OPINIÓN

Eclipse en la Caverna

En la percepción platónica de la productividad cósica prevalece la valencia del uso por sobre su fabricación imitativa acorde a su doble o triple distanciamiento del arquetipo, tanto en lo que concierne al ámbito humano como el natural, Click To Tweet

La caverna de Platón

 

I Absconsidad en el Nadir.

Para tales personas la verdad no puede ser otra cosa que las sombras de objetos artificiales.

‘Sócrates’. República VII. Platón.

Los que hayan asistido a un curso de economía sabrán que, en teoría, los mercados se basan en consumidores informados que toman decisiones racionales. Huelga decir que eso no se corresponde con la realidad (…) Todos los que hayamos encendido un televisor sabemos que la industria se gasta cientos de miles de dólares en intentar crear consumidores desinformados que tomen decisiones irracionales; en eso consiste la publicidad.

Noam Chomsky

Nuestras capacidades y necesidades naturales son capaces de expansionarse hasta la autodestrucción. Hemos de ver que somos biológicamente la especie de la hybris, del pecado original, de la soberbia, la especie exagerada.

Manuel Sacristán

 

La cosa en sí no está sino como reflejo evanescente

El ideal platónico de raigambre pitagórica y como tal reverberante de la sabiduría arcaica plantea la realidad absoluta en un ámbito de las ideas excelso y arquetípico en el Uno, del cual el cosmos o el mundo propiamente con sus entes y habitantes vienen a ser un reflejo, un eco que mientras más se aleja de su vibración originaria se torna inaudible; una luz que mientras más se aleja de su foco emisor se torna más opaca, una imagen que mientras más se convierte en una reproducción del original más inauténtica pasa a ser, puesto que su potencia de ser estará en relación a asemejarse al arquetipo. (Pitágoras-Platón-Plotino, dentro de la diacronía de la filosofía Occidental delinearían tal eidética).

Mundo de las ideas, ámbito arquetípico del cual emana la realidad en la hipostasión del Espíritu a energía a sus conglomerados materiales. Lo que desde un punto de vista religioso prevaleciente en toda Era Pre-moderna significa el ámbito divino del que provienen los dioses o el Dios supremo, ámbito que para Platón vendría siendo el plano del Topos Uranos; de lo eterno, perfecto e inmutable, beatífico, correspondiente a la bondad divina, a la que como máximo anhelo se pretende que cada alma se reintegre, religarse al origen, propósito esencial de toda -por eso- religión.

 

De manera tal que el ser en el mundo implica el ir en tránsito edificando un artificio en la diacronía de la existencia mundana ininterrumpida durante una era cíclica, permitiendo en su continuidad irrompible con el concurso de muy diversas etnias y culturas que van ocupando todo el Orbe, ir fabricando artificios urbanos repletos de máquinas y enseres, el mundo-Tecnósfera cuya condición de edificación se establece como prototipo de una estructuración estatal que precisa de la división de clases, generando una desigualdad inherente a la injusticia en la cual la condición humana se degrada afectando el estar en un mundo sumido en la intrascendencia.

Un alejamiento del origen prístino, acorde a nociones cíclicas descendentes, complica la situación al implicar el Nadir cual alejamiento sombrío de la Edad Áurea. (La Kali Yuga para los hindúes).

La duplicidad artificial efectuada en serie y a la manera de ser una reproducción de otra reproducción, patentiza el alejamiento de la esencia prístina, por gradaciones los artificios humanos se van distanciando del auténtico originario: Pristindad reproducida en un recurso variable que implica una trayectoria de distanciamiento, generando reproducciones que son meros remedos.

“Luego el arte de imitar está muy distante de lo verdadero; y la razón por que hace tantas cosas es que no toma sino la más pequeña por parte de cada una, y aun esto no es sino un simulacro… [refiriéndose al pintor]… Si, pues, no hace la esencia misma de la cama, no hace él nada de real, sino, solamente algo análogo que representa lo que verdaderamente es. ¿Quién afirmase que la obra del carpintero, o de cualquier otro artífice, tiene una existencia real y perfecta, se arriesgaría mucho a no decir verdad?”. (República X 598 y 597).[1]

En la percepción platónica de la productividad cósica prevalece la valencia del uso por sobre su fabricación imitativa acorde a su doble o triple distanciamiento del arquetipo, tanto en lo que concierne al ámbito humano como el natural, así se trate de los artefactos fabricados por los artesanos o de las ficciones ideadas por los artistas. El para qué fueron hechas las cosas tiene preferencia, toda vez que su elaboración se considera una burda copia, permitiendo que la opinión del especialista que utiliza el instrumento sea considerada más valiosa que la experiencia del fabricante; el usuario le dice al artesano cómo debe hacer el instrumento para que quede lo mejor posible, aún y cuando el fabricante es quien está involucrado en primer instancia en el proceso generativo por ser el creador del artefacto; mas esta preferencia por el valor de uso se explica por el desprecio que la élite ciudadana muestra para con la generación del valor, en sí para con el valor humano del trabajo al ser efectuado por esclavos e incluso y siendo llevado a cabo por artesanos libres, quedando en un tercer plano de inferioridad los artistas que representan o ficcionan lo verdaderamente real representándolo sin conocimiento de causa.

Resultando obvio el que la creación de originales vale más que las reproducciones imitativas, cual imágenes distorsionadas en el agua y la ilusión de los colores causados a la vista, en lo que el razonamiento científico puede indagar las cosas como son en sí y/o para nosotros, pero tal precisión objetiva efectuada en este plano y dimensión no permite captar la esencia arquetípica, sino su reflejo adventicio y como tal finito y transformable en otra entidad o presencia.

Si bien el reflejo ilusorio que representaría la Gran Ilusión, el hermoso cielo azul cual ilusión óptica atmosférica, participa una presencia simbólica trascendente.

El Nadir en el artificio hace estar a una distancia uránica de la Verdad. Para Platón, un arte imitativo que traiciona la Verdad debe ser desterrado de la Polis porque crea un efecto nocivo en los ciudadanos, flacidez espiritual, el aceptar la ficción en detrimento de la realidad, como tal el irse sumergiendo más y más en la confusión de lo inauténtico.

Lo trascendente debe prevalecer sobre lo inmanente: “Sócrates. – ¿Puede por suerte llamarse grande lo que se pasa en pequeño espacio de tiempo? Pues en realidad, el intervalo que separa nuestra infancia de la vejez [en sí todo el período de vida de una persona, de una generación, de una cultura] es bien poco, comparado con la eternidad / Glauco-. Ni aun siquiera es nada / Sócrates-. Pues qué, ¿piensas que una sustancia inmortal deba limitar sus cuidados y sus miras a un tiempo tan corto, y no más bien atender a la eternidad entera?”. (República X 608 c, d). Tal es la idea-principio de toda cosmovisión trascendente-sacramental.

Puesto que el alma es inmortal y como tal trasciende las vidas singulares, evitar que el mal, la enfermedad intrínseca a los cuerpos y a las mentes prevalezca, valida la lucha por la justicia en esta vida, evitar que el mal se enseñoree en la sociedad resulta en ser determinante y así un propósito loable para los legisladores y gobernantes que aspiran a la Polis ideal.

Si bien, tal trascendencia hace posible el que la justicia termine por imperar: “para con los dioses la victoria queda entera para el justo”. Y al malvado y al injusto, a decir del consenso helénico, en el fin de sus días le espera el oprobio, castigado por su propio comportamiento inocultable a los ojos de sus contemporáneos: “llegados a viejos, se hacen dignos de risa y se les cubre de oprobios, reducidos a ser el juguete de los extranjeros y de sus conciudadanos”. Incluso llegan a ser atormentados de fea manera, un anticipo del inferno: ‘recibiendo azotes y suplicios atroces’. (República X 613 d, e). Mas en un mundo en el que va imperando la injusticia en vida los injustos no reciben el castigo que se merecen quedando el recurso de la pena post mortem: ‘terribles suplicios padecidos por los peores criminales, atormentados por horribles seres ígneos (demonios) en el Tártaro, muchos de los cuales fueron tiranos incontinentes’. (República. X 615 d, e / 616 a, b)

La diacronía histórica, en específico el desarrollo que con la Era Moderna acaece, concreta un progreso que por graduaciones patenta el que los artificios humanos se van distanciando del ideal originario por igual que de lo natural, dada la inventiva maquinal que fabrica ingeniosos complejos elevados a la n potencia por una tecno-ciencia aplicada preferentemente a la industria (y de manera perversa a una industria militar), en el horizonte de una Era Industrial regida por la competencia; dínamo del progreso cuya fuerza generativa procrea una etapa que sobredetermina el tipo de sociedades realmente existentes, sea el capitalismo pseudo-liberal o el pseudo-socialismo a como se dio en la Unión Soviética. En lo que el incremento urbano y su sobredeterminación social-conductual vale para patentar sociedades regidas por el progreso material de las fuerzas productivas y sobre-estructuras en las que prevalece el artificio, la Máquina (‘maquinación’), el encadenamiento versus el espíritu libertario humano apocado, digamos, una manera de ‘engrandecer la Caverna’. Extravío en el laberinto de luminosas tinieblas en el Construkto de las grecas atiborradas.

Como vemos, acorde con el desenvolvimiento del Cosmos a como Platón lo concibe, la construcción del artificio, las poleis, la ecúmene, el orbe, significarían en su calidad de reproducción un alejarse de la realidad arquetípica (del auténtico plano originario del mundo de las ideas), pasando a ser una condición distanciada de lo auténtico y como tal un sumergirse en el horizonte sombrío de la Caverna. Adquiriendo con el desarrollo material un efecto en proceso de sumersión tenebrosa, por el cual, el ser humano con su obra, en su afán de engendrar artificios, reproducciones, copias, conforme las urbes crecen repletas de enseres e instrumentos, artificialidades maquinales propias del Reino del Hombre, se adentra más y más en la obscuridad alejado de las ideas arquetípicas supremas: Bondad-Verdad-Belleza y de los valores virtudes capitales: valor, templanza, honestidad, actividad laboral proba.

Procesual de alejamiento, eclipsación en la que tal distanciación de los valores va induciendo al sujeto encadenado en la Caverna a un sonambulismo. Eclipse del ‘Sol’ que ilumina el ámbito verdadero, opiniones equívocas imponiendo el uso de la razón práctica para fines utilitarios.

Cual maldición divina, una degradación en la condición de época afecta a la Humanidad, algo propio del alejamiento astral, de una etapa descendente, inevitablemente las condiciones de vida se degradan, los esplendores áureos no pueden ser percibidos, muy tenuemente rememorados, lo prístino resulta corroído, degradado por el efecto tiempo, virtual alejamiento del Ser, por igual que las partículas de energía se van alejando del ‘Big-Bang’, cuyo retorno al centro sería un retroceder al punto infinitesimal originario, llamado ahora por los físicos el Big Crunch, noción que Platón llegara a referir en El Político (270-271) . El círculo perfecto oblongado y la esfera rota que ha perdido buena parte de su quintaesencia dan paso al extravío acomplejado, noción de un universo abandonado por la divinidad.

Pareciera que la Humanidad hubiera decidido vivir en las tinieblas de la sin-razón, en un mundo que es su hechura, pero realizado sin conciencia ni control de lo causado, extraviando el sendero; un desvío del camino que la recta razón debiera y pudiera trazar acaecido por el predominio de las pulsiones ególatras y las divisiones étnicas complicadas con las diferencias de clases, así como de índole cultural, ideológico y religiosas. Un mundo, pues, cosa suya, realizado a imagen y semejanza de una entidad que como espécimen social desde un principio padece afecciones por otredades mutuas, el mundo conflictivo tal cual es y no como debiera ser.

Un desvío del camino que mientras más se prolonga más se aleja del bienvivir llegando a ser un arrastre compulsivo que la Máquina-Monstruo efectúa implicando a toda la Humanidad, subiéndola a una flota que navega vertiginosamente adentrándose en los rápidos del Gran Río de la Historia, navegando directo hacia tormentas al mismo tiempo en que los barcos no cesan de combatirse entre sí, faltando poco para llegar a la caída en la cascada.

Una caída de la condición uránica al estar encadenado en el mundo representa el pasar de una condición potencial del ser partícula orientada en principio al Bien, del que proviene, a verse complicado en el mundo sombrío en donde imperan las contradicciones problemáticas, desviaciones puestas por el hombre mismo, dividido en la multiplicidad y afectado por las afecciones humanas que se reproducen y complican en la Sociedad.

