CHIAPAS

La ley y la política

Hoy día, el entorno nacional y estatal son preocupantes. La violencia adquirió carta de naturalización, los niveles delincuenciales no tienen precedente. Click To Tweet

 

Se necesitan contrapesos institucionales


Nada fatiga tanto como el aspecto de un perpetuo vencedor. Nietzche “Debemos rechazar las interpretaciones letristas de la ley y las supuestas salidas políticas que (vulneran el orden jurídico: la ley y la política son el camino”. Me lo dijo el talentoso ideólogo José Francisco Ruiz Massieu q.e.p.d. Eran los tiempos del salinato. Participé como comentarista de su conferencia magistral, “El proceso democrático de México como ingeniería política”. Carlos Sirvent, a la sazón director de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, fue otro comentarista; el moderador, Andrés Fábregas. Asumí mi cuota de responsabilidad y le expresé que los políticos mexicanos no estábamos a la altura de los nuevos tiempos. Y sí vivíamos algo así como una Perestroika sin Glasnost. Cambios profundos y hasta espectaculares en la economía, pero muy ralentizados en lo político. Salinas presidente, Patrocinio gobernador. Antaño, como hogaño, no había contrapesos institucionales. La clase política –con muy señaladas excepciones- al igual que notables intelectuales, observaban arrobados la vorágine de las reformas impulsadas por el gran promotor del TLC. Los poderes locales se sumaban al incienso, los legisladores, salvo destellos de dignidad, también se sumaban acríticamente al coro de las alabanzas. Turiferarios con proceder de fámulos, pues. Ruiz Massieu insistía, << El Estado de derecho es el fundamento de la vida democrática y condición para su consolidación. Ninguna reforma de gran calado puede prosperar y permanecer sin participación social ni observancia de la ley >>. Hoy día, el entorno nacional y estatal son preocupantes. La violencia adquirió carta de naturalización, los niveles delincuenciales no tienen precedente. Los delincuentes hacen mofa de la autoridad, los crímenes, feminicidios, robos y asaltos se acrecientan. Viejos y nuevos problemas se asoman sin visos de solución. El tejido social se desgarra inexorablemente. Es justo decir que los recursos federales para Chiapas llegarán hasta el mes de marzo y en mucho contribuirán a combatir este flagelo. Ante la dimensión de los problemas no se debe vacilar en convocar, sin poses ni escenografías, a la sociedad en su conjunto, la academia, el sector privado, centros de pensamiento, organismos internacionales y los tres poderes del Estado. Insisto en que reconocer un problema muy lejos de demeritar al poder, lo enaltece; es el primer paso para su solución, no se puede, no se debe negar lo obvio, lo evidente. No debe tolerarse la impunidad, tampoco la comisión de actos vandálicos enmascarados de movimientos sociales legítimos y, por ende, intocables, pues se caería en “represión”. Alienta conocer la información de la Fiscalía del Estado, en el sentido de que los nueve detenidos en flagrancia por los hechos violentos de la Torre Chiapas de Tuxtla fueron procesados en el penal El Amate. Así también, las declaraciones del Secretario General de Gobierno, Ismael Brito Mazariegos, respecto de que “en este gobierno no hay ni habrá impunidad para nadie”. Yo agrego que la 4T debe demostrar con hechos, que efectivamente está quedando atrás la política de la simulación, las apariencias y la impunidad que hemos atestiguado durante  muchísimos años.


