EN EL DIVAN

Del respeto a las mujeres y la educación en México

En mi casa aprendí desde niño a ver a las mujeres como seres de culto, no como objetos. Click To Tweet

Estos últimos días, he visto un creciente número de mujeres que han denunciado algún tipo de acoso o intento de secuestro en la ciudad de México y en Aguascalientes.

Me deja muchas dudas este tipo de publicaciones y tengo que admitir que ignoro cuantas son verdad y cuantas son mentira.

Y por qué cuestiono la veracidad de estas publicaciones?

Por que el mexicano siempre tiende a exagerar las cosas por algún motivo de índole político.

Estamos a la espera de elecciones en Aguascalientes, y el tema es bastante redituable

Considero que crear psicosis en este tema es un tema que afecta visiblemente la salud mental de las mujeres, y de los padres de familia.

No niego que este problema es verdadero, pero si nos vamos al trasfondo de este tema, hay un nivel de violencia igual de  grave que se vive en las familias, y que las autoridades no quieren reconocer:

LA VIOLENCIA DOMESTICA

Y aunado a una ola de delincuentes que se han establecido en Aguascalientes, con la complacencia e indiferencia total de nuestras autoridades…  vaya… simplemente el cocktail se vuelve caldo de cultivo para una psicosis generalizada que en determinado momento puede terminar en un linchamiento de un inocente como paso en Acatlán Puebla con tres personas que  fueron acusados de querer raptar niños, y fueron quemados vivos.

Al final se comprobó, que las acusaciones eran falsas, originadas por una psicosis colectiva, que fue manipulada por vaya usted a saber quién y qué intereses había de por medio.

En mi casa aprendí desde niño  a ver a las mujeres como seres de culto, no como objetos.

Me enseñaron el respeto por las mujeres y por cualquier forma de ser vivo.

Pero el tema que más me preocupa,  es un desmedido empoderamiento del feminismo recalcitrante que se sale de toda proporción y que convoca a linchamientos mediáticos bajo la premisa de un peligro hacia la mujer que independientemente de que sea exagerado  o no; incita a un odio desmedido por la figura masculina.

No me atrevo a decir números en el caso de la violencia doméstica; ya que ese no es el tema de esta columna.

He leído múltiples comentarios de mujeres enardecidas por este tema ( con justa razón)  pero que me dejan anonadado por la ferocidad con la que manejan su enojo:

“Es hora de tomar cartas en el asunto” “muerte”  “no tendremos piedad” “aténganse a las consecuencias” etc. etc. etc.

Y de verdad no me malentienda estimado lector… Comparto su sentir.

El problema es que una mujer enojada no diferencia una atención  caballerosa de un acoso real y de un engaño.

Sabía usted que hoy en dia, las mujeres tienen menos  capacidad para acceder a puestos altos que antes?

Así es; y le diré el motivo:

En un estudio realizado en USA, los directores de grandes empresas, aceptan  evitar interactuar lo más posible con las mujeres en puestos medios o gerenciales, porque tienen miedo de ser acusados de acoso sexual.

Esto deriva en que cada vez, las mujeres tienen menos oportunidad de ser consideradas para puestos directivos, dado que los directivos hombres en las empresas,  simplemente tienen miedo.

Alguna vez leí que un piropo se puede interpretar como acoso, dependiendo del carro que traigas.

Pero no voy a juzgar al 100 % de las mujeres asi…

La realidad es que todo depende de la educación recibida en tu casa.

Que el feminismo desmedido se ha convertido también en un problema; también es verdad.

Imagine usted un escenario donde  usted vea en la calle que están golpeando a una mujer:

Muy pocos hombres se atreverían a intervenir por la simple y sencilla razón de que lo primero que nos pasa por la cabeza es que corremos el riesgo de ser linchados por alguien que no entienda el escenario.

Eso no nos quita la obligación ética y moral de proteger a personas más indefensas.

El problema radica en que los hombres tienen  miedo de que esa misma mujer atacada se vuelva en contra nuestra en ese momento.