Hybris, ate, phthonos, perdición de los humanos, némesis en el nadir, si en los contextos épicos el extravío les era imputado a los Olímpicos, de lo que el propio Zeus intenta exculparse, la evolución de la presencia divina da para la aparición de un Dios justiciero acá en donde impera la injusticia. Requiriéndose de una participación de potencia sobrenatural, sobrehumana, en su su auxilio, lo que en la religión hebrea será más notorio y profundo, con su monoteísmo absoluto y su cultura del desierto en procura de la piedad.

Sófocles prevenía que la Ate ligada a la Hybris o incluso la Phothonos (envidia), para el tiempo inmediato, para el tiempo futuro, como para el pasado, sería la ley, el engreimiento de algunos provoca su perdición: “El mal parece un Bien / al hombre cuya mente quiere Dios confundir / poco vivirá el tal sin que sea confundido”. (Antígona). El hombre enceguecido por los dioses camina a su perdición. De otra manera, no se puede vivir en la injusticia sin provocar la stasis.

Aconteciendo tiempo después que en su ‘reino liberado de supercherías’ la decisión correcta para el bienestar se trata de una cuestión meramente humana, debiendo admitir su responsabilidad en la condición en que se encuentra el mundo, pues es su decisión o falta de ella, impotencia en la potencia productiva, en el hacer el mundo sin conciencia o sin control, lo que conduce a la situación crítica.

Un Arrastre que es producto de un desenvolverse carente de sensatez, producciones alteradas provocando un caos global impulsado por el capitalismo imperialista activando el hegemón transnacional de los monopolios, llegando a ser los super-holdings actuales.

La sinrazón del dominio capitalista somete a los sujetos a sub-vivir en un mundo sombrío en el que priva el engaño. Un estar aprisionado en la penumbra, incapaz de ver la realidad realizada por el propio agente histórico burgués para cuando la luz del Sol yace eclipsada y las propias estrellas opacadas por el miasma cavernario, a diferencia de la luna y los planetas cercanos que se agigantan ya indiciados por la codicia humana, verificándose la fuga de los dioses y la desaparición de las ánimas-duendes, espíritus de lo silvestre, ante la luminosidad eléctrica del día artificial propiciante del continuo artificio anti-natura.

Fuegos fatuos en sus artificios, para cuando el hechizo del prestidigitador hace proliferar los fetiches y el sujeto encadenado con lazos volitivos-conductuales se regodea en la enajenación de la infra-cultura, en un tipo de sujeción que gravita entre la inconciencia y la esclavitud sin alternativa en lo inmediato.

Trátese de una Caverna en la que la pantalla de los titiriteros ha potenciado ampliamente la proyección de una realidad falsificada. Pasando a ser una prisión habitada por sujetos encadenados y encandilados discurriendo sobre fetiches que otros de su misma condición en labor productiva fabrican en el subterráneo de la propia Caverna.

Pero, qué es el Mundo de las Ideas en la ofuscación sombría del presente sino una entidad lumínica vista en el Nadir, como la luz lejana del Sol vista desde Plutón, mundo apagado de órbita extraviada en el que los ideales de pureza y justicia yacen atenuados. El esclavo encadenado no participa del Bien al percibir tenuemente su luz.

Cuan pocos quedan ya como tú que, hartos de ver hasta la saciedad, se dignan todavía alzar los ojos hacia los diáfanos templos del cielo”.[2] El filósofo no quiere volver a la Caverna, sabe de antemano que su lucha por hacer ver a los encandilados está destinada al fracaso, empero, ante la extensión de las tinieblas cavernarias en  la Prisión mundo, sabe que su deber para con este mundo es criticarlo.

Al no darse la Polis ideal, el filósofo queda liberado de sumergirse en los miasmas y enredos de la Caverna. La conclusión a la que llega Aristóteles al fin del periplo filosófico clásico, a manera de Protréptico (exhortación profunda), muestra que el pathos filosófico está por la ascensión dialéctica evitando ‘los negocios mortales’ y “a no extraviarnos por los falsos caminos que sigue la humanidad [el rebaño humano]. Todas estas cosas se limitan a poner obstáculos a nuestro retorno a Dios. Nuestra única aspiración debe ser la de que podamos morir un día en paz, volviendo así de esta estrecha prisión a nuestra patria”.[3]

Tal y como Sócrates ya lo detectaba en el Parménides, el ser humano no se deja dirigir por la razón (ciencia) sino por las pasiones. Aunado a ello, desde las poleis y de una otra manera desde los Estados Arcaicos, el predominio determinante de las actividades civiles está direccionado, como imperativo de fuerza mayor, por la obtención del bienestar de una minoría a costa de la mayoría, lo que en Grecia favorecía a los ciudadanos prominentes y ya con los burgueses se potencia a las dimensiones exacerbadas que el capitalismo patenta en favor de una plutocracia exigua.

Pasando en la diacronía histórica del mundo del despotismo autoritario a las poleis de individuos, por igual que en la República de los senadores y mercaderes enriquecidos con el dominio del Mare Nostrum, grandes terratenientes y acaparadores de productos redituables. Y más con el advenimiento del Prínceps y los sucesivos emperadores desquiciados de la dinastía Julio-Claudia… Verificándose la primera gran transformación que modifica en lo profundo a toda sociedad tradicional con el advenimiento de los mercaderes banqueros ajenos al feudalismo presentes en Venecia y Génova, los que se verán acompañados de florentinos y de flamencos e inclúyanse miembros de la Hansa; preámbulo mercantil-monetario de la actual plutocracia banksteril.

El predominio del imperativo progresivo sobredetermina las relaciones sociales supeditadas a ese ejercicio cotidiano tan prominente cuan avasallante e inexorable en favor de concentrar la riqueza empleando muy diferentes formas de dominio políticas, propiamente de gobiernos que acomodan su ejercicio político-administrativo a la verificación del hurto de la clase acomodada procediendo a administrar, pues, sus consecuencias. (Lo que es igual a administrar la pobreza que afecta a los más).

Constatemos que este falso mundo evanescente de por sí ya efímero en su finitud y alejado de la luz del sol de las ideas originarias se va sumergiendo más en las tinieblas al crear un artificio mundano. Degradación óntica en proceso progresivo ligado al progreso maquinal hacedor de una miscelánea de fetiches que enajenan a los sujetos (encadenados) en la proliferación de mercancías y artefactos que la sociedad multi-industrial produce generando la basura detrítica contaminante y exterminante del ambiente natural.

Afelio que también afecta al saber. La Verdad trascendente manoseada por teologías y filosofías dogmáticas y abstractas cuan densamente discursivas pierden su apreciación directa y sincera en la subjetividad dependiente del objeto que se va tornando la cosa a tratar conforme la sociedad europea se concentra en el conocer y el hacer teórico-mecánico en procura de construir un mundo que supera la condición natural, lo que se propicia acicateando la inventiva en competencia entre naciones desarrolladas colonialistas. Subjetividad-objetivizada por la prevalencia de una physis intervenida por procedimientos mecánicos destinados a procrear la Tecnósfera por sobre una Naturaleza domeñada suponiendo el fin de la escasez, en realidad agravándola con una escasez artificialmente engendrada por la capitalización de la plusvalía….

El Capital condensa un miasma (cual cortina de smog) con el cual ejerce un efecto pantalla sobre la Caverna intensificando la obnubilación sombría.

Ante la proliferación de enseres el sujeto preceptor se pierde en la miscelánea de artificios fabricados por Él, sin comprender ni lograr controlar las relaciones cosificadas resultantes, en las que yace cautivo. Gran Prisión atiborrada que obnubila la percepción al estar las mercancías fetichizadas por el efecto encubrimiento de la productividad tal cual acontece con sus implicaciones políticas, enajenado por las relaciones de compra-venta que no domina, sino que literalmente se le escapan de la mano. Falta de entendimiento y control de lo fabricado, presentándose las cosas animadas como autómatas que predominan sobre la voluntad humana.

Ocurriendo que la ‘cárcel subterránea’ no hace sino engrandecerse con la fábrica de mercancías y el perceptor perderse en la persecución de sombras, alejándose de la Verdad-valores. El ámbito de la inteligencia superior yace difuminado por tanto artificio, cuando la complicación de las relaciones humanas con la proliferación de falsos valores impide aún más la autenticidad.

A diferencia del paradigma Antiguo que no osa cosificar a la Natura, en el Orbe industrial-capitalista la Madre Tierra objetivizada es considerada una proveedora de materias primas y recursos a ser explotados con una razón (racionalismo aplicado) instrumental y una sinrazón económica ante la proliferación multi-industrial descontrolada, propia de la falta de auténtica economía, suplantada por pulsiones lucrativas que aunadas a la productividad compulsiva propician el Construkto de una Tecnósfera que crece destruyendo la organicidad vital (Biótica).

La anti-economía capitalista inhibe el auténtico ejercicio ecologista al estar determinada por el funcionalismo en pro del confort burgués. El productivismo capitalista supeditado a la ganancia inmediata y continua, explotando sin medida los recursos naturales. Cómo si lo finito pudiese gastarse sin agotarlo, cómo si lo natural no se degradase con el construkto desmesurado, ajeno al cálculo racional, pues éste se emplea en propósitos preferentemente lucrativos; haciendo imperar la khremata por sobre la economía.

Razón práctica procreando una tecnociencia al servicio del Capital, propiciando una procesual en la que, a mayor alejamiento de las condiciones apegadas a la Natura, el agente transnatural engendra una civilización industrial desapegada a la reproducción ecológica alcanzando niveles antinaturales, rompiendo el equilibrio homeostático. El afelio de la verdad arquetípica resulta para mayor mal complementado con un afelio de la condición natural. Alterando por igual la condición humana, verificándose el desencantamiento, implicando asimismo el eclipse de lo sacramental, oscurecimiento por el cual la Verdad resulta abscondida junto a los dioses en fuga, siendo suplantados por un Gran Dios Ídolo encubridor de Mammón y de Moloch, la verdadera advocación adorada por los plutócratas de fervor sibarita desenterrando los falsos dioses de la Babilonia Insepulta. Nuevo Ídolo, Monstruo que devora los pueblos y en nombre de un Dios de bondad y justicia comete las peores atrocidades de la Historia en suplantación del valor que no detenta. Máquina erigida en la entidad supra-humana que sobredetermina el destino incierto….

El reino del ‘más acá’ erigido por el ser humano subsume aún más en las tinieblas sombrías de la Caverna a los sujetos alienados, la supuesta liberación de ídolos, supersticiones y atavismos religiosos, dejados atrás por la razón emancipada, propiciante de un orden y progreso a un mundo mejor se desquebraja en sus falacias. La sumersión en la Caverna es mayor cuando el supuesto engaño de un más allá se canjea por el engaño de un más acá mejorado objetiva y subjetivamente, en lo económico como en lo político y en la vida cotidiana, supuesta superación que de manera solapada se convierte en todo lo contrario, libertinaje hedónico, alienación fetichista, mayor explotación.

El traslado en la geometría del ‘reloj de arena’ pasando del paradigma trascendente al inmanente, voltereta de 360° para terminar en otro defecto flagrante, sin remitir a una liberación humana pretendida en su propio ámbito artificial al quedar signado por el interés lucrativo predominante en el quehacer capitalista sobredeterminante, sobredeterminación por sobre cualesquier actividad y función relevante en una sociedad cuyo imperativo holista es la producción y el consumo.

La liberación de los dioses-ídolos no trae sino su reactivación a la sombra del Nuevo Ídolo, sustitución de lo idílico trasmundista, de los ‘superiores naturales’ y espirituales a espectros que brotan de la maquinación capitalista, lo idílico canjeado por la pseudo-libertad en el reino apropiado por el Buen Burgués. Quien: “Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las aguas heladas del cálculo egoísta”.[4]

Auspiciando el ‘todo se compra, todo se vende’, el propio ser humano cae a la condición de aparecer en el mundo mercado como una mercancía más. El canje, la conversión de una libertad bien estatuida en favor de los pocos, edificada por sobre la sujeción de los siervos, no ocultada por sus amos feudales, dando   paso a una pseudo-libertad basada en la ‘libertad de comercio’: “En una palabra, en lugar de la explotación velada por las ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal”.[5] No olvidándose que el buen burgués ideará todo tipo de coberturas y mediaciones ideológicas para terminar encubriendo tal explotación brutal.