A la luz de los graves problemas de Chiapas, nuestros legisladores deben actuar con determinación y altura de miras; crear, entre otras acciones, un Centro de Estudios de las  Finanzas Públicas, similar al que ya existe a nivel federal y cuyos frutos son innegables. No se  olvide que, entre las funciones clásicas del Poder Legislativo, amén de la función representativa, están A) La Función Presupuestaria B) La creación normativa con apoyo de técnicos especializados para prever el impacto social y económico de las leyes C) Funciones de control, contrapeso y cooperación D) Función de deliberación pública y orientación política al Estado E)  Rendición de cuentas, esto es, exigir cuentas sin elipsis y defender la Constitución. Esto es lo  esencial, pues tratar todo es tratar nada; la democracia se evalúa por sus resultados. El Congreso  es el arma pública más prestigiosa que expresa la diversidad de intereses de la sociedad. Sé muy bien que hay legisladores de buena fe, con sentido de la trascendencia, acendrada dignidad y  buen talante intelectual. Diputadas y diputados que aún no pierden su capacidad de indignación ante tantas injusticias. Hay otros cuya abyección al poder es humillante y execrable. Arribistas por convicción, rastreros por conveniencia. Tienen nombre y apellido, cargan sobre sus espaldas lo que Saramago llamó en su < Ensayo sobre la ceguera >, “la naturaleza inevitablemente escatológica del ser humano”. Ya comentaremos sobre algunos de ellos. En varios diputados y diputadas están presentes, me consta, imaginación, dignidad y creatividad, y abrigan la  convicción de que el poder en todas partes requiere de contrapesos. El Congreso también es un poder. Debe proceder como tal. La ciudadanía lo exige. El desarrollo lo demanda. Es el equilibrio de poderes y no sólo su división. Los legisladores saben bien de la situación compleja que vive nuestro estado, y que Chiapas necesita, en todos los niveles, reformadores y buenos gestores, políticos que premien la verdad aunque desaten la ira, políticos con coraje para avanzar y mesura para que los avances sean firmes y efectivos. Chiapas está harto de políticos que se inclinan por la prórroga y la cosmetología, de síndicos de la crisis y el estancamiento, proclives al < laissez faire, laissez passer >. Se requiere de gobernantes de temple coriáceo, que no les tiemblen las corvas en el momento de aplicar la ley, políticos con una visión de gobierno que permita detonar un desarrollo que es responsabilidad de todos, sin excepción, no sólo del gobierno en turno. Rutilio, lo he dicho una y otra vez, sabe escuchar propuestas que apuntan al interés colectivo. Es hombre de decisiones. Tiene proyecto, ideas y el valor de la congruencia. Hablo con conocimiento de causa. A quienes justamente están indignados por la ola de violencia, habrá que decir que el gabinete de seguridad trabaja cotidianamente en diseñar y ejecutar las estrategias para confrontar al crimen, en función de las características de cada región. Los resultados no son, no pueden ser inmediatos. Lo importante es la determinación con que se enfrenten los problemas. El mandato de Rutilio a los responsables de la seguridad es no dar tregua a los grupos delincuenciales y combatirlos con toda la fuerza del Estado. Tuve oportunidad de asistir a reuniones del gabinete de seguridad.


La apuesta es por la conjunción de ideas y propuestas constructivas entre el legislativo y el ejecutivo. Pocos como ellos, los legisladores, al igual que los presidentes municipales, conocen los problemas de cada región y la forma de resolverlos. ¿Cómo quieren pasar a la historia? A veces el silencio es, sobre todo en el primer trienio, producto de un cálculo político; de la esperanza en un futuro idílico que quizá no llegará. Nada de esto, se dirá, debe causar asombro ya que siempre ha sido así y, por lo mismo, no hay que rasgarse las vestiduras. Cierto en cuanto a la primacía del interés personal y a lo voluble de la condición humana, incierto en cuanto a que 30 millones de mexicanos votaron por cambios de fondo y no epidémicos, lo que incluye valores éticos y una nueva moralidad social. En una próxima colaboración me referiré a dos pilares que, por antonomasia, sustentan la convivencia civilizada de un país que se precie de ser democrático: la administración de justicia y su independencia, y los derechos humanos.

Post scriptum. Me entero de último momento que Carlos Morales, Presidente Municipal de Tuxtla, enderezó baterías en contra del “Diario de Chiapas”, al que culpó de abonar al desprestigio de su administración con base en calumnias e información falsa. No dejó de sorprenderme la descalificación, no en él. Carlos, al igual que otros funcionarios, me retiró su amistad desde que dejé el cargo, por temor –a mi juicio infundado- de ser ahogado financieramente en perjuicio de los tuxtlecos y, obvio, por la percepción cuasi generalizada de que caí de la gracia del gobernador. El Presidente Municipal incurrió en un lamentable ex abrupto, en contra de un Diario que sólo cumple con su deber de informar; fue una reacción de enojo e impotencia, para mí inexplicable, pues todos sabemos que muchos de los problemas que padece la capital son heredados de la administración anterior. Me obliga la congruencia, espero nada de él, pero tengo para mí que Carlos posee una recia contextura moral, con el activo adicional de saber seleccionar a colaboradores como el experimentado operador político Juan Carlos Bonifaz Trujillo, todo un profesional de la política que sabe construir puentes y no murallas. Carlos Morales sabe rectificar. Estoy seguro que tiene muy presente la sentencia de Donaldo Colosio, << Hoy día no se puede gobernar sin los medios >>. A propósito qué lamentable es advertir que en el Chiapas de la “modernidad”, de la 4T, prevalece la autocensura en algunos medios, ya sea por el “chayote” o como medida para congraciarse con el poder.

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