CHIAPAS

Hombre de su tiempo: Natalio Vázquez Pallares

Recuperar la memoria 


Debes esforzarte por saberlo todo, tanto
el corazón inmutable de la realidad como
las opiniones de los mortales que revelan
su falta de entendimiento. Parménides

Pocos mexicanos como él. Don Natalio Vázquez Pallares combatió durante toda su vida la desigualdad social y la explotación. Lo hizo con vigor y vehemencia. Defendió una y otra vez la soberanía del país, los derechos humanos y la no violencia. Cardenista y socialista por convicción y agrarista militante. Dejó una huella indeleble como luchador político. Falleció el 26 de marzo de 1981 a los 68 años de edad. Lo acompañé a entregar lo que sería su último artículo en el periódico Excélsior. Diputado federal, Senador de la República, Dr. del Banco Nacional de Crédito Agrícola, Dr. del Centro de Estudios Históricos del Agrarismo en México, Dr. del Instituto de Capacitación Agraria, Rector de la Universidad Nicolaíta a los 26 años de edad, Presidente del Movimiento Mexicano por la Paz y muchos etcéteras más. Creía en el poder de la palabra, oral o escrita. Fue un orador sobrio que despreciaba los oropeles y poseía el invaluable don de la sencillez y de la congruencia. Hubo una norma que lo guió hasta su muerte: ser fiel a sus propias ideas sin importar las consecuencias.

 

Dice Rolando Cordera en la Jornada que don Natalio fue un defensor implacable de los postulados más avanzados de la Constitución de 1917. Coincido. Y que su momento estelar lo tuvo durante el periodo del Gral. Lázaro Cárdenas. Discrepo. Vázquez Pallares alcanzó su clímax en el sexenio de Miguel Alemán Valdés. El 25 de junio de 1952, en pleno auge del presidencialismo mexicano y siendo Diputado Federal del mismo partido político al que pertenecía el Presidente de la República, escribió: “La administración actual de Petróleos Mexicanos está violando la Constitución General de la República, su propia ley Orgánica y el espíritu de nacionalización de la industria petrolera al entregar a compañías extranjeras a título de contratos lesivos para el interés del país, el disfrute de nuestra riqueza aceitífera… Como diputado al Congreso de la Unión, y en mi calidad de Presidente de la Comisión de Petróleo de la Cámara de Diputados, doy la voz de alarma ante el peligro de que la industria petrolera mexicana, que constituye un patrimonio para el engrandecimiento del país, se convierta en instrumento de transacciones con el imperialismo de los Estados Unidos de Norteamérica”. Hago una digresión y contextualizo, ya había comenzado la guerra fría y tres años después, entre 1955 y 1970 se desarrolló la guerra de Vietnam. El impacto de la revolución rusa aun con todas sus contradicciones todavía no se había diluido, y la revolución China y su revolución cultural tuvieron fuertes influencias entre los jóvenes de la época. Erwin Rodríguez Díaz en su espléndido libro La generación Mexicana de los 60  nos recuerda además, que “se gestaban cambios en la cultura nacional.

En los cincuenta se descubre la píldora anticonceptiva… y la sexualidad se vive con menos temores. La búsqueda del placer no fue solo sexual, también fue por el alcohol, las drogas y otras adicciones… En 1955 aparecen los trajes de baño de dos piezas, los escandalosos bikinis…eran tiempos por excelencia para los cuestionamientos… Se critica a la sociedad de consumo y a todas las formas visibles de autoritarismo. El ser humano ha sido privado de su libertad para crear y recrearse. Incluso ha sido despojado de sus sueños por la avalancha del mercado; para usar una expresión de Adorno: en vez de soñar el hombre solamente se desvela”.

Vuelvo a Vázquez Pallares. Su crítica central apuntaba a los llamados Contratos Riesgo. Si una compañía norteamericana perforaba y no encontraba petróleo asumía el riesgo de absorber los costos, pero si encontraba petróleo “se les pagaba con petróleo el capital invertido y se les regalaba el quince por ciento de la producción total del pozo por un periodo de 25 años”. En cambio a las compañías mexicanas perforadoras sí se les hacía cumplir con la Ley pagándoles por metro perforado o por pozo terminado. Lo que en la práctica sucedía era que a las compañías norteamericanas Pemex les hacía el trabajo y les entregaba estructuras perfectamente localizadas y probadas y donde perforaban las compañías mexicanas sólo excepcionalmente encontraban petróleo.

Un burdo despojo a favor del capital transnacional, en descarada connivencia con el poder político. Dijo don Natalio: “Esta situación debe terminar. De otra manera, volverá a luchar el pueblo mexicano por recuperar esta riqueza en otro glorioso 18 de marzo”. Y, efectivamente, terminó. La denuncia de Vázquez Pallares resonó en todo México y el gobierno dio marcha atrás. Don Natalio, un ejemplo de coraje, valor, patriotismo y ética política. Concluyó diciendo que tuve el privilegio de representarlo en los Congresos Mundiales por la Paz y el desarrollo celebrados en Hungría y Bulgaria, así como en jornadas de solidaridad con el pueblo vietnamita en Hanoi, Ho Chi Min y Kampuchea. Descanse en paz mi entrañable y querido maestro.

 

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *