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El método Kominsky: divertida serie con Michael Douglas y Alan Arkin

El método Kominsky se viene a agregar a Grace y Frankie como parte de esa oferta de contenidos con y para gente de la tercera edad, en que Netflix se ha dado cuenta que debido a la longevidad imperante, allí tiene un nicho de mercado. Click To Tweet

Danny DeVito y Michael Douglas en El método Kominsky

 

Netflix piensa en los adultos mayores y lanza El método Kominsky.

 

Son ocho los capítulos que integran la nueva serie El Método Kominsky, estrenada en Netflix el pasado 16 de noviembre, con Michael Douglas y Alan Arkin en los roles protagónicos.

En cuanto me la tope en los nuevos lanzamientos  la puse en “mi lista”, ya que me encontrarme encaminado a dar por finiquitada mi relación con House of Cards en su sexta y última temporada con Claire Underwood  no solamente como presidenta, sino empoderandose y darle una felpa a la bella e igualmente tenebrosa Annette Shepherd, interpretada por la todavía apetecible Diane Lane, entablado un interesante duelo de actuación con Robin Wright.

Al ver el anuncio de El método Kominsky con una foto de Michael Douglas y Alan Arkin departiendo animadamente en un restaurante  bar, me supuse que también tendríamos un duelo de actuación entre esos dos grandes veteranos.

Y efectivamente la serie no defrauda en ese aspecto, el igual de que estamos ante una divertida “serie de situación” según dicen que así se nombra ese género de comedia, a la cuales  el siglo pasado las habriamos denominado como crónica costumbrista.

El método Kominsky se viene a agregar a Grace y Frankie como parte de esa oferta de contenidos con y para gente de la tercera edad, en que Netflix se ha dado cuenta que debido a la longevidad imperante, allí tiene un nicho de mercado que parecen irá en aumento.

Obviamente que no solamente se trata de la relación de dos viejos amigos, Sandy  Kominsky (Michael Douglas), un maestro de actuación, que en algún momento tuvo sus “quince minutos de gloria” como actor y Norman Newlander (Alan Arkin) representante de artistas, sino que tenemos a sus hijas más o menos cuarentones,, para poder acompañar a ese par de cascarrabias, con sus problemas personales y de familia.

Sandy y Norman se han  forjado una sólida amistad, a través de cuarenta años, a partir de estar todo el tipo en un duelo de ingeniosas agudezas verbales, las cuales provocan las risas de los espectadores, al tiempo que se asoman los tópicos de esa edad, en que se habla de los amores pasados, junto con  las medicinas y achaques del presente, aunque tomando con mucho humor su vida.

Aparece Chuck Lorre como el creador de la serie, pero la manera natural y relajada en que se mueven Douglas y Arkin en su relación y cómo establecen otras  con algunos “invitados”, en particular con Danny DeVito como su urólogo y Elliot Gould, otro actor representado por Norman, nos dejan la sensación que hubo mucha improvisación en la grabación de los capítulos, en que sin estar recreando su vida, si tomaron elementos anecdóticos de su  biografía o de otros actores amigos para enriquecer los diálogos y situaciones. 

En mi caso, quedé frustrado en que sólo esté compuesta la primera temporada de El método Kominsky de ocho capítulos de unos 25 minutos cada uno de ellos.  Espero que la segunda temporada se componga de más episodios y poder seguir disfrutando de la “vida diaria” de Sandy y Norman, en que por cierto la buena química que proyectan Michael Douglas y Alan Arkin, nos hizo recordar a Jack Lemmon y Walter Matthau, que compusieron también una inolvidable pareja de viejos cascarrabias.

Gustavo Arturo de Alba

Periodista de profesión y Crítico Cinematográfico. Con experiencia laboral en radio, prensa, cine y televisión. Director de revista Crisol en versión impresa y Crisol Plural en internet.

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