EN EL DIVAN

Hoy no tengo tema…

Y es el sueño el que nos hace imaginar cosas extraordinarias en las horas más oscuras de la noche. Click To Tweet

 

Y recuerdo que no quiero despertar

 

Son las 11 pm, y lo único que se me ocurre es teclear y que mis manos se deslicen esperando que mis manos sean las que hablen por mí el día de hoy…

La luna se refleja por mi ventana y como cada domingo

Hoy no tengo tema

Son las 11 pm, y lo único que se me ocurre es teclear y que mis manos se deslicen esperando que mis manos sean las que hablen por mí el día de hoy…
La luna se refleja por mi ventana y como cada domingo escucho el tic tac de un desvencijado cucu que tengo colgado en la pared.
El silencio estruendoso de la noche acapara mis oídos; escuchando mensajes que llegan con un ligero aviso de que casi todos duermen y yo sigo despierto.
Atrás de mi sillón puedo apreciar por el reflejo de mis lentes un cuadro de Salvador Dalí que evoca sus mejores años de vida; que se titula: Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar.

Gala, mujer y musa de Salvador Dalí, se encuentra dormida en una roca, en un fondo donde se aprecia el océano, donde se aprecia a distancia una granada en la que alrededor vuela una abeja.
Y es el mismo zumbido de la abeja la que causa un sueño profundo en Galatea.
Que al explotar, expulsa un pez furioso y este a su vez expulsa dos tigres y una bayoneta que simboliza el aguijón de la abeja que será el que despierte a gala de su sueño profundo.
Al fondo se aprecia al elefante con patas largas.. que indica ineludiblemente que es un sueño.

Y es el sueño el que nos hace imaginar cosas extraordinarias en las horas más oscuras de la noche.
Sueñas que sueñas, y el sueño se convierte en una realidad ineludible donde tus pensamientos se convierten en una imagen visible que refleja deseos, momentos, y anhelos que solamente el autor puede plasmar en papel… si así lo decide.

Es el sueño profundo el que nos permite dibujar lienzos mentales que acarician la realidad estupefacta de un sentimiento escondido que viaja a través de personas, de momentos de lugares, que evocan recuerdos del pasado, del presente y del futuro.

Porque el futuro no es otra cosa más que ansiedad, y el pasado no es más que exceso de melancolía.

Porque pequeñas dosis de melancolía, permiten a nuestra alma adentrarnos a un mundo donde imaginamos otro presente, otros mundos y otros escenarios que nos llevan vivir cosas que en el fondo deseamos y otras que hemos vivido.
Y durante el sueño, sale el lobo que llevamos dentro, aullando en nuestro oído, buscando eternamente el resplandor de la luna que llevamos dentro.
La eterna lucha en entre el sol y la luna.
Y el lobo despierta mientras dormimos…
Y el Lobo aúlla mientras estoy dormido, en un mar de sueños donde desfilan figuras, y rostros surrealistas que solo aparecen en un lugar donde se combinan falacias y verdades.
El lobo busca durante el sueño su lugar para descansar antes de que llegue la luz del día; repitiendo la búsqueda como cada noche.
No hay manera de hacer que entienda ese lobo, que debe descansar una noche…
El lobo caminará eternamente buscando su luna, solo para dormir en el inconsciente a llegar el día.
Y Por momentos durante el día, aflora un suave matiz de ese lobo que intenta despertar a la hora menos indicada, y surgen en mi mente imágenes que solo pertenecen a un mundo de colores disparatados cuando pierdo mi vista en un punto muerto de algún lugar de esta ciudad, que me dice la hora a cada minuto y a cada segundo que transcurre durante cada paso que camino en lugares insospechados. Mientras me detengo en un café cualquiera del centro de la ciudad, para observar calladamente los movimientos de una figura que acompaña mi caminar.
Y sigo los pasos de alguien que camina cuidadosamente delante de mí.
Esa figura sobresale de todas las demás.
Mientras a lo lejos escucho cantar a una mujer que no tiene reparos en demostrar que no le es importante nadie, ya que su voz a pesar de no ser la más bella, y la más suave, es capaz de deponer un velo de interés entre los que escuchan sentados un domingo cualquiera.
Vuelvo a ver la luna sobre un limón cortado a manera de cuarto menguante, que se consume por una mano que lo mata lentamente sobre una taza blanca que solo contiene agua cristalina que me hace recordar un océano infinito lleno de imágenes que afloran en el movimiento natural de las ondas que expanden en tan pequeño mundo que sobrevive en el círculo perfecto de una taza preparada para alguien que así lo ha solicitado. Y que endulza esa luna que ha tocado el agua con un poco de miel que me recuerda a esa abeja plasmada en el lienzo de Salvador Dalí que he evocado en estas líneas.
Y la luna yace de color verde sobre la mesa y todavía no es de noche.
O quizás el ocaso de la tarde me impide dilucidar entre la verdad y la fantasía…
Yo solo imagino la luna que cada noche me da el mismo mensaje…

Y se repite… y se repite… y se repite eternamente.

Y el lobo me dice que es hora de dormir para que él pueda despertar.
Y lentamente el lobo se va adueñando del sueño, para salir como cada noche a aullarle a la luna… A esa luna que persigue como cada noche, esperando que baje para poder atrapar su color rojo de sangre, mientras ese lobo le entrega un poco de su sangre para que la luna siga viva una noche más…
Para que siga tocando mi ventana y me haga escribir en las olas del océano que se dibuja con cada pincelada mental que imagino en cada centímetro de unos pies que caminan delante mío, anunciando el final de un día que se estremece cuando escribo estas líneas para esconder en metáforas su identidad, desvaneciendo a cada paso la luna que ha quedado tendida sobre la mesa que acabo de dejar…
Y la mesa se convierte en motivo de añoranza, porque no puedo dejarla sin voltear atrás y preguntarme si puedo estar 5 minutos; quieto, en silencio, sin imaginar colores, y pinceladas de sueños y poemas, porque solo debería de mirar fijamente y concentrarme en el momento…
Pero es imposible…. Ya que es ahí, cuando me doy cuenta que mi vida está llena de fantasías sin sentido y con razón, que no me permiten actuar como el resto del mundo…
Que solo vivo para pintar con mis manos, historias en letras que quedarán guardadas en la eternidad de la noche, y que de vez en cuando despertaran en mi sueño… en un mundo inexistente que quizás es más real que mi realidad.
Y es ahí donde recuerdo que no quiero despertar.

Nos leemos la próxima semana.

 

 

Sergio Eduardo Peregrina Castañeda

Egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Contador público de profesión y escritor por afición… "Tengo casi 42 años, y nací viendo las cosas y la vida desde una perspectiva diferente." Si usted desea añadirme a sus redes sociales, o desea que escriba sobre algún tema en específico, mi muro de facebook está como Sergio Pereg.

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *