OPINIÓN

Benjamin Gallegos Soto El Bronco: un panista de los de antes o sea de convicción.  

Benjamín Gallegos Soto supo hacerse notar tanto como Diputado Federal y Senador de la República, tratando de impulsar o apoyar iniciativas para el beneficio colectivo, sin claudicar de sus convicciones partidistas. Click To Tweet

Fue Diputado Federal y Senador de la República por Aguascalientes.

En el “boca a boca” de la posmodernidad comenzó a circular, al filo de las 15 horas del día de ayer la muerte de Benjamín Gallegos Soto El Bronco, a consecuencia de un infarto fulminante.

A riesgo de caer en el temido lugar común de “cabecear” su muerte como “repentina”, el cual el estimado maestro Fernando Benítez, en sus clases de Redacción, nos insistía en que le señaláramos cual  defunción no es repentina, en virtud de que en un momento o instante al otro deja alguien de estar vivo. Sin embargo hemos llegado a saber diferenciar entre una muerte anunciada derivada de una larga enfermedad y aquella que nos tomó de sorpresa, como  son las acaecidas a consecuencia de un accidente o por un  “deseado” ataque fulminante al corazón, en tanto ser la muerte de nuestras preferencias cuando nos encuestan, debido a evitarnos  los dolores y molestias de una prolongada enfermedad, aunque para nuestros familiares cercanos y amigos resulta un poco más difícil procesar ese duelo.

Así al enterarme del fallecimiento del Bronco Gallegos me tarde un buen tiempo en procesar su muerte. Poco a poco vinieron chispazos de recuerdos sobre su siempre sonriente figura y nuestra relación.

Sería a mediados de 1996 cuando,  a instancias de nuestro estimado amigo común Juan Pablo Ruiz de la Rosa, nos reunimos en el Sanborns Francia para departir en torno a una taza de café.

En un principio la charla fue ríspida, en tanto Benjamín me hacía los reclamos derivados de una visión prejuiciada sobre la revista Crisol Plural, en cuanto a estar “vendidos” al gobernador Otto Granados Roldán, razón, según el Benjas   a que no les dábamos espacios a los políticos de oposición. Después de explicarle la diferencia entre un diario de noticias y una revista de opinión y señalarle que no era mi culpa que salvo Juan Pablo Ruiz de la Rosa y  Guillermo Macías Díaz Infante, en ese tiempo connotados panistas, hubieran aceptado colaborar en la revista, le podía enumerar a más de una docena de sus correligionarios a los que había invitado a escribir y simplemente no se les daba eso de poder transmitir a través de la escritura de manera ordenada sus pensamientos, los cuales les era  muy fácil expresar de manera vociferante y por medio de consignas en la plaza pública.

Establecidas, por así decirlo las diferencias, iniciamos una relación que al paso del tiempo, sin llegar a ser los “grandes amigos”, podíamos dialogar y buscar el entendimiento común. Considere siempre a Benjamin un panista convencido y por ello lamente que no hubiera ganado la candidatura a gobernador en 1998 por parte de su partido, por encima de la de Felipe González González, quien hasta que vio que no era un riesgo publicitar sus simpatías al blanquiazul, dejó de coquetear con el PRI ante una eventual candidatura a la Presidencia Municipal, como lo hizo en 1986, en que sin ninguna  objeción permitió se utilizará su nombre  como aspirante a dicho puesto en las elecciones de ese año.

Lo que quiero decir es que Benjamín El Bronco Gallegos fue uno, de los miles de panistas aguascalentenses,  que a lo largo de muchos años de lucha y sacrificios, soportando burlas y humillaciones, por su afán democratizador, tuvieron que aceptar y como cuando ya no era un riesgo, comenzaron a aflorar desde las sombras muchos personajes que cosecharon lo que ellos habían sembrado. Es decir Benjamin fue uno más de los que sufrió en carne propia el vaticinio del presidente del PAN Felipe Calderón Hinojosa, cuando a finales de los noventa, siguiendo las enseñanzas de Carlos Castillo Peraza decía más o menos así: debemos de evitar que al ganar el poder no perdamos al PAN”.

Algo que al final de cuentas parece haberse cumplido al desdibujarse la ideología panista, ante tanto oportunista que se subió al carro de la victoria para aprovecharse de los puestos públicos, para su beneficio personal.

Benjamín Gallegos Soto supo  hacerse notar tanto como Diputado Federal y Senador de la República, tratando de impulsar o apoyar iniciativas para el beneficio colectivo, sin claudicar de sus convicciones partidistas.

En las redes sociales circulan diversos testimonios sobre sus virtudes como político y sobre todo como ser humano, al saberse ganar el afecto y la simpatía de quienes le conocían, por lo cual no será fácil que se desvanezca nuestro recuerdo sobre El Bronco Gallegos. ¡Descanse en paz!.

Gustavo Arturo de Alba

Periodista de profesión y Crítico Cinematográfico. Con experiencia laboral en radio, prensa, cine y televisión. Director de revista Crisol en versión impresa y Crisol Plural en internet.

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