NACIONAL

Transición sin neoliberalismo

La innovación gubernamental aplicada en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la Jefatura del entonces Distrito Federal y la transición pactada entre el PRI y el PAN en el 2000, crearon un escenario de contrastes Click To Tweet

 

Andrés Manuel López Obrador como Jefe de Gobierno del Distrito Federal

 

En las elecciones del 2000 participó por tercera y última ocasión a la Presidencia de la República, el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.  El inicio de la transición había sido forzado y para tal fin habían seleccionado los poderes fácticos a un sujeto que no le importaba desempeñar el papel de títere, con tal de servir a los grandes intereses que lo promovían para tal fin.

Ese sujeto llamado Vicente Fox, no era un hombre del Partido Acción Nacional, aunque tampoco lo necesitó para ganar. Los “Amigos de Fox” era una organización de ciudadanos incautos, otro tanto de ciudadanos y hasta intelectuales resentidos con el sistema y las grandes corporaciones nacionales e internacionales.

El hartazgo social había sido acaparado por la derecha del país. Ocuparon los operadores en la mercadología su lengua larga para convertirla en un atributo favorable a la causa de quienes estaban interesados en llevarlo a los primeros lugares en las preferencias electorales, aunque su discurso hueco, vacío y sin fundamento avanzara frente a dos candidatos que con trayectoria política indiscutible participaban en la contienda.

El Partido Acción Nacional había vendido su ideología, su trayectoria desde antes, y solamente refrendaba esa posición. En las elecciones seis años atrás, su candidato Diego Fernández de Cevallos, de acuerdo con Salinas, había participado en las elecciones y por el asesinato de Colosio le debía que ese luto del priismo no se extendiera a los resultados electorales; por lo que después del debate en el que Zedillo queda en una situación discutible, decide ausentarse para que éste se mantenga en el ánimo del electorado.

El objetivo de Salinas y de Fernández de Cevallos se había alcanzado: haber bajado de las preferencias electorales al ingeniero Cárdenas. Aunque Diego Fernández de Cevallos sostuvo lo contrario en una entrevista que le concedió a Álvaro Delgado: “en 1994 no se echó para atrás para dejarle vía a libre a Ernesto Zedillo en la carrera presidencial, pese a que todo indicaba que lo había derrotado en el debate que sostuvieron por televisión durante ese proceso electoral.”

La innovación gubernamental aplicada en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la Jefatura del entonces Distrito Federal y la transición pactada entre el PRI y el PAN en el 2000, crearon un escenario de contrastes; mismo que fue enrareciendo el ambiente por la desesperación y falta de oficio de Vicente Fox y su esposa. Nadie pudo calmarlos y todos, finalmente, se subieron al carro.

La defensa de AMLO contra el desafuero y la posición de la mayoría panista y priista de votar para dar cauce a la judicialización crispó el ambiente político y las movilizaciones contra este acto de injusticia no dejaron de sentirse.

 

El rico trabajo de Roy Campos presentado hace días es muy aleccionador. En “El Jefe de Gobierno AMLO” da cuenta de que inicia la jefatura del Gobierno de la hoy Ciudad de México, con una expectativa del 76% y con una luna de miel que a los cuatro meses empezaba a tener un piso firme pues el 14.7% esperaban recibir cambios prometidos; entre el séptimo mes y el año se sumaba el 27.4%; de manera tal, que arriba del 42% estaría cuestionando el incumplimiento.

Como se puede observar en la gráfica al primer trimestre de 2001 la aprobación es del 60.4% y en los trimestres siguientes ocurre una evolución favorable que lo posesiona para septiembre con 78% y después ocurre un descenso en el nivel de aprobación que se recupera en diciembre del 2002; y durante 2003 la tendencia alcista y alcanza el 92.1 %.

Un dato por demás valioso, es que todos los atributos también tienen una tendencia alcista que no se pueden entender, por supuesto, sin el incremento en el nivel de aprobación. Lo destacable, en el caso particular de los atributos, son la naturaleza de los mismos. Veamos.

