando la mente y el corazón en un vaivén de sentimientos y pensamientos que pareciera que están perfectamente alineados.

Mi entorno es extraño…

Estoy en un lugar decorado por una mujer…

Mi decoración de la casa (si así se le puede llamar) es demasiado simplista y lógica.

La luz es diferente…

La calle que da a mi casa es estruendosa. Aquí todo es silencio… tan silencioso como la mirada insolente de quien me pide a gritos que termine estas lineas porque quiere leerlas en este momento.

Ahora resulta! Hace 6 meses ni siquiera sabía que yo escribía… y ahora resulta que mi monstruo es mi lectora.

Pero en este momento quiero pasar del pensamiento,  al sentimiento y la metáfora.

¿Existe la perfección?

Pudiera asegurar que si… aunque no sé si la imperfección se pudiera catalogar de perfecta.

¿Qué es lo que hace esta vida, que la imperfección se vuelve un método de medición para saber apreciar las cosas que no tienen explicación?

¿O acaso hay que querer entender por capricho lo que por inercia propia no tiene explicación?

Cuando tienes la oportunidad de vivir cosas que simplemente no estaban en tus planes, abres portales mágicos que desnudan en la noche cuerpos sobrenaturales que terminan cediendo al calor de sentimientos que no pueden ser expresados de otra manera, expresándolos de   diferentes maneras; con muestras de afecto que son más poderosas que las palabras.

Y mi alma se encoge ante el poder y la superioridad de quien expresa mil palabras sin pronunciar una sola palabra… tan solo con su mirada.

Solo blandiendo una mirada cual gran combate donde se debate la vida contra la conciencia.

Teniendo en mis manos su alma desnuda que solo alcanza a respirar suave y agitadamente mientras la noche se va desvaneciendo al calor de las palabras que no suenan… noche que se desvanece al calor de la temperatura corporal que indica una sincronicidad entre mente y espíritu.

Sincronicidad… palabra que nunca estas seguro de dónde puede estar tatuada.

Pero en este caso yo si lo sé.

Y aspiro esa palabra, cada vez que tomo su brazo derecho y lo leo cuidadosamente intentando aprender esa palabra que pareciera que esta tatuada con fuego, puesto que no parece que se desdibuje con el paso del tiempo.

Su figura contra la luz de la luna es más que perfecta.

Refleja la perfección ante mis ojos… pero definitivamente aunque yo no quiera creer en la perfección, estoy seguro que la perfección existe; y la he visto a contra luz mientras camina cadenciosamente, mientras pareciera que el vaivén de sus pasos esta sincronizado con música que es imposible de escuchar para el oído de cualquier persona que no tiene la sensibilidad de saber apreciar lo que no se puede escuchar con el oído si no más bien con el corazón.

Y comienzas a dejar el pasado de lado… y comienzas a entender por qué no funcionó con nadie más.

Ha terminado el libro que leía… y ahora escucho sus pequeños pasos mientras sincroniza magistralmente  la hermosa melodía de “Silence” de Beethoven, y la siento detrás de mí, mientras escapa silenciosamente al jardín a buscar a dos pequeñas tortugas de nombre Prudencia y Maria Conchita, pareciendo que me ignora, mientras vuelve a mirar de reojo a la pantalla de computadora para saber si he acabado de escribir o me falta mucho.

He salido al jardín para ver lo que está haciendo… y al mirar al cielo, descubro que la constelación de orión está grabada en su rodilla derecha.

Para ser honestos yo ya lo sabía unos días atrás.

No… No es trampa… tengo la capacidad de descubrir cosas que nadie puede ver…

Bendito autismo.

Su curiosidad no tiene límites.  Le gusta estudiar, le gusta leer, le gusta la música clásica, e inmediatamente busca averiguar más acerca de la constelación de Orión.

Mientras ella voltea a ver la luna, tomando Té en su taza buscando la magnificencia de lo que yo le explico acerca de la constelación de orión, intentado saber si le estoy mintiendo o es verdad; y  al mismo tiempo suena la melodía de Romeo y Julieta “Love Theme” interpretado magistralmente por Andre Rieu.

Y van pasando las horas mientras el silencio se hace más evidente, en el punto donde ya no es necesario decir con palabras, para explicar lo que se dice solo con miradas.

No tengo más… no quiero más…

Y respiro sigilosamente mientras acabo de escribir estas líneas y me concentro en quien me espera en el sillón de la sala, para leer estas líneas antes que nadie.

No entiendo el porqué.

Son palabras que están al alcance de cualquiera, siempre y cuando tengas la sensibilidad para escribir lo que nadie antes se ha atrevido a escribir a los ojos de los demás.

Tengo que terminar la columna de hoy…

Pudiera escribir durante las siguientes horas, pero por hoy quiero dejar lo que estoy haciendo (y quisiera seguir haciendo), para simplemente concentrarme en lo que verdaderamente importa estimado lector:

EL PRESENTE.

Shalom.

Que tenga excelente inicio de semana.

Sergio Eduardo Peregrina Castañeda

Egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Contador público de profesión y escritor por afición… "Tengo casi 42 años, y nací viendo las cosas y la vida desde una perspectiva diferente." Si usted desea añadirme a sus redes sociales, o desea que escriba sobre algún tema en específico, mi muro de facebook está como Sergio Pereg.

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