A Marx-Engels no se les escapa la transformación ideológica del dominio fetichista detonante de una otra forma de dominio estatal que al privatizarse se amplifica y se torna más siniestra, conformación de sujetos alienados y formas de dominio más intensas. El Poder que el burgués ha conquistado se fortalece de manera integral, orgánica, pudiendo implementar un Hegemón que parte del control de las áreas sociales neurálgicas, comenzando por el sector de producción industrial, su engendro; el llamado sector secundario en la nueva pirámide social por la burguesía edificada con sus particularidades del desarrollo material que mutan la vieja forma clásica, pudiendo a partir de dicho sector irradiar desde tan sólida base a los demás sectores de la Sociedad haciendo de ellos su complemento. Proyectando las ‘franjas del techo volado’ del sector servicios (así terciario), complicando más y más las relaciones circulares, los circuitos de mediación política que circulan entre la infraestructura y la superestructura.

No dejando los propósitos y fines capitalistas de adquirir carácter de imperativos accionados por causas de fuerza mayor, haciendo proliferar relaciones sociales supeditadas a la obtención de la insaciable ganancia capitalista en espiral de acrecentamiento derivando en complicaciones sociales.

Mundo basado en la explotación del trabajo impago, extraído tanto en el Centro como de las periferias, siendo peor en la superposición de cargas mayores y salarios más bajos para el explotado colonizado, bajo la égida de una división internacional del trabajo que favorece al Norte y una transferencia desigual de valores que también favorece al Norte. Pues en la Era Moderna los vientos que capitalizan soplan hacia el Septentrión.

Relaciones sociales imperantes, en cuya consecución de propósitos el propietario explotador y sus empleados a sueldo ejecutan las acciones hegemónicas requeridas para la manutención del Orden desigual, vendiendo la creencia de la libertad administrada con democracias. Pero he aquí el que partiendo del engaño liberal-democrático en su consecución los agentes dominantes requieren de cometer todo tipo de injusticias camufladas, admitidas como plausibles en un estado de derecho que pregona los derechos humanos universales y como tal holgados y abstractos, propicios a innumerables excepciones de todo calibre.

En el reino de la acumulación privada elevada a máximo propósito social, el mayor poseedor se torna un poseso, uno que le vende su alma al señor de las moscas y hace todo por acrecentar más y más sus caudales, estando dispuesto a realizar como actor intelectual todo tipo de actos ilícitos, en sí crímenes, con tal de conseguir su propósito lucrativo, condición propia de un desalmado que por el reino del más acá condena su alma en el más allá. (Entre Platón y Marx se da una dialéctica esotérica que admite las admoniciones evangélicas).

Tal dominio burgués capitalista no puede sino volver más tenebroso el estar sujeto en la Caverna. Se trata asimismo del ‘aprendiz de mago’ que ha desencadenado con sus conjuros potencias infernales que no puede dominar (Marx-Engels dixit en 1848, al inicio del Largo Siglo XX), cual epidemia de sobreproducción, demasiada Máquina, demasiado transporte, demasiado comercio, demasiado consumo exacerbado, supeditado a la ganancia capitalista que no encuentra satisfacción y como tal no para de procurar amplificarse haciendo crecer su presencia por todo el Planeta, expandiendo su mala vibra anímica y su mancha negra. Procesual que por procedimientos no corregidos necesariamente ha de desembocar en una Crisis terminal.

El trabajo fabril que hace de un obrero un apéndice de la Maquina, la Banausia que los griegos previeron, el trabajo rutinario, monótono, fue evitado en la Antigüedad, toda vez que en las poleis el ciudadano común prevalece por sobre el aparato gubernamental, la decisión espontánea e intuitiva por sobre la expresión de los especialistas, incluso contra lo que Sócrates proponía de los sapientes requeridos para mejorar la dirección de los asuntos públicos, marco en el cual el trabajo especializado efectuado por el artesanado representaba la peor condición para el auténtico hombre libre inmerso en la procuración de la areté: “El objetivo de esta educación era siempre la virtud, la ‘areté’, tal como actúa y se manifiesta en toda la personalidad del hombre. El ciudadano no tenía que ser un técnico, un ‘banause’, sino un hombre que podía moverse en la vida pública con decoro y superioridad, y que podía dirigir razonablemente sus propios asuntos y también los de la ‘polis’”.[6] Libertad con conciencia para tomar las decisiones que en principio el sentido común indican como las adecuadas para beneficiar al conjunto de ciudadanos; ejercicio político que entre la Asamblea y el Consejo debía de explicitarse y llevarse a efecto no sin dejar de pasar por las contraposiciones dirimidas en discusiones abiertas.

Estado propiamente democrático que en su simplicidad y pequeñez tenía la gran ventaja de la no complicación excesiva pudiendo tener relaciones políticas directas. Condición social que en el mercantilismo ampliado por el comercio inter-poleis e internacionalizado va a irse complicando, haciendo patente los gérmenes de la problematización que acompaña al crecimiento socioeconómico, de lo cuantitativo que no se compensa con ajustes en lo político, sino de un crecer en beneficio de la minoría pudiente, germen potencial de toda stasis.

Y lo concerniente al trabajo es despreciado de manera rotunda, siguiendo a Platón en este punto Aristóteles lo reconfirma refiriéndose a la parte administradora: “la administración del trabajo es una ciencia que nada tiene de grande ni de sublime…, pues lo que el esclavo debe saber ejecutar, aquel debe saberlo ordenar”, de ahí el que los amos suelan emplear capataces que lo supervisen, permitiéndoles que ‘asuman tal honor’, “pudiéndose concentrar en asuntos de Estado o filosofar”. (Política. I 7 4, 5).

La complicación cuantitativa a falta de compensación correctiva cualitativa da lugar a que el crecimiento descomponga el orden social doméstico efectuándose un desarrollo material que acrece con las interconexiones mercantiles durante siglos, sin que por ellas solas se detone la explosión productiva, lo que será propio de una sociedad ya mundializada engrandecida por la extracción-absorción colonial.

La Máquina con la Gran Industria viene a representar la Revolución que ha transformado la Historia del Mundo marcando el inicio de una Era sustantivamente distinta de las precedentes, en la que una Sociedad mundial tecnificada se interconecta y produce con potencial ‘a chorro’ (industrial-maquinal), subsumiendo al obrero y demás desposeídos en la ‘maquinación’.

La Banausia se instaura en la maquinación industrial que se oculta en los ‘subterráneos productivos’ como parte del engaño libertario, no pudiéndose ocultar del todo la condición humana afectada ni paliarla para siempre, pues es parte neurálgica de la ‘epidemia productiva’, y así del oscurantismo que permea toda la Fábrica-mercado. Oscuridad más sombría y siniestra así y ocurra en la luminosidad artificial del mundo cientifizado.

La Banausia vendría a ser una consideración helénica que previene críticamente la alienación del obrero moderno anticipando su degradación no solo corporal sino mental y conductual: “El creciente empleo de las máquinas y la división del trabajo quitan al trabajo del proletario todo carácter substantivo y le hace perder con ello todo atractivo para el obrero. Este se convierte en un simple apéndice de la máquina, y sólo se le exigen las operaciones más sencillas, más monótonas y de más fácil aprendizaje”.[7] Convirtiendo al obrero mismo en un alienado por su quehacer, conturbando su condición somática y anímica.

Ahí y cuando las ideas dominantes de una clase propietaria no hacen otra cosa sino disimular y engañar en lo concerniente al Gran Hurto, la derivación ideológica que impera en la atmósfera mundana contribuye aún más a la enajenación cavernaria.

La nueva esclavitud fabril, también requiere de capatases para que los obreros cumplan religiosamente con su deber, claro que en la sociedad del trabajo amplificado los administradores, supervisores, fisgones, esquiroles, por igual que los patrones no se dedican a filosofar en sus ratos de ocio, pero sí presionan para que el ejercicio político garantice la explotación y además ayude a encubrirla, a negarla, a fomentar el desconocimiento de las interrelaciones productivas y su valor social, fungiendo como piezas de un engranaje ingente del que se les escapa la razón de ser y del quehacer, haciendo ignorar la oscura condición del subterráneo.

La dominación de clase encubierta por sortilegios ideológicos -como una nueva idolatría fetichista- crea una afectación mayor en el inconsciente colectivo: “las ideas e ilusiones que dominan la historia” falsificadas creando un efecto-defecto de mayor obnubilación propagado hacia abajo, enajenando a los propios trabajadores que pierden conciencia de su ser y su quehacer.

Si desde el comienzo de esta mayor cobertura sombría Marx-Engels aseveraban que cualquier tabernero entendía lo que cada cual era en la división del trabajo; claridad objetiva que los historiadores y demás ideólogos burgueses de la época no detentaban,[8] con la intensificación del dominio ideológico burgués tal claridad se ha enturbiado.

La ilusión de los ideólogos se esparce arriba y abajo afectando tanto a la casta propietaria como a los funcionarios gobernantes-administradores, pero por igual afecta a los trabajadores y marginados al desvirtuar y falsificar su propia condición existenciaria, sus oficios desempeñados, su estar en un mundo condicionados a ser entidades sombrías, sonámbulos robotizados en la praxis banause.

En lo que para mayor gravedad, esta ingente epidemia de sobreproducción causante del inconmensurable desperdicio es no solo un absurdo sino a la vez un pecado no contemplado en los códigos éticos premodernos, al ser el desaprovechamiento de la abundancia que evitaría la escasez, desperdicio debido a la obcecación por la ganancia ególatra concéntrica, capitalización de la plusvalía y como tal núcleo de la causa nociva, propagadora del sucedáneo de crisis agravadas. Negatividad anti libertaria, anti igualitaria, negación de la bondad humana y de la razón secuestrada por el ‘cálculo egoísta’, ánimo del artificio irracional que de la abundancia desproporcionada conduce a una escasez más grave (en lo cuantitativo y en lo cualitativo) por ser de dimensión planetaria y causante de un desgaste-agotamiento-contaminación de los bienes terrenales.

El abocamiento de Marx-Engels a la problemática capitalista, junto a su inteligencia y a no poca intuición, les hace advertir desde la Ideología Alemana (1845-46), prácticamente predecir que el ‘imperio de la propiedad privada’ convertiría el desarrollo del capitalismo en una manifestación de ‘fuerzas destructivas’.

El paraíso desertizado, sobrepoblado, convulsionado por el cambio climático y en proceso de extinción de un porcentaje considerable de la Biota. Grandes logros de la modernidad capitalista. En progresión al ‘mejor de los mundos posibles’.

Reino entrópico del desenfreno compulsivo ajeno a toda proporción; sortilegio del aprendiz de brujo contratado por el capitoste para que con su magia negra extraiga la energía magmática merced a la cual el Pandemónium se instaura en la Tierra, aunada a la presencia luciferina que alumbra el día permanente en el que los fetiches cobran vida en jaulas confortables, y no tanto, activados por hilos invisibles, viviendo en la ilusión propia de la falsa conciencia.

Pandemónium inflando un globo polutivo en su ardor desertizante; desconsideración del animal que en su transnaturalidad se ha convertido en un Frankenstein, engendro de una ciencia sin conciencia que concreta estructuras desnaturalizadas, una arquitectónica falta de cualidad orgánica, alejado de la integración natural, en antítesis irreverente e irreflexiva adentrándose en la espiral entrópica de generar más caos con supuestos remedios a su desenfreno, con lo que no hace sino complicar más los desperfectos en línea a convertirse en calamidades antropogénicas de conmoción planetaria, producto del defecto entrópico; sí detectable, pero no detenible.

Reino del Hombre, reino de la ‘libertad democrática’ en la que aparece la falsificación existenciaria. Lumpen proletario por igual que lumpen burguesía en similitud anímica-ética del hombre inmerso en el Mercado. La proliferación de relaciones sociales determinadas por la compraventa a su vez sobredeterminan la condición de los sujetos cuya distinción de clases es una graduación de una misma entidad social groseramente material, pero cualitativamente unitaria en su onticidad. Que aunque los polos contrarios en la sociedad burguesa presenten diferencia preferentemente valuada en la posesión de la riqueza, en el plano axiológico son similares, toda vez que el valor moral superior del trabajador ha sido conturbado por el capitoste, en un procedimiento cardinal para la reproducción del sistema de explotación asegurado e incrementando la plusvalía, contando con la pasividad del obrero esquilmado que entre la inconciencia y la resignación opta por el sumergirse en el hedonismo barato que le confecciona el patrón promocionando el Circo y demás diversiones baladíes a ser condimentadas expendiendo enervantes legales e ilegales; todo lo cual, a la manera capitalista, son parte del Gran Negocio, representando un caudaloso ingreso, puesto que en la apoteosis del capitalismo todo se compra y todo se vende aplicando la ‘regla de oro’, se compra barato para vender caro, procedimiento mercantil-monopólico que se perfecciona en la etapa propiamente imperialista en la que se vende todo a un precio super-inflado.