Los capitalinos o los residentes de la Ciudad de México otorgan una calificación muy alta a un gobernante después de tres años en tiempos de cólera, en tiempos en los que las políticas públicas y de inversión no guardan compatibilidad social y en el caso de AMLO es precisamente, la empatía entre ambos factores lo que lo ubica en esos niveles de calificación.  Para diciembre de 2001 cuatro atributos están por debajo del 50% y se disparan por arriba de los 10 puntos; los que están arriba del 50% casi alcanzan y superan los 20 puntos.

Después de diciembre de 2003 cuando alcanza un nivel de aceptación insospechado hay un descenso de siete puntos para noviembre de 2005 al situarse en 85%. Por supuesto que aquél planteamiento que hiciera en el sentido de que “no le habían arrancado una pluma a su gallo” era cierto. La virulencia foxista había fracasado.

Sin embargo, los medios de comunicación, las asimetrías culturales y en términos de politización, la percepción de la batalla por la defensa del voto, el compromiso de llevar por la vía legal y la resistencia pacífica la defensa del voto y los espacios de poder que ocupaban los detractores de AMLO dentro del PRD, la posición de quienes desempeñaban el papel de árbitros y calificadores, trajeron como consecuencia un repliegue, que no fue cualquier repliegue.

Gobierno Legítimo, el discurso en Reforma y Lieja y la organización incipiente alrededor de ambos planteamientos para el cambio verdadero dieron inicio a una nueva etapa que, para el 2012 y ante la trayectoria de la transición pactada por el PRIAN, contribuyó a que el movimiento contara con condiciones favorables para su desarrollo y establecimiento.

El Pacto por México mostró, frente a quienes desde la izquierda habían luchado porque ésta accediera al Poder, que el colaboracionismo era el sello de este sector de la izquierda que dirigía el PRD y que de continuar a su lado el camino estaría empedrado de traiciones; entendiendo como traición no la abdicación a la causa socialista sino a una causa común.

La transición democrática que encabeza MORENA en el gobierno y en la Cámara de Diputados se hará con la participación de la sociedad y su movilización. Es una actitud reprochable que surjan voces en la Suprema Corte que sostengan “El retiro del Ministro José Ramón Cossío Díaz se da un contexto histórico en que esta institución está llamada a refrendar ante la sociedad mexicana su compromiso de no bajar la guardia en la protección de los derechos humanos y garantizar el mantenimiento del sistema de pesos y contrapesos,” como lo afirmó el Ministro Javier Laynez Potisek.

También que, en su último mensaje como integrante del Pleno de la SCJN, el Ministro Cossío Díaz advirtió que la crisis de la democracia está trastocando la imagen general de la justicia constitucional, lo cual consideró peligroso.

Ello, “porque la democracia, en el apoderamiento de los órganos de Estado, está suponiendo que puede hacerse, desde los órganos de Estado, lo que venga en gana porque al final de cuentas se tiene un gobierno legítimo y mayoritario”.

Y la función central de la justicia constitucional es precisamente retener esos intentos, destacó.

“La justicia constitucional puede morir, así como muere la democracia cuando no somos capaces de generar todos los elementos de refuerzo para ellas”.

“La existencia de pesos y contrapesos en una nación es parte de la configuración del Estado de derecho, por lo que, para garantizar una tutela efectiva de los derechos de las personas, el Juez habrá de contar con las garantías mínimas de autonomía e independencia, afirmó el Ministro Luis María Aguilar Morales, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF).”

No es piel sensible, es un reclamo de respeto, es un reclamo de legalidad, es un reclamo orientado a compartir con los mexicanos el trabajo que puede contribuir a sentar las bases de una nueva legalidad que ponga fin a los privilegios, a la impunidad y al secuestro de la Nación con actos de corrupción y abusos del poder.

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Como decía Daniel Cosío Villegas con referencia al Plan de Ayutla que sus firmantes representaban una generación con un proyecto para México.

Cierro con una idea suelta: Es impresionante como el norte del país cambió de posición. Otra cultura y lenguaje ocupaban las poblaciones de las zonas urbanas e incorporadas “exitosamente” al Tratado de Libre Comercio. Empleo e industrialización lograron encadenarse como expectativas, aunque las condiciones materiales no fueran mejores.

Marco Vinicio Saldaña Valero

Sociólogo por la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Colaborador en medios digitales de izquierda y fundador primer Secretario General de MORENA en el estado de Aguascalientes.

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