NACIONAL

AMLO Y AMILCINGO

Coincido con la apreciación que le acabo de escuchar a Carlos Sotelo, en el sentido que las movilizaciones contra la Termoeléctrica de Huesca es expresamente la primera manifestación contra el nuevo gobierno, lo cual no tendría mucha significación si no fuera por el cuestionable tratamiento dado por el Presidente López Obrador.

También hay que decirlo, AMLO no trató adecuadamente el asunto y eso es lo que preocupa, pues sienta un precedente negativo para lo que pudiese ser el trato hacia posturas discordantes Click To Tweet

No quiere, decir que no haya habido movilizaciones sociales hasta ahora desde que se asumió el nuevo gobierno. Podemos hacer un recuento de ello, como las movilizaciones magisteriales en Michoacán y Oaxaca o las huelgas en el norte de Tamaulipas, en las cuales ha intervenido el gobierno federal aunque las mismas no sean acción directa contra la nueva administración. Lo mismo podemos decir de la huelga en la UAM.

Pero en el caso de los pobladores de Amilcingo es distinto, aún las condiciones originarias del caso. Tenemos que recordar que el proyecto para la construcción de la termo eléctrica referida viene de la administración anterior, la de Enrique Peña Nieto. Se había hecho una inversión importante y no menor y la obra se impuso por sobre la opinión de los vecinos de la misma, que involucran a tres entidades de la República: Puebla, Tlaxcala, pero fundamentalmente Morelos.

El propio López Obrador había señalado y reconocido que los promovientes del proyecto nunca habían considerado ni platicado con las comunidades involucradas, lo cual correctamente criticó, pero también nunca abrió la posibilidad de mantener una postura contraria a la realización de la obra, argumentando que con el funcionamiento de la planta se aseguraría la dotación de electricidad de todo Morelos.

Acudió a la entidad a encontrarse con los lugareños, pero lo hizo en su forma habitual que ya sabemos: el acto en plaza pública sin discusión bilateral en forma y cuando se dio cuenta el gobierno federal que había un sector opositor, quiso solucionar la situación a través de la consulta programada para los días 23 y 24 de febrero.

Entorpece las cosas y enrarece el ambiente político, el artero asesinato del activista contra el proyecto Samir Flores a pocos días de la realización de la consulta pública. Y aunque no se refiera a eso el gobierno federal, también incide en ello el resultado con diferencias no sustantivas entre el ganador y el perdedor, a diferencia de lo que sucedió en las otras consultas: la del NAIM y la del Tren Maya y otras diez obras.

También hay que decirlo, AMLO no trató adecuadamente el asunto y eso es lo que preocupa, pues sienta un precedente negativo para lo que pudiese ser el trato hacia posturas discordantes. De entrada calificó al grupo de colonos de Amilcingo como radicales y en el fondo conservadores, sin más, lo que plantea una postura maniquea: si no estás conmigo estás contra mi. Esto es lo cuestionable, más para un gobierno que presenta transformar el régimen de características del viejo PRIAN, para darle un contenido diferente, democrático y progresista, que el Presidente mismo señala como Cuarta Transformación.

Es saludable la disposición del nuevo gobierno del no uso de la fuerza para dirimir conflictos sociales o incidentes varios como el derivado de la explosión por l actividad huachicolera como la sucedida en Hidalgo en enero pasado, pero no ha insistido en el diálogo sobre todo. Pocas expectativas hay al respecto que, después de que dieran a conocer los resultados en la consulta del pasado fin de semana, se anuncie por parte del responsable de comunicación social de la Presidencia, que se instalaría una mesa de diálogo con los opositores a la planta de Huasca. Qué se puede esperar de la misma, cuando ya se dio a conocer la decisión gubernamental.

Es entonces un momento para que el naciente gobierno analice la forma con que está actuando hacia grupos opositores, que no son como el PRIAN o el PRD, que por sistema y estrategia se oponen a todo lo que surja del gobierno federal, en puntos donde incluso ellos mismos fueron los generadores de la situación que hoy atacan.

Infiere pues que se haga más, mucho más, para convencer y explicar el trasfondo de las cosas. Habrá más proyectos con características similares que posibilitarían futuros conflictos sociales que podrían evitarse dándole el canal adecuado y de beneficio y satisfacción para todos. Sería también una forma de gobierno realmente distinta a como operó el PRIAN.

Daniel Carlos García

Trabajo como Director de Capacitación para el empleo en DGECyFC. Estudió en UNAM MX

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