Pero he aquí que la denigración de la lumpen burguesía se produce en los estratos más altos, propios de la plutocracia, en los que la deshonra moral es más intensa, propiciada por la genérica forma de dominio capitalista, basada en el engaño que oculta la explotación y el funcionamiento de estructuras institucionales en apariencia igualitarias y con una impartición de justicia basada en el humanismo burgués por igual nominalmente homogéneo, pero en la práctica altamente disparejo.

La praxis supeditada a la sobrevaloración del dinero y de la propiedad privada, recalquemos, hace del gran propietario en el acrecentamiento continuo un poseso poseído, un demente que vive enervado por la multiplicación de ingresos y el incremento de propiedades, modus vivendi que le lleva a realizar un modus operandi propio de la delincuencia suprema, cometiendo todo tipo de crímenes desde una posición de alto poder. Ejerciendo la autoría intelectual disponiendo de aparatos estatales y de amplios recursos para hacer que se produzcan efectos en favor a la concentración capitalista, como por default garantizados por el funcionamiento autómata de la Máquina; una máquina que en su accionar, ciertamente es una monstruosidad maquinando conspiraciones para seguir apuntalando su dominio, lo que representa el hacer de la política un ejercicio de la Gran Conjura.

Siendo la constante del dominio estatal, la minoría capitalista pudiente y sus empleados en el gobierno han venido implementando toda una serie profusa de medidas tendientes a incrementar el control no violento sobre las masas. Procediendo a intensificar la ideología destinada a ejercer la propaganda, de la que se deriva el uso multimediático de la mercadotecnia, pues el propósito fundamental es ‘hacerlos consumir’.

La llamada ‘industria de las relaciones públicas’ fue iniciada y perfeccionada en los países más avanzados y asimismo imperialistas, United Kingdom & USA, por obvias razones, adelantándose en su implementación, procesamiento y exportación, pues desde un inicio no está concebida para cubrir exclusivamente sus mercados nacionales.

Enajenar con el consumo a las masas y control conductual, lo uno va con lo otro en función de que: “desde hace un siglo se hizo evidente que no iba a ser fácil controlar a la población por la fuerza”.[9]

Apareciendo publicistas facturando la ‘ingeniería del consenso’, haciéndose indispensables en función de vender-enajenar: “como ellos son demasiado tontos para entenderlo [sic], tenemos que manipularlos para que den su consentimiento, lo que es el propósito de la industria de las relacione públicas”.[10] Fabricar consumidores es su consigna instaurando una sucesión de modas estacionales y/o de productos ‘mejorados’ año tras año, lo que además de acrecentar la producción y el consumo desmesuradamente pervierte al ciudadano común acostumbrándolo a comprar por comprar, volviéndolo adicto a la adquisición superflua y banal, propia de la burguesía acomodada.

Control mental-conductual reforzando el dominio efectuado por una fuerza represiva que se activa preferentemente en la defensa de la detentación de la gran propiedad privada y la alteración del Orden en sus puntos y zonas más sensibles, tales como afectar la praxis productiva, la acumulación de capital banksteril, la extracciones de energéticos y minerales prioritarios, sus zonas exclusivas de explotación y disfrute, el robo institucionalizado y legitimado efectuado por los más acaudalados, en sí todo aquello que de una u otra manera propicie la ganancia excesiva de los magnates.

El envolvimiento de los sujetos en el consumo va aparejado y cobra mayor relevancia al aplicarse a la inducción del voto efectuado de manera irresponsable por un ciudadano cautivo en la telaraña mercantil. Ciudadanos acostumbrados al consumo irreflexivo resultan aptos para votar desorientados, un electorado desinformado está inducido a tomar decisiones irracionales, ‘incluso y éstas vayan en contra de sus intereses’.[11]

Requiriéndose en correlación con lo anterior el incrementar la diversión, partiendo del viejo apotegma de Juvenal, aunque aplicándolo de una manera más pérfida, acorde a la usanza del capitoste. Pues está más que visto que al especulador no le interesa que los alimentos estén baratos, sino que en su compulsión por la ganancia proceden a especular con los commodities para obtener rendimientos de ganancia bursátil. Así que el pan barato no entra en sus planes, máxime que el valor de uso de los productos indispensables garantiza la venta profusa, misma que manipulada desde las Capitales del Capital avala la multiplicación de la ganancia-agio. Parte del milagro de la multiplicación del dinero que llevan a cabo los cambistas del Templo desde los templos de Pluto. Banksters que irradian la hegemonía monetaria y efectúan la succión de valores aplicando preferentemente préstamos que imponen un endeudamiento en dólares, en lo que viene a ser un sistema internacional de agio implementado con el concurso del BM y del FMI. Estratagema de control-negocio.

Lo que se vería complementado con el Circo, el que en vez de regalárselo al fanático se le cobra caro, volviéndolo adicto desde su infancia a la afición por asistir a los estadios y/o seguirlo por televisión, atención por igual de efectiva para quien se torna un adicto-cautivo de lo más incitado para la operación diversión →consumo irreflexivo →negocio, cumpliéndose los fines de la Propaganda: a) incrementar el consumo con la pasión enervante que el juego estimula; b) hacer del aficionado un fanático embrutecido que vive anhelando el espectáculo, lo ‘mejor de la vida’ y c), lo más importante para quien dirige y capitaliza la maquinación, la obtención de onerosas ganancias porque al deporte-espectáculo concurren múltiples patrocinadores, así como espectadores por millones, participando a diversos niveles en el consumo que otorga cuantiosos ingresos a las ligas, a los propietarios de los equipos, permitiendo los salarios exorbitantes de las ‘estrellas’. Todo lo que se ‘traga’ o ‘fuma’ el fanático cautivo en esas cavernas luminosas que son los estadios y en la comodidad de su hogar frente a la tele-pantalla. De manera tal que los empresarios con sus propagandistas le aplican un triple out a los sujetos consumidores de los showbusiness, fans que sumergidos en el interés exagerado conferido al excitante juego viven concentrados en esa subcultura tan encandilante como banal, y así: What Crisis?, y ¡¿qué problema?!, se ignora la problemática creciente cual si fuesen ajenos y no incluyentes, lo que resulta factible mientras la regularidad promedio de la reproducción mantenga a las mayorías ‘a salvo’ de la violencia extrema o de la miseria generalizada.

Pero la violencia es una praxis continua, consubstancial a la dinámica capitalista. Violencia que crece en el árbol torcido siendo el ethos, el pathos y el sino del Capital. En el ambiente álgido y crispado de la ‘guerra económica’ traducida a lucha de clases, el establecimiento capitalista garantiza ‘un alto al fuego limitado y relativamente permanente’, cual temporalidad de tregua en procura de garantizar la estabilidad, empero, esta paz interna es un espejismo engañoso, uno de tantos con los que se logra el efecto encubrimiento de la intensa explotación y violencia cotidiana que en el día a día se ejerce para obtener la plusvalía. Quedando en ser una estabilidad sobre de la cual no deja de ejercerse la violencia institucionalizada (legitimada) por el Estado, perjudicando de manera sistemática a los de la clase baja.

La atenuación de la reacción violenta (legítima defensa) por parte de los agredidos (explotados y marginados) requiere de diversos mecanismos y dispositivos de intimidación, disuasión y control. ¿Cómo logra el sistema capitalista reproducirse manteniendo una estabilidad perdurable a pesar de la explotación continua y de ejercer una violencia sistémica? Esa ¿‘armonía’ inquebrantable, duradera a pesar de tantos exabruptos y ‘exa-brutos’?

Las ficciones liberales, sus valores-slogans, tienen una validación más que ideológica, alcanzando una efectividad concreta por sobre la fragmentación y carencia de conciencia que repercute en la desorganización de las clases explotadas.

La pseudo-libertad del trabajador, su condición de igualdad (pseudo-igualdad) jurídica con su parte contra-actual, el empresario propietario de la fábrica, resulta estar en el meollo de esta reproducción sistémica-factible, por y para la pasividad perdurable.

La guerra económica implícita en toda sociedad con Estado, y más con su agudización en el capitalismo, puede ser medianamente paliada en cuanto la desigualdad en lo cuantitativo social no sea extrema y mayoritaria, la sociedad burguesa capitalista es una sociedad que patenta la clase media y la requiere como amortiguador entre las dos clases torales. Antes y ahora en que el Mercado con el sector servicios acrecentado permite la ocupación y la manutención de millones de clase-medieros, técnicos y profesionistas que predominan en su accionar por encima de los invisibilizados trabajadores del campo y de la industria.

Condición de desigualdad perenne paliada, aceptación tácita por parte del explotado, no crudamente presentada por la ideología dominante, ni asumida por él ante la falta de conciencia de clase para sí.

No pudiendo haber violencia ni represión continua, los dispositivos de mediación y engaño implementados por el Poder burgués amplifican sus dimensiones de operatividad ganando en efectividad. Revalidando el principio básico de que ‘el Poder para dominar tiene que engañar’.

Así es que los aparatos represivos se ven soliviantados por el dominio-engaño que se verifica provocando enajenación mental-conductual.

Quedando en que la violencia institucionalizada es una constante dado su carácter de ‘legítimamente ejercida por el Estado’, realizándose con normalidad normativa en procura de impedir la reacción violenta de la resistencia. Potencial respuesta de los explotados al estar inmersos en la guerra económica y una lucha de clases que instaura la pobreza-miseria-marginación, las desventajas y abusos rutinarios a más del despilfarro que tira lo que muchos necesitan. En tal situación: “La paz generalizada es imposible…; ésta tiene que ser interiorizada y funcionalizada en la reproducción de la sociedad y la única manera que tiene de hacerlo es a través de la imposición de una injustica distributiva sistemática, la misma que convierte a la violencia en el modo de comportamiento necesario de la parte más favorecida de la sociedad con la parte más perjudicada. La creación de la zona pacificada (el simulacro de la paz interna generalizada) sólo puede darse, por lo tanto, cuando -además de los aparatos de represión- aparece un dispositivo no violento de disuasión capaz de provocar en el comportamiento de los explotados una reacción de autobloqueo de la respuesta violenta a la que están siendo provocados sistemáticamente. Gracias a él, la violencia de los explotadores no ´solo resulta soportable, sino incluso aceptable por parte de los explotados’”.[12]

Entre la represión, el engaño, la falsa emancipación. La equiparación jurídica entre trabajadores y propietarios, la supuesta igualdad política disimula y convence al que está en flagrante inferioridad a participar de una manera no coaccionada en el Negocio y en la ‘Democracia’, aun y cuando participa en calidad de ser un peón mal pagado y un ciudadano y derechohabiente nulificado en el ejercicio de gobernanza.

Allí y donde las reglas impersonales rigen haciendo posible el productivismo autómata. La reproducción del sistema capitalista se realiza verificando el control cotidiano de la clase trabajadora y la extracción de plusvalía: “Y es justamente el contrato de compra / venta de la mercancía fuerza de trabajo -acto pragmático, cuyo sentido se repite por todas partes en el gran edificio de la intersubjetividad moderna- el dispositivo en virtud del cual el individuo trabajador ‘se salva y se condena’”.[13] Está adentro, integrado, como quiera que sea sobreviviendo, cautivo en la Caverna ubicua, enredado en la impotencia que prefiere la inconciencia ante un Hegemón sólido y recrudecido, pues la clase revolucionaria, él mismo como super-sujeto de la Historia, ha sido incapaz de quebrantar el orden injusto.

Un cierto funcionamiento automático que va ejerciendo el Sistema le permite una reproducción continua y efectiva, manejando a los actores de su Drama aún y cuando ‘este apunta a concluir en Tragedia. Participando como simples componentes de la maquinación, un dominio político – jurídico holista derivado del ejercicio ‘económico’ de explotación por igual maquinal e inhumano, el que ha generado una forma de dominación intransigente: “…, la eliminación de todo rastro del carácter humano de la violencia en las relaciones de convivencia capitalista parece ser también la razón profunda del vaciamiento ético de la actividad política. Nunca como en la época moderna los manipuladores de la ‘voluntad popular’ -los que ponen en práctica ‘soluciones’ más o menos ‘finales’ a las ‘cuestiones’ sociales, culturales, étnicas, ecológicas, etcétera, etcétera- habían podido ejercer la violencia de sus funciones con tanto desapego afectivo ni con tanta eficacia…”.[14]

He aquí el que los esbirros del Imperio entregan su mente a la voluntad de poder, viviendo en el espejismo de las inversiones orwellianas con mantras absurdos, donde decir la verdad es contar mentiras públicas desde las emisoras cómplices con su propagación, pues son parte del mismo Negocio, propaganda de Estado privatizado creadora de la falsa conciencia.