No es broma: Mire usted.

Edward Armstrong, salvavidas del hotel Radisson, en Miami, entró a rescatar a una mujer sin solicitar su consentimiento para tocarla, debido a la prisa con la que actuó al verla a punto de morir.

“El agua me arrastró mar adentro y no podía respirar. Todo me daba vueltas y sentía ganas de vomitar. Lo siguiente que recuerdo es a un hombre de unos 40 años arrastrándome hacia la orilla. Me dijo que me había golpeado la cabeza y que estuve inconsciente bajo el agua por al menos dos minutos“, describió la feminista, de nombre Roxana Cabeza de Vaca.

Añadió que no podía creer que estuviera viva, sentía angustia y dolor, pero lo que más sentía era un gran disgusto. “Me disgustó que este hombre se tomara la libertad de tocar mi cuerpo de ese modo. De tomarme a la fuerza y llevarme hacia la dirección que él decidió por mí. Se sintió en derecho de tomar posesión de mi cuerpo inconsciente y arrastrarlo hacia la superficie como si quisiera entablar coito acuático”.

Ahora, Edward está siendo demandado por violación. “Porque lo que me hizo es la definición de violación: Impuso su poder patriarcal sobre mí y dispuso de mi cuerpo sin consultarme. De acuerdo, me salvó la vida. Pero si vamos a estar disculpando violadores solo porque hacen algo bueno lo único que estamos haciendo es promover la cultura de la violación”.

Esta anécdota parece broma pero no lo es.

Y este tipo de psicosis, genera más odio, hacia los hombres  y genera que se limiten los derechos de las mujeres de andar libremente por la calle,  por miedo y odio, generando que cualquier hombre que vaya a tras de una mujer en la calle, sea visto como un vulgar violador. Aunque no sea verdad.

Entre las autoridades que han permitido el ingreso de delincuentes a la ciudad, la psicosis generada por los mismos ciudadanos, y un feminismo mal enfocado, hemos degradado a la mujer y hemos degradado la reputación del hombre a nada.

No lo digo yo.

Las mujeres ya no tienen confianza en los hombres.

Los hombres ya no tienen confianza en las mujeres.

Y todos vivimos cuidándonos de todos,  como si todos los hombres y mujeres nos levantáramos en la mañana pensando en cómo lastimar a alguien.

No todos los hombres son buenos… no todos los hombres somos malos….

No todas las mujeres son buenas… no todas las mujeres son malas.

No sabemos leer, no sabemos tener criterio propio, las mujeres ya no saben diferenciar de un trato amable por atención y lo confunden con violencia.

Los hombres no saben hoy en día como tratar a las  mujeres y se refieren a las mujeres como si fueran objetos desechables.

Como sociedad, hemos perdido la brújula moral para saber diferenciar  una conducta correcta de una incorrecta.

Y todo lo que le digo de día de hoy; es responsabilidad de todos…

Es corresponsabilidad de hombres y de mujeres, que hemos distorsionado los derechos y obligaciones, con falacias que solo a nuestro derecho conviene.

Que el abuso hacia las mujeres es un problema grave en México?

Si… lo es.

Pero curiosamente en México vivimos un matriarcado

Donde la madre manda, tiene poder de decisión…

Y es la misma madre la que inculca en sus hijas y sus hijos  cosas como:

“Hija cásate con alguien de dinero”

“Hijo no te cases con esa mujer, tiene mala reputación”.

Y total que las propias  mujeres entre ellas no se bajan de Put*s

Y lo digo con la certeza de que me pasó con dos mujeres que conozco que se tiraban fuego cruzado, advirtiéndome cada una,  de que la primera era una “zorra” y la segunda era una put*.

Hombres refiriéndose a las mujeres como si fueran objetos, y refiriéndose a los homosexuales con palabras despectivas que de verdad lastiman mis oídos.

No es cuestión de mujeres contra hombres… Entiéndalo.

