EN EL DIVAN

Pensamientos nocturnos de todo y nada

El ejemplo que nos dan nuestros padres, muy posiblemente sea el plan de vida que rija nuestras vidas. Click To Tweet

 

Tener tiempo para perder el tiempo

 

Hoy estimado lector; quiero dejarle un pensamiento breve.

No es mi deseo explayarme como en anteriores columnas… pero de todos modos,  creo que lo volveré a hacer como cada semana.

Verdaderamente  tengo agotamiento mental.

Tengo bastante tiempo que no he parado de trabajar física y mentalmente.

Divido mi tiempo entre el despacho,  clientes, mis perros, amigos, esta columna semanal, recoger casa, arreglar asuntos en casa de mi madre, salir de viaje de trabajo, la fundación que manejo contra malnutrición,  buscar nuevas fuentes de negocio, vivir en las nubes, etc. etc. etc.

El día de antier, estaba desayunando en conocido restaurante de Av. Universidad, con una persona bastante especial… y cuando terminé de desayunar, simplemente empecé a marearme, empecé a sudar frio,  y se empezaron a apagar los motores…

Simplemente estuve a punto de perder el conocimiento.

Para ser honestos tengo más de dos meses que he estado durmiendo apenas 3 o 4 horas diarias.

El asperger es muy complejo…  tengo periodos donde me es imposible concentrarme y desarrollar las más mínimas tareas, pero también hay periodos de concentración, donde simplemente me es imposible dejar de trabajar y mi cerebro y mi cuerpo no pueden parar.

¿Por qué le cuento a usted esto?

Porque quiero que esta vez usted conozca algo de mi persona.

Creo que casi nunca hablo de mi persona, y quizás a usted le parezca extraño que toque este aspecto de mi vida, cuando para usted quizás tenga cosas más interesantes que leer.

Pertenezco a una generación llamada “X” donde la educación era diferente.

Mi padre empezó a trabajar a los 4 años, y desde ahí jamás dejo de trabajar hasta los casi  72 años; donde le puedo decir aunque usted no me lo crea: Murió trabajando.

Y lo más curioso es que mi padre más de una vez me dijo en vida: Me voy a morir trabajando. (Y así fue)

El ejemplo que nos dan nuestros padres, muy posiblemente sea el plan de vida que rija nuestras vidas.

Y verdaderamente, le puedo decir que a pesar de todo estoy contento.

Este último mes ha estado lleno de vivencias  personales y laborales que simplemente me encanta vivir lo que estoy viviendo a pesar de ese pequeño traspié que tuve en el restaurante.

Y si… definitivamente ha sido porque agarre un ritmo de  trabajo donde simplemente no pude parar. Y debo de reconocer que ha sido una irresponsabilidad de mi parte.

Pero por otra parte, me siento a gusto con el ritmo de trabajo que he desarrollado.

Definitivamente llego a la conclusión de que no hay reglas para vivir.

No sé si decirle que es malo lo que le estoy contando, o decirle que verdaderamente no me remuerde la conciencia en lo más mínimo

No concibo otra manera de vivir la vida si no es llevando al máximo lo que quieres y lo que te gusta hacer…

Y no crea usted que por ese ritmo de trabajo que he llevado he descuidado otros aspectos de mi vida personal.

Sorpresivamente tengo tiempo para todo.

Y mi cerebro está más despierto que nunca. (Bueno.. he de confesar que sueño despierto últimamente. Quizás más de la cuenta)  los que me conocen ya se dieron cuenta.

No tengo idea de si usted me va a criticar por todo lo que le he dicho hasta el momento  o usted es capaz de entenderme en esto que le cuento.

Tengo 42 años, y he llegado a la conclusión de que no tengo tiempo para vivir a medias.

No tengo tiempo para pelear, no tengo tiempo de hacer las cosas a la mitad,  no tengo tiempo de odiar, no tengo tiempo de perder la necesidad de dejar de aprender, no tengo tiempo para dejar de leer, no tengo tiempo para dejar las cosas a medias… ¡Vaya!;  No tengo tiempo para perder el tiempo.

Pero también me tomo el tiempo necesario para disfrutar esas pequeñas cosas que no tienen precio.

Porque el no tener tiempo para perder el tiempo, no significa que perderme en  el tiempo con algunas personas sea tiempo perdido.

Es definitivamente  el tiempo mejor invertido.

Pero, he llegado a la conclusión de que necesito bajarle un poco al ritmo de trabajo.

Así  es la vida…  sabes y aprendes cuando tienes que hacer las cosas de otra forma… reinventarte, entender cuando tienes que aprender.

Y el aprendizaje es eterno… aprendemos desde que nacemos y aprendemos incluso a morir.

Ayer por lo menos aprendí que hay que descansar cuando el cuerpo y la mente te lo piden.

Y no sé cómo deje de lado semejante lección que se supone ya estaba aprendida.

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

Más sin embargo si me pregunta usted si estoy arrepentido, honestamente le digo que no estoy arrepentido.

Este último mes, he de reconocer que ha sido de los mejores en mi vida.

Por muchas cuestiones que me encantaría contarle…

Pero eso es tema de otra columna.

Como escuché varias veces en la última parte de la película de Jerry Maguire:

“Si el corazón esta vacío, nada importa”

Pero sabe algo?

No tengo todas las respuestas, En la vida sinceramente he tenido tantos fracasos como éxitos.

Pero amo a alguien, amo mi vida… Y esa;  es la clase de éxito que le deseo a usted… Por siempre, y eternamente.

Shalom.

Nos leemos la próxima semana.

Sergio Eduardo Peregrina Castañeda

Egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Contador público de profesión y escritor por afición… "Tengo casi 42 años, y nací viendo las cosas y la vida desde una perspectiva diferente." Si usted desea añadirme a sus redes sociales, o desea que escriba sobre algún tema en específico, mi muro de facebook está como Sergio Pereg.

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