Los miembros del establishment usamericano se patentan como ciegos voluntarios, aquellos que eligen servir a la mentira por conveniencias en por de beneficios materiales, pues el capital liberal-democrático advenido en su contradicción requiere de una política-diplomacia con un discurso falaz. Proveniente su falsa conciencia de una educación que desde la infancia tergiversa el pasado, el presente, en si la realidad, al capitalismo tal cual es, la política tal cual se ejerce, hasta el grado de negar las evidencias más conspicuas de su identidad óntica, el ser partícipes de una hegemón imperialista, negando y solapando la carga de atrocidades que conlleva una praxis que en buena medida no puede ocultar, está a la luz del día, en la vía pública, pero hay que tener agallas para hacerla ver tal cual es, lo que los economistas, politólogos y demás intelectuales al servicio de la burguesía pudiente están para encubrir, no para revelar.

Sujetos que vienen siendo producto de una elaboración cultural qué a partir de simular un pacto con Dios, detentando una escatología abierta a la fortuna en este mundo y por predestinación que favorece a ciertos individuos elegidos, agentes del Destino Manifiesto arrogándose para la ‘Nación Americana’ la dirección del mundo. Otro ‘pueblo elegido’ para redondear la civilización en el nombre de Dios, fanatismo fundamentalista similar al de los hebreos que hoy en consonancia con el sionismo utilizan para justificar sus atrocidades, sustentadas en disparates de una escatología disparatada, propia de cristianos-sionistas que esperan el fin del mundo en su favor.

Autoproclamación que vincula dos interpretaciones bíblicas adulteradas pretendiéndolas el justificativo divino para emprender un reino de injusticias en la tierra, una superioridad por designio divino que en el contexto de un mundo realmente determinado por el capitalismo imperialista resultan en ser disparates encubridores de su falsa conciencia que se niega a admitir la realidad y lo que son como agentes del imperialismo que viven engañándose a sí mismos, presviciados que miran un mundo deformado, empleando un discurso semántico y una semiótica falsificada pero que encuentra resonancia gracias a su dominio de los mass media transnacionales.

Logrando con gran éxito establecer una política de Poder con tanta efectividad mediática consiguiendo que la pseudo-democracia se tenga por tal encubriendo una dominancia oligárquica.

Por supuesto que palabras-concepto como capitalismo e imperialismo están prohibidas en el vocabulario oficial y pedagógico en los Estados Unidos, por designio del ‘imperio del bien’, de ser los ‘buenos de la película’, ellos prefieren emplear el eufemismo: ‘sistema de libre empresa’ encubriendo el de capitalismo, mala palabra cuya negación es propiamente un tabú, no es de causar extrañeza que en el 2010 “el Departamento de Educación del Estado de Texas proponía que en los libros de texto se usase la expresión ‘sistema de libre empresa’, porque consideraba que el término ‘capitalismo’ tiene connotaciones negativas”.[15] Lo que es vivir negando la realidad.

De cierto que el perfil generalizado de los actuales gobernantes de la potencias -y de las no tanto- muestra una degradación propia de unos empleados al servicio del Gran Capital, denigrados en su servilismo.

Praxis gubernamental derivada de la exacerbación de un dominio capitalista que marcha incontrastado en agravante, reparando en el perfeccionamiento de sus aparatos de vigilancia y represión, requiriendo para poder seguir reproduciéndose el ir perfilando un sistema de dominación totalitario. Hegemonía capitalista recrudecida cuando su agravamiento monopólico imperialista significa el dominio de una minoría banquero-empresarial capaz de controlar al mundo en favor de la obtención de beneficios capitalizados por ellos, ejerciendo la doble explotación por igual de intensificada, para con los trabajadores como para con los recursos naturales, en irrefrenable compulsión.

Doble explotación intensiva y extensiva, tanto de personas desposeídas como de recursos finitos que no podrá prolongarse por más décadas dada la conturbación extrema causada. La abominación exterminadora, desoladora.

El Capital se ha convertido en un sistema holista de-generación irracional, que teniendo por Nación-Estado-Central a los EUA impone una política económica imperialista en procura de mantener el nivel de vida oneroso que sólo puede detentar una minoría decreciente.

Causa de fuerza mayor que supedita la política de Washington, la que tras del triunfo de la Guerra Fría pretende una era ‘posmoderna’ en la que se alcanza la culminación de la Historia conseguida por la american way of life, por lo que hay que mantenerla a toda costa y coste.

Para cuando en realidad se ha entrado en un período de descomposición propiciado por la prolongación exacerbada del capitalismo, tal cual es el factor capital que propicia la Crisis. 1971 es el año símbolo en el que se marca el fin del período de auge de la Pos-guerra, cuando una serie de acontecimientos y decisiones relevantes marcan el inicio del viraje hacia una política económica de contención de la Crisis ya inevitable e irremediable e irreversible. El punto de no retorno. Entre ellos el memorándum realizado  por Lewis Power para la United States Chamber of Commerce se presenta como uno de los documentos que patentan la actitud que el establishment usamericano ha de seguir para mantener su hegemonía a pesar de que la economía comienza un declive pronunciado.

La libre empresa debe imperar por sobre todas las cosas (entiéndase, la mayoría de las personas y la Biota), para lo cual había que aleccionar a los sujetos contribuyentes empleando un poder político más efectivo: “Pero no deberíamos desdeñar la acción política, mientras aguardamos el cambio gradual en la opinión pública que debe lograrse a través de la educación y la información. El mundo de los negocios debe aprender la lección que hace tiempo aprendieron los sindicatos y otros grupos de intereses. La lección de que el poder político es necesario; que este poder debe ser asiduamente cultivado, y que, cuando sea necesario, debe ser utilizado agresivamente y con determinación”.[16] Cierto, el poder del Estado debe acrecentarse, pero lo que este pregonero del poder no hace ver en este párrafo, es que tal poder potenciado está al servicio de la clase empresarial.

Lewis F. Powell llegó a ser miembro del Tribunal Supremo, con su concurso la política liberal se desplazó más hacia la derecha, pregonando que las grandes empresas deberían utilizar su preponderancia para iniciar una gran contraofensiva contra los grupos democráticos: “pero nosotros tenemos el dinero, lo que nos permite contraatacar. Lo que tenemos que hacer es utilizar nuestro poder económico para salvar lo que llamaremos ‘libertad’, pero que en realidad será nuestro poder”. Entre otras cosas, se trata de fomentar aún más el consumismo: “Ha llegado el momento de que la empresa de este país, que a lo largo de la historia ha demostrado su gran capacidad para crear e influir en las decisiones del consumidor, dedique enérgicamente su inmenso talento en beneficio de la conservación del sistema”.[17] Perfilándose el conservadurismo neoliberal, la reconquista del Estado por la clase posesiva reprogramando las consignas liberales, procediendo a reducir la participación popular, poniendo las cosas en su lugar, volviendo a los fundamentos del oficio, sometiendo a las mayorías a un régimen de mayor libertad de compra-venta para el capitalista garantizando su beneficio, la esencia del Sistema.

Mas he aquí el que el consumo per cápita del ciudadano clase-mediero estadounidense, que supera por mucho al de las demás naciones, resulta imposible de mantener al interior de los propios EU, la tendencia inexorable lleva a que un porcentaje cada vez menor de ciudadanos tenga acceso a la vida holgada, puesto que el propio desenvolvimiento del modo de producción capitalista con su exagerada explotación de personas y recursos (salarios estancados y recursos desgastados y encarecidos) provoca el declive, el agotamiento por saturación en vísperas de la carestía generalizada, ante una energía cada vez más cara, puesto que el principal energético manejado por poderosas empresas se encarece ante el inicio del declive de sus existencias, el techo del stock probablemente se alcanzó en la primera década de este siglo, con lo que el petróleo barato se acabó, lo que entre otras cosas significa el qué si los de Washington quisieran renovar su infraestructura, ésta les saldría en una billonada, muy por encima del precio a que originalmente se fue edificando desde fines del siglo XIX y durante siete décadas del XX, cuando el barril de petróleo no rebasaba los tres dólares. Los tiempos cambian y el deterioro en resultas de la voracidad incontrolada del capitalista incentiva su propia degradación.

Teniéndose que entender el que: ellos han decidido seguir manteniendo este tren de vida desquiciado pase lo que pase, tal y como queda constatado en esta contundente referencia pronunciada por uno de los artífices de los auto-atentados del 11-S, pues una cosa va con la otra: “Tenemos dos opciones. O cambiamos la forma en que vivimos o cambiamos la forma en que viven los otros. Hemos escogido esta última opción: Y sois vosotros los que nos ayudaréis a alcanzar este objetivo”.[18] Consigna bélica que además de ser todo un portento de desconsideración humana a la vez es una sentencia de muerte para la vida en el Planeta Tierra.

Toda vez que los sujetos marginados se van incrementando conforme la Máquina se automatiza y el ingente sector servicios proporciona trabajos precarios, los marginales acrecen en proporciones alarmantes por el efecto de la automatización del trabajo que desecha seres humanos en calidad de desocupados inútiles arrojados a la marginalidad, convirtiéndose en un problema de control agudo que conmueve a la pseudo-democracia requiriendo el establishment imperialista de estructuras e instituciones de sometimiento mediático y artilugios de legitimación más sofisticados.

En funciones propiamente imperialistas, requiriéndose para el acaparamiento de recursos naturales y la explotación sin ambages, haciendo necesaria una violencia-engaño, puesto que es realizada por un Estado ‘democrático’.

La violencia mayor proviene del Imperio, como se advierte, partiendo de ser una violencia ejecutada en primera instancia en la organización del trabajo que se expande a otros sectores contagiados por las ‘raíces malsanas’, llegándose a amplificar la pauperización de un proletariado que se va viendo acompañado por la pequeña y mediana burguesía a efectos del arrastre irremediable que el deterioro económico provoca, propiciado por un modo de producción capitalista que con sus defectos estructurales y la tendencia histórica al crisohedonismo va agravando la condición humana.

Tal y como se hizo presente en la España del siglo XVI, y como es detectada por Fernand Braudel en la decadencia holandesa al terminar su corto siglo hegemónico, fenómeno que ya en las dimensiones de la banca desarrollada como central de capitalización de las ganancias coloniales, termina por tender a la procuración de la sola ganancia monetaria, lo que Braudel da en llamar sintéticamente: “La boga de los empréstitos o la perversión del capital”. La aberración crisohedónica de optar por la ganancia ‘áurea’ (dineraria), lo que a mitad del siglo XVI ya había ocurrido en Génova, repitiéndose en Ámsterdam: “todo ocurre como si, al repetirse esta experiencia, Ámsterdam hubiese abandonado la presa por su sombra, el mirífico ‘comercio de depósito’ por una vida de rentistas especuladores, dejando las buenas cartas a Londres, y hasta financiando el ascenso de su rival…”.[19] Representando tal tendencia para el historiador francés ‘un signo del otoño’, lo que en la actualidad con la hegemonía de USA-Imperio parece ser un crudo invierno.

Ya en medio de la crítica al Sr. Proudhon, Marx afirmó que hay ‘fases económicas en la sociedad moderna’ “en las que todo el mundo está poseído por una especie de fiebre por obtener ganancias sin producir. Esta fiebre de la especulación, que sobreviene periódicamente, pone al desnudo el verdadero carácter de la competencia, que tiende a evitar la necesidad de la emulación industrial”.[20]

Desde la animalidad la ‘ley del menor esfuerzo’ propicia el parasitismo carroñero, lo que para la Sociedad multirrelacionada bajo parámetros monetarios significa que los mercaderes pasen a ser prestamistas, y ya con el predominio del capital-dinero el bankster prefiere volverse rentista, a sabiendas que el dinero emitido sin proporción productiva, los dólares fabricados por la Reserva Federal (Fed), por su poder adquisitivo, potencian sin parangón, la compra de empresas y otros valores reales, para ser la llave que compra el mundo, barita mágica del emisor de papeles cuyo sello privado y respaldo gubernamental le confiere un valor inobjetable.

Convención arbitraria que so pretexto de su capacidad funcional propicia una calamidad social, sobre todo para todos aquellos desposeídos que no tienen más que su fuerza de trabajo para sobrevivir o no cuentan siquiera con esa capacidad, clase desposeída, explotada y marginada. Una imposición de sometimiento clasista, la clase alta siempre ha tendido a acaparar las riquezas, pero el capitalista con el sistema monetario internacional fincado en el dólar -cual moneda franca, imperante-,  se posiciona como nunca antes para ejercer un dominio capitalista generalizado, propiamente plutócrata, ejercido por propietarios de los principales bancos, industrias, comercios, medios de transporte, del Mercado en sí privatizado. Plutocracia-crematista que aspira a someter a los pobladores del orbe a un mercado-mundo regido por una sola moneda.