Todos estamos rotos de alguna manera u otra.

No sabemos decir lo que sentimos…

Vivimos ocultando los sentimientos porque vivimos pensando en que alguien nos quiere lastimar.

Vivimos rechazando a quien  queremos porque tenemos miedo.

Miedo de sentir… miedo de vivir.

Y hacemos locuras, cosas impensables, porque la historia me ha enseñado que los grandes genios se jugaron el todo por el todo… unos perdieron… otros ganaron…

Pero se la jugaron…

Quizás debamos de pensar menos y sentir más?

El instinto personal de una mujer hoy en dia, es salir huyendo cuando se siente enamorada.

Y los hombres ya no desean luchar por lo que quieren.

Es más fácil discutir… es mas fácil pelear. Es mas fácil que dar un abrazo…

Es más fácil  pelear que doblarte como ser humano y admitir que sientes,

Es más fácil ir por la vida fingiendo dureza…

Es realmente complicado  admitir que no puedes SOLA con tus problemas.

Es más fácil demostrar dureza  que simplemente dar un abrazo

MUJERES:

Nosotros los hombres también sentimos… también lloramos… también nos cuesta trabajo decir lo que sentimos.

No vamos por la vida intentando romperlas.

En algunos casos  caminamos atrás de ustedes para ir recogiendo los pedazos que alguien más rompió.

Caminamos atrás de ustedes para ir cuidando su espalda.

Caminamos pacientemente atrás de ustedes para  que caminen sin miedo por la calle.

No nos pidan que reaccionemos como ustedes quieren que reaccionemos…

Ustedes son tan complejas, que a veces los hombres tenemos que hacer lo que tenemos que hacer.

Y créanlo:

Nosotros siempre llevamos la dura carga de portarnos a la altura.

Nosotros siempre llevamos la dura carga de apoyarlas cuando más rotas están; dejando de lado muchas veces nuestro propio bienestar personal.

Callando lo que sentimos…  y buscando la manera de que ustedes estén protegidas y seguras.

Pero caramba… ENTIENDANLO

Nosotros no somos de piedra… aunque a veces parezca que si lo somos.

Porque los hombres llevamos la dura carga de parecer indomables… de cuidar, de proteger.

Hemos creado una guerra absurda de hombres contra mujeres.

Entienda algo:

ES UNA LUCHA DE PERSONAS CON VALORES,  CONTRA PERSONAS SIN VALORES.

“Educa a tu hijo para que respete a las mujeres, y de igual manera,  educa a tu hija para que no abuse del respeto que un buen hombre le ofrece, y sobre todo valore el cariño que un buen hombre le ofrece”

Todo se resume a esta última frase.

Gracias por todo…

Gracias si entiendes estas palabras…

Gracias por entender lo que ayer no entendías…

Espero que esta columna  te haga entender a ti mujer, lo que los hombres pocas veces decimos.

Que a veces los hombres tomamos decisiones por que las puertas se cierran y nos  jugamos el resto en la mesa de póker.

Porque somos hombres… porque somos caballeros.

Porque a veces tenemos que hacer, lo que tenemos que hacer… aunque se nos vaya la vida en eso.

A veces las mujeres olvidan, que nosotros  también sentimos, que nos enamoramos, que nos conmovemos  ante las manifestaciones de ternura y que valoramos la esencia femenina.

En realidad no debería existir ningún tipo de rivalidad entre hombres y mujeres, pues finalmente son las mujeres  quienes escogen con quien estar, y depende también de su capacidad de elección, para dar con un gran hombre que les permita evolucionar como persona.

Shalom

Que tengan excelente fin de semana.

Sergio Eduardo Peregrina Castañeda

Egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Contador público de profesión y escritor por afición… "Tengo casi 42 años, y nací viendo las cosas y la vida desde una perspectiva diferente." Si usted desea añadirme a sus redes sociales, o desea que escriba sobre algún tema en específico, mi muro de facebook está como Sergio Pereg.

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