CULTURA

Oda a mi amigo

Me falto darte ése último abrazo. Nos faltó tiempo para esa última e improbable última reunión. Click To Tweet

 

Ay amigo, te fuiste como dice la canción.

 

Tal vez te quisiste ir como uno de tus héroes, Roy Batty, así de repente. Ya temías tu fecha de expiración, pero quiera saber antes las respuestas de la vida.

Eras ocurrente  y ágiles tus comentarios.  Sardónico casi siempre e hiriente a veces. Tu imaginación sorprendía y a veces rayaba en la mitomanía. Podías inventar un discurso sobre el amor y sus consecuencias evolutivas en Ata puerca, (solo porque te gustaba el nombre de ese lugar)   para terminar en un vulgar epíteto a la vecina con tubos en la cabeza que sale a barrer la calle.

Eras como Kalimán, ganaba o empataba, pero nunca perdía;  eras ojete y despiadado con desconocidos, pero amoroso y generoso con tus hijos,  te admiraba por tu inteligencia y te odiaba por tu fanatismo pero eras mi amigo, maldito y arrogante hijo de perra.

He llorado y he reído recordando en como querías tu partida: absurda.

Concedido.

Tal vez no del modo  teatral que pensaste pero sí del modo que no querías, del modo que ya esperabas. El cigarro, el maldito cigarro te ayudó a acabar la vida. Nunca quisiste dejarlo y el maldito tampoco te dejó que lo dejaras

Un infarto no fue suficiente, uno más te llegó a recordar que tu tiempo aquí habla expirado; no sé si obtuviste todas tus respuestas, pero la única que yo tengo es te moriste.

La vida nos separó y siempre me faltaste. Me faltó seguir  escuchando tus tonterías y que escucharas la mías. Nos faltó ir al cine esa última vez, te faltó ganarme en ese último, obsoleto y estúpido videojuego. Nos faltó ese último golpe en el brazo de complicidad.

Nos faltó cantar esa última y desafinada canción de Agustín Lara, esa última carcajada.

Me falto darte ése último abrazo.  Nos faltó tiempo para esa última e improbable última reunión.

Ay amigo, te fuiste como dice la canción, de la tierra a la luna rubia.  Los que te conocimos de cerca la cantaremos con voz en cuello cuando sea momento o cuando surja inesperadamente en la radio.

Y seguramente como tu héroe, musitaste al final. “Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.”

En tu recuerdo cito Tierra Luna,  poema de Mario Benedetti:

Cuando me canse de escuchar llantos de niños en la brisa. 

Cuando me canse de mirar pueblos que apenas son cenizas. 

Me iré con lluvias estrelladas que son diamantes en el barro, 

glacial cometa de miradas. Viva la noche y desamarro. 

 

Y con estrellas, miel y flores, que son rubíes y topacio, 

tendré el silencio en los albores del infinito eterno espacio. 

Cuando me canse de la lluvia, de la sangre y de la guerra. 

Cuando me canse de esta tierra me mudaré a la luna rubia. 

 

Ah, Tierra-Luna, Tierra-Luna, atrás quedó la suerte perra, 

atrás los muertos y la guerra. Adiós. 

Ah, Tierra-Luna, Tierra-Luna, me pongo hoy las alas de oro 

y cielo arriba cual meteoro me voy. 

 

Así que ahora no te asombres si desde esta luna hueca 

me burlo de la tierra seca y de los pobres simples hombres. 

Ah, Tierra-Luna, Tierra-Luna, adiós ciudad, mi corazón, 

globo tullido de aflicción. Adiós. 

 

Cuando me canse de esperar a los indómitos que huyen. 

Cuando me canse de soñar sueños que siempre se concluyen. 

Me iré otra vez, inoportuno, y apostaré por el que pierde 

y volveré cuando ninguno me necesite ni recuerde. 

 

Y con el tímido derroche de una paciencia vengadora 

tendré las dudas de la noche sin las respuestas de la aurora. 

Cuando me canse la rutina de que me ultrajen y me roben. 

Cuando me canse de esta ruina me mudaré a la luna joven. 

 

Ah, Tierra-Luna, Tierra-Luna, atrás quedó la suerte perra, 

atrás los muertos y la guerra. Adiós.

Ah, Tierra-Luna, Tierra-Luna, me pongo hoy las alas de oro 

y cielo arriba cual meteoro, me voy. 

 

Alguna vez mi vida quieta verá estallar en el pasado 

mi triste y cándido planeta que se creyó civilizado. 

Ah, Tierra-Luna, Tierra-Luna, mundo caótico y podrido, 

Pierrot de arriba me despido. Adiós.

Otto Roy Batty

Comunicólogo, Amante de música rara (según mi mujer), Catador de huevos rancheros.

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