Conforme se va efectuando una mayor concentración de capitales en los centros metropolitanos, capitales del capital, zonas de poder monetario elitistas desde las cuales se domina el Mercado. Dominio del capital bancario-bursátil, de la acumulación de capital dinero tan real como ficticio, funcional para la concentración monopólica.

Aparición de super-holdings oscuros, así Black-Rock y Black-Stone, conglomerado multi-empresarial que cubre tanto el sector monetario como el industrial y el comercial sin olvidar el transporte, posicionándose así para controlar el mundo-mercado realizando lo que viene a ser propiamente el capitalismo imperialista transnacional.

La desregulación aunada a la implementación de nuevas formas de ingeniería monetaria, auténticos engendros del capital-agio, así khremático, haciendo que el dinero produzca más dinero, se ha constituido en la apoteosis del hurto capitalista efectuándose en proporciones de dígitos sólo posibles por la propia inflación dineraria que un sector monetario desregulado y apoyado por los rescates gubernamentales lo permiten.

Ejerciendo una política de concentración más arbitraria y deshonesta en las bolsas propiedad de banksters, en resultas de la inevitable caída de la tasa de ganancia que pega preferentemente al sector industrial, encontrando en el bursátil y en la generosidad de los empleados de Washington y del consenso adquirido desde 1913 por los Mercaderes del Templo y su facturación-utilización del dólar, la plataforma requerida para dominar desde un sector ‘financiero’ internacionalizado a las demás empresas y sectores, y desde el Centro-Septentrión a un Sur cada vez más dependiente, para empezar, haciendo posible que sus ganancias particulares se incrementen de manera nunca antes vista, gracias precisamente a las crisis.

El Capital (como tal) se desenvuelve en el proceso de producción aplicando la explotación de la fuerza de trabajo para obtener plusvalía, adquiriendo en su desdoblamiento dinerario figuraciones fetichistas: “en el capital que devenga interés queda consumada la idea del fetiche capitalista”. Trabajo escamoteado convertido a dinero, el trabajo impago prestidigitado, haciéndolo aparecer como por arte de magia en las manos del banquero que termina de apropiárselo toda vez que la circulación monetaria termina en su propiedad gracias a la tendencia a concentrar en dinero los beneficios: “como un autómata puro, en progresión geométrica”, succionando la sinergia de la fuerza de trabajo, poniéndole derecho de apartado “desde hace muchísimo tiempo toda la riqueza del mundo y a perpetuidad como perteneciéndole y correspondiéndole por derecho”. Pareciendo cosa mefistofélica: “el dinero incuba dinero”.[21]

De cierto que la sobreproducción permite esta abundancia de mercancías, bienes y otros satisfactores que inundan los mercados, facultando la inflación monetaria con generación de burbujas, puesto que el propio desarrollo orgánico del capitalismo lleva en su seno la contradicción que descompone su ejercitar, la condena a percibir ganancias aminoradas mientras más se desarrolla. Así a partir de los años 70 precipitándose la baja en la tasa de ganancia se inicia la ‘exuberancia irracional’ a sustentarse por una productividad a destajo que incrementa las explotaciones.

La caída en el ‘mundo absurdo’ en el que impera el capital monetario: “Esto encierra la insensatez aún mayor de que, sobre la base del modo capitalista de producción, el capital arrojaría un interés sin actuar como capital productivo, es decir sin crear plusvalor, del cual el interés sólo constituye una parte; que el modo capitalista de producción seguiría su curso sin la producción capitalista”.[22] Lo que sigue siendo capitalismo, posible por la producción con excedentes que desbordan los mercados y las necesidades, conclusión ´lógica’ de su desempeño irracional. Una aberración superestructural factible  por la sobreproducción, fruto del trabajo impago que ignorado da pie a que se escenifique por sobre sus cabezas el teatro de las engañifas que se acostumbran en la política-económica burguesa.

No ha de olvidarse que la ganancia monetaria proviene del sector industrial y como tal del trabajo impago, escamoteado al obrero, convertida a propiedad privada del capitalista, quien al colocarla en los bancos permite su reproducción a interés acrecentándola, como se hacía ver desde el medievo, ‘dándole vida propia, pues esté dormido o despierto su propietario el dinero se está acrecentando con los artilugios del usurero’: “De ese modo, en el capital dinerario que devenga interés, (y todo capital es, de acuerdo con su expresión de valor, capital dinerario, o se lo considera ahora como la expresión del capital dinerario) se han realizado los más caros anhelos del atesorador”.[23] Para que a fin de cuentas y cuentos de por medio, el negocio redondo radique en potenciar la auri sacra fames, maldita compulsión por el oro que facultada por su conversión a papel moneda permite realizar los sueños dorados de los Middas Man, multiplicación monetaria que milagrosamente brota del subsuelo piramidal propiciando la reencarnación del Rey Midas que con su barita mágica todo lo que con su dinero toca se lo apropia, pues no se trata de otra cosa sino de hacer del dinero la llave que compra al mundo.

Si bien, sobre la base del trabajo impago, la explotación del obrero, nunca admitida por el patrón y por ende ignorada por el resto de la sociedad, se construye la ingente pirámide, la que en los pisos superiores del rascacielos ubica a una ‘aristocracia’ burócrata dedicada al esquicito negocio del agio, cuellos blancos, manos de seda. Cuando los templos de los dioses de las riquezas se constituyen en el centro del mundo, toda una plaga de parásitos pululan en torno al dinero, consejeros, corredores de bolsa, especialistas en finanzas inflando la ‘nueva (gran) estafa’: “en realidad, la administración y supervisión son mero pretexto para esquilmar accionistas y para autoenriquecerse”.[24] Por ahí iba a mediados del siglo XIX cocinándose la supremacía del capital-agio, asunto de incrementar la productividad y las formas de apropiación de tal riqueza multiplicada, tornándolo ubicuo pero a la vez haciéndolo desconocido, el reino consumado del fetichismo con la ‘adoración’ de la mercancía más preciada instaurando la prevalencia  de la arbitrariedad codiciosa.

La semilla de la preponderancia del ‘capital que devenga interés’ asaltando la cima capitalista se encuentra en este pasaje de El Capital: “Después de cada crisis pueden verse en los distritos fabriles ingleses suficiente número de ex fabricantes que supervisen, por un salario económico, sus propias antiguas fábricas, ahora como directores de los nuevos propietarios, que a menudo son sus acreedores”.[25]

Lo que por un lado se obtiene por otro se quita, balanza del ahorcado. Pero esto obviamente no puede prolongarse en demasía sin mantenerse el sustento productivo, de allí el que la producción se dispare exacerbando la explotación, dando lugar a un círculo vicioso mayúsculo, que más que círculo es la espiral que se pierde en el sumidero.

Lo que puede perdurar por un tiempo históricamente reducido, aún y cuando la productividad mundial sea tan amplia y amplificándose, esta propia productividad excesiva resulta más perniciosa al estar generando desastres ambientales, empeorando la real condición económica a capricho de satisfacer a esa minoría plutócrata posesivamente poseída.

Con artilugios rentistas están logrando retrasar un quiebre más profundo, pero profundizando el hoyo más y más con mayor Deuda y sus derivados agio, más papel basura sin valor alguno, pasando a hipotecar el futuro, aplazando pero de ninguna manera evitando el próximo  Crack.

El Capital (los capitostes) han elegido, como era de esperarse, el camino fácil adquiriendo la tendencia crisohedonista. La acumulación de capital-dinero implantando toda una red de estructuras e instituciones dedicadas a la emisión y captación dineraria esmerándose además por realizar su multiplicación fuera de toda proporción apegada al valor real, a como bancos prominentes, centrales,  manejados por juntas de banqueros y/o  funcionarios públicos (con sacos de doble vista, uno con sello de gobierno, el otro con marca privada, cambiándoselos al pasar por la puerta giratoria).

Habiendo logrado la desregulación bancario-bursátil, pretextando la frase recurrente cual cantaleta de que con ello se contribuiría a generar mayor riqueza que habría de derramarse al conjunto de la sociedad; una farsa evidente pero que bien presentada por la propaganda masiva no deja de funcionar, o por lo menos de servir de pretexto para una decisión predispuesta. Qué en realidad el movimiento ajedrecístico estaba destinado a propiciar una legislación monetaria de cobertura que socializare las pérdidas y privatizase -aún más- las ganancias, ganancias que se desbordan con la nueva ingeniería a implementarse: derivados ‘financieros’, extensiones de deudas.

Para cuando el capital-monetario termina por imponerse por sobre el industrial, gracias a la ley del menor esfuerzo; es más difícil obtener ganancias administrando una industria que concentrando el dinero y multiplicándolo con préstamos agioteros y emisiones sin respaldo. Ergo, el capital-dinero se aprovecha de quiebras y situaciones difíciles que requieren de préstamos de rescate para ir comprando y fusionando empresas a bajo costo, logrando asimismo adquirir acciones que le otorguen presencia en los consejos directivos.

El capital agio termina por empoderarse pudiendo ejercer una función de síntesis y concentración gracias a su capacidad adquisitiva, potencial intrínseco en la función dineraria, el gran dinero, la moneda franca, puede comprar cualquier propiedad,  bien, valor  en un mundo que detenta un predominio conferido por el sistema monetario internacional y respaldado y/o aceptado por cualquier gobierno nacional que depende del capital ‘financiero’ para mover a sus economías.

Sobre sus defectos y compulsiones el Sistema capitalista suele maniobrar para sacar mayores beneficios al unísono de que implementa dispositivos de control cada vez más sofisticados y técnicamente ubicuos. Por un lado, brutalmente represivos, por otro, acrecentando su dominio ideológico, controlando a los sujetos con toda una serie de ficciones, en donde la ficción o la realidad manipulada enerva al sometido, apuntalando la cohesión a pesar de la desigualdad-injusticia creciente.

Guerras, actos terroristas, procreación de los ‘otros’, monstruos peligrosos actuando en el teatro de los espejismos y empleando cámaras ocultas que falsifican lo real acontecido, logrando la distracción inconsciente que no advierte que el verdadero enemigo de la Humanidad es esta plutocracia exigua que instaura un hegemón transnacional con sus super-holdings.

Para que la mediación ideológica sea tal debe representar una red de ideas (‘verdaderas’ y/o ‘falsas’) en una estructuración que oculta otra red diferente de ideas y/o hechos”.[26] Crear pantallas, cortinas de humo, redes en las cuales el sujeto-cautivo está aprisionado en su ‘libertad’, en estas telarañas invisibles, dado su estado de inconsciencia (somnolencia) al que se le induce con artificios ideológicos.

El adentramiento del Capital en círculos viciosos que parten de la recurrencia de las crisis de sobreproducción (del Desperdicio) y la rapiña-khremata-banksteril, generan otros círculos viciosos como ondas en el estanque (contaminado) partiendo de un centro corruptor del resto. Reproducción nociva que se acrecienta en otros sectores, cuya descomposición se otorga en  ese centro matriz, ahondándose por el envilecimiento de los derivados que engendra un árbol torcido, superestructuras plenas de ocio con vicios emanados de los excesos posibles por la detentación de beneficios por una casta hedonista propiamente sodomita que se encarga de difundirlos y hacerlos llegar en las dosis requeridas al lumpen proletario, en el girar interminable de la producción-consumo/estímulo-respuesta, conductual condicionada.

El caso es que los sujetos enervados permanentemente inconscientes se convierten en esas mayorías desorganizadas carentes de actividad política, ahí en donde la pseudo-democracia de los ‘buenos burgueses’ gobierna como tal, es decir, constituyéndose en una oligarquía.

‘Mayorías silenciosas’ que además de caer en los vicios y estar permanentemente entretenidas con el Circo, son víctimas de nuevas maneras de disciplina y control concebidos ex profeso por el Estado, operando en campos de flujos que contienen y anestesian a las masas marginadas, somnolencia anti revolucionaria.

Así como el Capital está sentenciado al desasosiego por sus contradicciones intrínsecas a su funcionamiento (y merced a ellas a auto-inmolarse), la ‘democracia’ capitalista (en sí todo un oxímoron) también a efectos-defectos de su inautenticidad en su propio ejercitar exhibe una contradicción terminal que acaba por desenmascararla: “A mayor democracia e igualdad menor legitimidad del sistema político [que se pretende democrático]”.[27]

En un universo social en el cual y a efectos de la concentración capitalista, los satisfactores materiales son cada vez menos para más y más para menos, la Sociedad se adentra en la espiral (al sumidero) que el capitalismo-imperialista realiza como realidad histórica de toda una época sin admitir una alternativa cualitativamente distinta, desde la sobredeterminación maquinal que la Sociedad Industrial implementa, con lo que la ya de por sí imposible equidad en posesión, la propia redistribución amenguada de lo producido, genera mayor frustración y obliga a los más a replegarse a las periferias, ya sea en el Tercer Mundo o en las Metrópolis, lumpen proletario acrecentado.

