NACIONAL

Necesaria estrategia en medios

Sin embargo, no se ha cacareado con suficiencia lo hecho hasta ahora y es necesario contrarrestar la campaña orquestada por la derecha partidaria, partidos y gobernadores Click To Tweet

El estilo de gobernar de López Obrador como Presidente de la República, es muy similar al que siguió como Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal. En prácticamente todos los aspectos estuve de acuerdo, incluso la concentración decisoria de los recursos financieros en la Oficialía Mayor, pero siempre tuve mis dudas que se actuara similarmente en materia de comunicación social.

Una cosa era simplificar el aparato y concentrar la capacidad decisoria en el despliegue de recursos, no para apoyar o reforzar el trabajo de alguna dependencia y/o sus programas, que para ensalzar la imagen de su titular, que a lo mejor tenía aspiraciones de vuelos mayores. Era correcto que si se habían acabado los moches y/o chayotes, que los recursos en ese rubro se habían disminuido, entonces se tenían que priorizar muy bien los puntos centrales.

Ahora, ya convertido en gobierno federal, se remagnifica una función que no debiera estar circunscrita a la campaña de spot planteada desde el inicio; las conferencias de prensa matutinas (que si fueron un éxito desde la Jefatura de Gobierno, pues dictaron tema para la agenda nacional) o el manejo desde la oficina de prensa de las giras y actos de López Obrador.

Esta consideración se refuerza con el rejuego dado alrededor de la presunta escasez de gasolinas en algunos estados de la República. Sobre ello le han atizado el fuego los partidos de oposición como el PRI, PAN y PRD, así como algunos comunicadores del bando conservador como Carlos Loret de Mola, quien no esconde su tirria con el nuevo gobierno. De paso tienden una cortina de humo que nubla el problema real y tapa lo que está haciendo el gobierno de López Obrador para acabar con la corrupción en Pemex y con la actividad conocida como huachicoleo.

En poco más de un mes mucho se ha hecho en esta materia. Tomo de la columna de Julio Hernández en La Jornada una larga cita pero que vale la pena recordarla. Dice: “Los intereses creados, muy poderosos, que operaban desde el gobierno con la complicidad de Pemex, de donde se robaban diariamente más de mil pipas de combustible, hoy están presionando, pensando que van a vencer. La administración encabezada por Enrique Peña Nieto hizo creer a todos que se robaban 60 mil millones de pesos de combustible anualmente vía la ordeña de ductos de Pemex, que eran los huachicoleros, y sólo era una cortina de humo, una farsa, porque en realidad se daba desde el gobierno, porque tenía toda la información del robo”.

Ahora los partidos políticos se hacen omisos de esta situación, como si nunca hubiese ocurrido, cínicamente acusan al nuevo gobierno de falta de experiencia, de ineficiencia y de falta de previsión, de qué? La cloaca que ahora destapó López Obrador está más allá de la presunta falta de abasto, realmente corresponde a la punta del iceberg de una corrupción de altos vuelos que diezmaban las arcas de la paraestatal y del país.

En un mes se hizo más de lo que no quisieron hacer los presidentes del periodo neoliberal, que a final de cuentas no hicieron nada. Hasta ahora se han asegurado logros notables en la lucha contra la corrupción, no son entonces meras promesas de campaña. Se ha logrado cerrar la llave del enriquecimiento ilícito y desmedido, que el viejo gobierno quiso reducir al huachicoleo, ahora lo que hace falta es procesar a los responsables y aplicarles todo el peso de la ley, caiga quien caiga, “haiga sido quien haiga sido”. Esto debe ser ejemplar y sin que tiemble la mano.

Nadie había señalado que iba a ser fácil luchar contra el saqueo y la corrupción, enormes intereses están de por medio, aquellos que fueron afectados por las acciones contra el robo. Fueron muchos años de solapamiento y complicidad, que ahora se han acabado. Se va en serio, que no quede duda.

Sin embargo, no se ha cacareado con suficiencia lo hecho hasta ahora y es necesario contrarrestar la campaña orquestada por la derecha partidaria, partidos y gobernadores. Se requiere una estrategia mediática intensa y agresiva, que ponga en los medios de manera intensa al actual titular de Pemex, Octavio Romero y que no deje pasar nada ni dar pretextos. Hay todavía sectores de la población dúctiles, que se creen todo.

No está demás revisar la estructura de comunicación del nuevo gobierno y sin quitar su sentido centralista, por lo que ya mencionamos, si avanzar en la definición de enlaces por dependencia, que sistematicen la información correspondiente para el manejo mediático a partir de una estrategia general. Se puede y se justificaría.

Hasta ahora ello se ha evidenciado con el cuestionable manejo en cuanto a comunicación en lo que sucede en Pemex, pero así seguramente surgirán otros casos.  

 

Daniel Carlos García

Trabajo como Director de Capacitación para el empleo en DGECyFC. Estudió en UNAM MX

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