Las auténticas medidas democráticas en una base productiva capitalista son imposibles de verificarse, puesto que la ontología capitalista desde sus raíces acaece en favor de quienes capitalizan la plusvalía incesantemente, punto nodal a ser reproducido.

Tomando conciencia el establishment imperialista de que un efecto entrópico restringe la distribución propietaria, por lo que desde los años 70 viene implementando nuevas formas de legitimidad pseudo-democrática resumidas en la consigna plutócrata: ‘menos democracia’; pues una auténtica  provoca disminuir la autoridad de un Estado que debe y de hecho está y ha estado al servicio del Capital, de ahí el que desde esa década  los ideólogos capitalistas prediquen el ‘hay que evitar los excesos de la democracia’. V.gr. Samuel Huntington.

De cierto que el éxito de la ‘democracia moderna’ -del sistema de gobierno que la burguesía ha logrado implantar y hacer perdurar exhibiéndose como una democracia formalmente establecida bañada de conceptos liberales- en realidad radica en lograr mantener a las mayorías alejadas del ejercicio político y vender tal gobierno como democracia representativa: “la marginalidad de un porcentaje considerable de la población, algo inminentemente antidemocrático, resulta en ser uno de los factores que ha permitido que la democracia funcione con eficacia”.[28] Paradoja del oxímoron, ‘democracia liberal’ que por el factor cuantitativo de manera forzada debe desenvolverse como ejercicios republicanos, cosas públicas, pero cuyo accionar administrativo burocratizado y judicial, no deja de pasar por la decisión de la minoría privilegiada, ahí y cuando la variante en la presencia de la clase propietaria oscila en función al interés de estar representados o no, presentes o no, en la toma de decisiones, puesto que al capitalista no le interesa gobernar, sino que el gobierno se lleve a cabo acorde a las prerrogativas de sus negocios.

Democracia representativa, dirán los pregoneros de la pseudo democracia, cuando es claro que, desde antes, pero ahora más, a quienes representan los congresistas en los EU es a las grandes corporaciones, siendo comprados desde el proceso electoral, lo que significa quedar a modo de los patrocinadores, pasando a dictar éstos las temáticas a tratar.

Por ahora recordaremos a los lectores que las dinámicas de las campañas financiadas mayoritariamente por grandes inversores son muy distintas de las campañas que imaginó la teoría democrática tradicional: ‘La consecuencia más importante de la influencia de las grandes fortunas en la política no es que ofrezcan las elecciones al mejor postor, sino que circunscriben los partidos, candidatos y las campañas al estrecho margen de temas que son aceptables para estos grandes donantes. El fundamento de esta ‘regla de oro’ en política obedece al simple hecho de que presentarse para un alto cargo en los Estados Unidos es sumamente costoso. En ausencia de movimientos sociales a gran escala, sólo acaban llegando a los votantes las posturas políticas que las grandes fortunas consideran dignas de financiarse. En esos temas en que coinciden la mayoría de los grandes inversores (pensemos en el ahora famoso 1%), no se produce ninguna competencia entre los partidos políticos, aunque todos sepan que la inmensa mayoría de votantes desea otra cosa”.[29]

Como parte del ascenso de su predominio, la plutocracia -autodenominada plutonomía- ha logrado secuestrar las elecciones aplicando su santo y seña, ‘financiarlas’, haciendo permisibles sus interesadas donaciones sin restricciones y con secrecía, lo que no es otra cosa sino apuntalar de una manera ya descarada su dominio, por ello plutocrático. A la ‘justicia del dólar’ se le añade la ‘democracia a dólares’ haciendo posible la llegada a la Casa Blanca de un empresario de segunda categoría y sin sapiencia política alguna, mientras que años atrás un potentado como Nelson Rockefeller fracasara en el intento.

De cierto que si algo ‘vuelve’ a su estado prístino es el Estado capitalista tal y como Marx-Engels en una escueta referencia designaron con certeza su funcionamiento: “El gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”.[30] Aunque cabría precisar, puesto que el paso del tiempo no deja de propiciar modificaciones, qué se trata de un gobierno fungiendo a favor del Gran Capital que realiza el Gran Negocio.

La supra personalización del Capital (cual entidad secular de potencia omnipresente) acaece en resultas del poder que las megaempresas adquieren, derechos de apropiación, compra y venta desproporcionados y con ventaja, otorgados por una legislación predispuesta a sus beneficios. Confiriéndoles prerrogativas por encima de la condición humana, convirtiéndose en el Golem, así, General Electric -por citar un ejemplo- aparece como “una persona inmortal y superpoderosa”.[31]

Suma de entidades nacionales en su cúspide para detentar la organización del trabajo y sus beneficios, el Monstruo mayor que asoma la cabeza por sobre las montañas desde rascacielos (torres de Babel difusoras del engaño). Entidad perdurable y ubicua, concentrando un poder en cierne omnímodo de carácter autómata y sobredeterminante, cual ‘Monstruo Frío que avasalla a los pueblos’; frío automatismo maquinal a pesar de detentar un corazón orgánico. A manera de un Leviatán o más bien de un Behemoth, el Estado Moderno termina por ser una monstruosidad inhumana, portento de organización maquinal, pero a la vez de corazón con carga maléfica. De alguna manera Thomas Hobbes en su diacronía del Leviatán al Behemoth lo capta, dando cuenta de su futura evolución, dejando constancia a mediados del siglo XVII en Inglaterra de su sino. Pues desde la ‘Montaña del Diablo’ se visualiza desde comienzos de la Era Moderna ya sea en una u otra parte del Atlántico  la asunción del Anticristo y el desfile triunfal de las huestes de Abbaddon.

El Capital encarna la Máquina-Monstruo en que se convierte un Sistema social holista que emplea a un Estado que funciona favoreciendo a una  clase propietaria exigua, llevando a su culminación tal Patrón-Estado al tratarse de una minoría que a nivel mundial no llega ni al millón de capitostes pretendiendo ejercer un dominio-mundo que afecta a más de 7000 millones de personas. Lo que es un escándalo de lo irracional degradado e ingente. La apoteosis de los ‘anticristos’ llegando a ser la antítesis de la independencia del ciudadano en la Polis y del humanismo burgués originario.

Por otra parte, la sociedad ‘postindustrial’, en el ‘fin de las ideologías y de la historia’, procede a fragmentar aún más el núcleo proletario, haciendo aparecer como legítimos representantes de la disidencia a los marginados minimizados y parcializados en sus luchas, por demás inefectivas en contra del Sistema, así aparecen los disidentes light: feministas, homosexuales, verdes, sectas apocalípticas, principalmente: “una rebelión de marginales eficientes frente a la cual el sistema burocrático tradicional se hará flexible, permitiendo que los grupos y subgrupos organicen formas de autoadministración acordes con el sistema dominante, en flujos y reflujos de nuevas formas de presión”. (Roger Bartra: 103) ‘Rebeldes’ haciéndole cosquillas a la panza de la Bestia.

El teatro del engaño radica en que los ‘buenos de la película’ pueden consentir las protestas de un amplio abanico cuan heterogéneo de ‘minorías’ que en realidad no son sino fragmentos organizados de agrupaciones divergentes persiguiendo muy diversos propósitos, los cuales no tienen carácter revolucionario al no pretender cambio sustantivo alguno, lo cual no solo puede ser tolerado sino fomentado por la dirección de una ‘democracia’ que otorgando permisibilidad a tales movimientos de disconformidad inocua hacen aparecer que la democracia funciona con la pluralidad debida. Los movimientos pseudo-revolucionarios entran a modo en el guion de la comedia burguesa que suele dramatizarles, cuando que a fin de cuentas y cuentos es teatro requerido para otra excresencia, tal cual aparece la noticia como negocio.

Rebeldía domesticada al servicio del Estado: “He aquí pues, montado el teatro guerrillero, el modelo de simulación en el que sectas pararreligiosas, desempleados, enfermos, nuevos filósofos, disidentes, prisioneros, minorías inmigrantes, homosexuales, hippies, feministas, enfermos y todo cuanto bautizado como marginal (sea como desviación de la norma o sea como masa silenciosa y apática) constituyen piezas de una lenta sustitución de los mecanismos democrático-parlamentarios por un sistema administrativo mediador tolerante y flexible. Por supuesto, tolerante frente a las expresiones ‘marginales’ de la lucha, pero inflexible y despótico frente a las ‘viejas’ y ‘anticuadas’ formas de lucha de clases. Se trata de un modelo que pareciera querer cubrir a la lucha de clases con el manto de una sociedad sin clases, pluralista y descentralizada, manto tejido con los desechos de la lucha de clases, fragmentados en subculturas y modos de vida. El Estado ahora puede estar más cómodamente instalado en el centro, y concentrar más poder, pero sin practicar una política centralista; la democracia le estorba…”.[32] Evidentemente se trata de fragmentar a los de abajo para controlar grupúsculos inofensivos al Poder, como tales pseudo revolucionarios, los que en realidad proceden haciéndole el juego al Sistema, simulando una oposición que no afecta sus puntos neurálgicos, sino que ayuda a preservarlos, algo así como los antivirus de la vacuna que inmuniza al Leviatán.

El hecho de querer representar a los homosexuales como antisistémicos patenta la trasposición que es parte de la trans valoración que acusa el ‘impasse’ de un capitalismo tardío que se prolonga en demasía.

Pero he aquí el que la violencia extrema llevada a cabo por grupos criminales que son otra de las excresencias del Capital teniendo en los terroristas a su máxima expresión, también se realiza contando con la aquiescencia de un Sistema que los encuba como anormales que aparecen en las partes sucias de una sociedad de consumo que necesita de gánsteres para satisfacer los mercados negros, de otra manera, en los extremos de la marginalidad periférica, la aparición de rebeldes en respuesta a la violencia institucional cotidiana que el Estado ejerce prácticamente obliga a la presencia de tales subversivos, los cuales se descomponen por la misma intervención de la inteligencia imperialista, o son incitados por el propio establishment, fomentados por la propia descomposición del Imperio y por la necesidad de que el otro malvado tenga una presencia impactante en la Sociedad, metiendo miedo y desprestigiando la lucha armada revolucionaria, haciéndola casi desaparecer, equiparando a los guerrilleros con terroristas. Ahora que la Revolución es más necesaria que nunca para destruir un Sistema históricamente oprobioso, el auténtico revolucionario no aparece por ningún lado: “En este contexto, el viejo Diógenes se cansaría de buscar con su lámpara al hombre portador de la revolución”.[33]

La propia ‘plutonomía’ entiende que la reacción de los de abajo, la potencial revolución, por lo pronto está fuera de acaecer: “Nuestra conclusión general es que en cierto punto es probable que se produzca una reacción contraria a la plutocracia. Sin embargo, dicho punto no se alcanzará en la actualidad”.[34]

Para cuando este Estado gerencial y policíaco se torna asimismo más ofensivo y opresivo adentro y afuera de su caparazón, sus artificios ideológicos se tornan más sofisticados, aparentando normalidad ahí en donde y cuando la Crisis corroe y carcome al Sistema.

Al Capital no le queda, acorde con su hegemón imperialista, sino jugar la carta del dominio totalitario-distópico, ir prolongando hasta donde sea posible la pseudo-democracia al unísono de ir realizando el cambio imperceptible hacia una oligarquía descarada, haciendo parecer que las entidades Nación que lo albergan funcionan como una Gran Sociedad regida por principios e instancias plurales, en las que sigue imperando la libertad y la justica homogénea.

Nada más falso, tal y como se puede comprobar hora tras hora, día tras día al descubrir su real funcionamiento, requiriéndose hoy más que nunca ojos para ver lo que realmente está aconteciendo desde unas raíces torcidas y con efectos agravantes.

Luminosidad intelectual que no le es dada sino del todo inhibida al encadenado en la Prisión-Caverna, Ajeno por igual a la Verdad distante e intrínseca, que a las verdades-realidades de su entorno que determinan su modo de vida al estar inmerso en una gelatina sobredeterminante, así como por igual en los círculos concéntricos más amplios y complejos que llegan a abarcar un mundo sometido al sombrío efecto de la ceguera imperceptible entre sonámbulos en la reproducción de lo mismo pero en agravante. Hasta que la Crisis reviente la reproducción mediática cuando una desigualdad cada vez más desproporcionada de lugar a la caída de las clases medias, cuestión de que el porcentaje 80% de pobres / 20% de ricos y acomodados que tienen acceso al confort burgués se haga sentir con mayor tremolina. Todo es cosa de que la dialéctica negativa siga progresando, no encontrando remedio bajo la propia reproducción del sistema-mundo-capitalista, sino su agravación, habrá de ser por implosión que reviente la Tecnósfera.

El 2001, a treinta años del 1971, vino a ser otro año clave para reconfirmar recrudeciendo la caída en la Crisis. En lo que concierne a la gestación del capital agio, la reventadura de la burbujota.com dio paso a la “multiplicación de los escándalos de manipulación contable de las corporaciones -para inflar las cotizaciones de las acciones- con la complicidad de las compañías auditoras y de los bancos de negocios”. En una comprobación de que “las burbujas de capital ficticio siempre transportan en su seno el fraude y la estafa especulativa”. Lo que de paso ‘propició la pérdida de empleo a medio millón de estadounidenses’.[35]

Apenas y dos años atrás se había derogado lo Ley Glass-Steagall a gestión de Robert Rubin, uno de esos casos de funcionarios ‘públicos’ que traen puesta la casaca de los banksters. Habiendo estado involucrado en un pez gordo de Wall Street, la ballena de Goldman Sachs, y estamos hablando de capital banksteril, pasa a ser Secretario del Tesoro en la administración Clinton,[36] cabildeando para abrir puertas y ventanas a una banca de servicios unificados permitiendo la reintegración de la comercial con la de inversión y seguros, auspiciando el retorno de los superholdings monetarios que pueden combinar las tres tareas lucrativas causantes de la Gran Depresión, disponiendo que vuelvan a hacer de las suyas, multiplicar el dinero a partir de inflar adeudos y asegurar la cobertura de riesgos por parte del gobierno. ¡Very Good Mr. Clinton!

Burbujas se inflan y burbujas revientan, la bursátil, la .com, la inmobiliaria, teniendo por soplador a Mr. Alan Greenspan, cuya participación desde la Reserva Federal garantizó la ‘exuberancia irracional’ con el ‘efecto riqueza’ que comenzó a elevar las cotizaciones bursátiles muy por encima de los valores reales. Burbujas que, cambiando su víctima de extracción parasitaria, terminan por reinflarse y volver a estallar seis años después.

Viniendo al rescate los bomberos pirómanos de la Fed con su Quantitative Easing (Flexibilidad Cuantitativa), poniendo a funcionar a marchas forzadas la maquinita de hacer dólares sin valor, aventándole más gasolina al incendio; dólares para solventar a los banksters que propiciaron el incendio, pasando a ser rescatados con títulos públicos y préstamos sin interés o a un interés negativo, premiando a los agiotistas con más moscas para incrementar más el desenfreno especulativo.

La emisión oficial originaria destinada al rescate fue por U$S de 600 mil millones. “Pero esto fue la mínima parte de la denominada con el eufemismo ‘flexibilidad cuantitativa’. Al mismo tiempo que cubría las necesidades más acuciantes de los fondos y corporaciones financieras especulativas, la Fed en total secreto imprimía 16 billones de dólares (millones de millones o trillones en inglés y portugués) para repartir entre los grandes bancos estadounidenses y europeos en pleno apogeo de la crisis”.[37]

Los ‘demasiado grandes para dejarlos caer’ y los ‘demasiado influyentes para encarcelarlos’, siguen impunes porque como lo estamos comprobando han conquistado con medidas neoliberales al Estado volviéndolo a poner a su disposición, como antes de la Gran Depresión, deshaciendo las medidas correccionistas del New Deal. Repitiéndose la historia de una manera más que burda y ridícula, pero por igual de perniciosa, no poniéndole coto al agio, éste prepara la nueva inflación de burbujas, será hasta llegar a la madre de todas las burbujas. Capital especulativo y ficticio haciéndose efectivo para fomentar las fusiones que garantizan la constitución de los superholdings y sus ganancias exorbitantes, a sabiendas de que las pérdidas corren a cargo del erario.

Los resultados de la rapiña de los buitres monetarios están a la luz del día, es el caso de Goldman Sachs, uno de los principales causantes de los recientes cracks que ha resultado en ser uno de los principales beneficiarios gracias a ellos, por lo que como es de esperar, son partícipes de  inflar la próxima burbuja. Como si no viniesen conculcando la política económica que ejerce el gobierno en su favor, el asalto neoliberal al Estado resulta prioritario, la causa de fuerza mayor de la etapa del desarrollo final del sistema capitalista, tal y como lo hicieron ver Hildferdig y Lenin desde principios del siglo pasado en dos libros que pasan a ser clásicos de la literatura crítica.

En tal situación, no es de extrañar el que una empresa de abolengo en los EUA, como viene siendo General Electric, partícipe en la etapa del auge industrial de los años 50 y 60, se haya actualizado, beneficiándose como tantas otras con la quita de impuestos, además de reconvertirse pasando a ser una corporación que obtiene la mayor parte de sus dividendos del ‘sector financiero’, entiéndase, de la especulación bursátil, pasando de los paraísos bursátiles a mandar sus ‘excedentes’ a los paraísos sin fisco, que para eso sirve la Sociedad Anónima de Capital Variable.

En este maremágnum la economía estadounidense se convierte en un gigantesco parásito que ve disminuir en gran medida su participación en el PBI mundial de un 23% en 1980 a un 15% pronosticado para el 2021. Aunque no se pueda creer, la balanza comercial con respecto a China desde 1974 les viene siendo deficitaria, intercambio desfavorable que no hace sino incrementarse, y no solo con China: “En el segundo gobierno George W. Bush, de 2005 a 2008, el déficit comercial de EUA ultrapasó U$S 800 mil millones anuales. En ese período la participación de las exportaciones estadounidenses en el mercado mundial se desplomó para el 8% -la mitad del porcentaje de 1950-. Y los datos de 2016 indican que sigue cayendo. El 29 de junio de este año el Senador Bernie Sanders publicó un artículo en el New York Time donde destacó la situación del mercado de trabajo: en los últimos 15 años cerca de 60 mil fábricas fueron cerradas y se perdieron más de 4,8 millones de empleos industriales. Luego de cada recesión desde 1980, la recuperación subsiguiente fue cada vez menor. Pasó de 4,5% de 1982 a 1989, a 4,2% de 1991 a 1998, a 2,8% de 2001 a 2007 y a 2,1% luego de la crisis 2007-08. La agresiva liberalización financiera de EUA los ha llevado a una abierta decadencia en la economía real, que se encubre bajo tramposas operaciones encadenadas en los mercados de capital ficticio”.[38]

La decadencia del Imperio representa el factor arrastre que precipita a la humanidad entera al abismo.

La Caverna yace más oscura que nunca en pleno eclipse solar / así e iluminada artificialmente con una luz portentosa / tal luminosidad propicia la suplantación solar luciferina / periplo en caída del cielo al infierno / precipitándose como un rayo en el Poniente, cerrando el círculo cansino de un mundo atiborrado en su necedad.

Ciertamente la cadena en arrastre de los ciegos está llegando al borde del abismo.

¿Podrá ser considerada esta etapa negativa de ser superada del todo el cierre de la Prehistoria de una Humanidad dividida y arrastrada por los intereses de las minorías pudiendo superar tales atavismos para inaugurar una nueva Era de unidad y desempeño racional sobre la Tierra? O: ¿el daño será tal que aún y finiquitando la Modernidad capitalista lo que persista no logrará regenerar la Tierra ni liberar la Sociedad mundial? Pregunta crucial cuya resolución determinará el futuro de la especie y de la Biota, no poca cosa para el hombre cavernario.

Habiendo tantos mundos diferentes / tantos soles diferentes / y tenemos sólo un mundo / pero vivimos en mundos distintos // Ahora el sol se ha ido al infierno y la luna está creciendo / déjame despedirme / todos tenemos que morir / pero está escrito en las estrellas y en la línea de tu mano / estamos locos por hacer la guerra a nuestros hermanos en armas.

Brothers in Arms. Dire Straits

21-03-2019. Corregido y aumentado 12-04-2019

 

Notas

 

  1. Platón. La República. Emecé. 1945: 503 y 500. Trad. José Tomás y García.
  2. Tito Lucrecio Caro. De la naturaleza de las Cosas. UNAM. Nuestros clásicos 54: 89. Traducción de René Acuña.
  3. Werner Jaeger. Aristóteles. FCE: 122.
  4. K. Marx-F. Engels. Manifiesto del Partido Comunista. Quinto Sol: 29.
  5. Ibidem.
  6. Bernhard Knauss. La Polis -individuo y estado en la Grecia Antigua-. Aguilar: 255. Banausia en su acepción primaria significa vulgaridad. Aquí la empleo a como la designa Bernhard Knauss, un rechazo innato a la tecnologización.
  7. Marx-Engels. Manifiesto Comunista: 33
  8. La Ideología Alemana. Cultura Popular. 1976: 84-85.
  9. Noam Chomsky. Réquiem por el Sueño Americano -los diez principios de la concentración de la riqueza y el poder-. Sexto Piso, 2017: 113. Traducción de Magdalena Palmer.
  10. Ibid: 114. Viniendo a ser una referencia de un connotado publicista quien escribiera un libro llamado Propaganda, allá por 1928, Edward Bernays. Una de las proezas de Mr. Bernays fue concebir campañas publicitarias que llevaron a las mujeres a la adicción al cigarro en los EU, además de estar al servicio de la United Fruit Company en Guatemala fabricando el consenso empleado para derrocar a Jacobo Árbenz.
  11. Ibid: 118.
  12. Bolívar Echeverría. “Modernidad y capitalismo (15 tesis)”, en: Las Ilusiones de la Modernidad. Era: 182.
  13. Ibid: 184.
  14. Ibid: 187.
  15. Josep Fontana. Por el Bien del Imperio -una historia del mundo desde 1945-. Pasado & Presente: 11.
  16. Ibid: 20-21.
  17. Referido por Noam Chomsky y tomado del propio Memorándum. Op. Cit: 29.
  18. Josep Fontana. Op.Cit: 13. Palabras expresadas por Donald Rumsfeld el 19 de octubre de 2001, ante la tripulación de un grupo de bombarderos.
  19. Civilización Material, Economía y Capitalismo. Siglos XV-XVIII. T. 3. El Tiempo del Mundo. Alianza 1984: 202. Traducción de Néstor Míguez.
  20. Miseria de la Filosofía. Cultura Popular: 130-131.
  21. Karl Marx [Friedrich Engels]. El Capital. T. III / vol. 7. Siglo XXI: 509 y 500.
  22. Ibid: 482-83.
  23. Ibid: 502.
  24. Ibid: 498.
  25. Ibid: 495.
  26. Roger Bartra. Las Redes Imaginarias del Poder Político. Era: 53.
  27. Ibid: 97.
  28. Ibid: 101.
  29. Thomas Ferguson, Paul Jorgensen y Jie Chen, ‘Revelación’: Por qué los expertos se equivocan sobre las grandes fortunas y las elecciones de 2012’, AlterNet, 20 de diciembre de 2012. En: Noam Chomsky. Op.Cit: 97-98.
  30. Manifiesto del Partido Comunista: 28.
  31. Noam Chomsky. Op.Cit: 92.
  32. Roger Bartra. Op.Cit: 104.
  33. Ibid: 250.
  34. “Plutonomía: Comprar lujo, explicar desequilibrios globales. Citigroup, 16 de octubre de 2005”. En Noam Chomsky. Op.Cit: 63.
  35. Juan Luis Berterretche. Neoliberalismo y la financiarización de la economía. Rebelión.org. 17-10-2016
  36. Después de conseguir la derogación de la Ley Glass-Steagall, Robert Rubin se convirtió en el director de Citigroup, uno de los bancos más grandes, y se aprovechó de las nuevas leyes que había contribuido a crear. Ayudó a Citigroup a hacerse con el control de una gran aseguradora, ganó un montón de dinero y luego quebró. Rubin se marchó con todo su dinero, reapareció como asesor jefe de Obama y luego el gobierno rescató a Citigroup…”. (Noam Chomsky. Op.Cit: 78). Para ser un caso que ejemplifica cómo se las gastan los personeros al servicio del capital banksteril y cómo se benefician personalmente de ello.
  37. Juan Luis Berterretche. Op.Cit.
  38. Ibid. Financiarización es una palabreja que funge como eufemismo para ocultar al capital agio, especulativo, de lo que en realidad se trata el jueguito de los bankansters.

Héctor Alejandro Mora Gallardo

Apasionado investigador e historiador

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