OPINIÓN

El silencio no nos protege… La naturalización de las violencias

con el suicidio de Armando Vega Gil acusando a la denuncia anónima en el #MeToo, Click To Tweet

El silencio no nos protege… Eso me ha enseñado el feminismo desde que me inicié en el activismo, la ausencia de un real acceso a la justicia nos ha llevado a buscar otros mecanismos de defensa, de exposición de las violencias y de la búsqueda de no repetición, pero ahora, con el efecto causado con el suicidio de Armando Vega Gil acusando a la denuncia anónima en el #MeToo, generó otro discurso que realmente me tiene confundida y en cierto modo vulnerable.

“afectan a terceros y no se dan cuenta, violentan cuando se supone que buscan lo contrario”

Armando Vega Gil

Armando Vega Gil

Compañeras de lucha criticaron fuertemente la denuncia anónima, el uso de este formato para buscar justicia, “afectan a terceros y no se dan cuenta, violentan cuando se supone que buscan lo contrario”, fue uno de los comentarios más recurrentes junto al de “pues que denuncien formalmente ya”. Puedo trabajar en entender el dolor que ha causado a ciertas personas por romper con esa imagen de maestro perfecto o amigo amoroso y aliado, pero ¿es tan difícil centrarse en la historia violenta que hemos tenido las mujeres en este país? Un país en el que siempre se culpa a la víctima por puta, por confiada, por adicta; pero nunca se cuestiona al agresor violento.

“Armando Gil no es víctima del MeToo, ni de las feminazis, ni de las denuncias anónimas. Es víctima de ustedes que ante el cadáver de un hombre deprimido siguen culpando a otras en lugar de buscar formas efectivas desde los afectos alegres de tirarle paro a la gente en crisis”.

Mi compañera de lucha Dahlia de la Cerda (Morras Help Morras) escribió hace unos días lo siguiente: “Armando Gil no es víctima del MeToo, ni de las feminazis, ni de las denuncias anónimas. Es víctima de ustedes que ante el cadáver de un hombre deprimido siguen culpando a otras en lugar de buscar formas efectivas desde los afectos alegres de tirarle paro a la gente en crisis”. Yo le guardo un cariño muy especial a Armando, siempre estuvo al pendiente de mi trabajo como periodista y como amante del teatro, sus palabras siempre me animaban, hasta los chistes tontos que me mandaba por mensaje; su partida me duele y mucho, pero no por ese dolor propio dejo de ser objetiva y entender que la culpa no es de una denuncia anónima, me atrevo a decir que no es culpa de nadie, él llevaba sus propios demonios y su decisión simplemente debe respetarse sin culpar a terceros.

La confusión crece con colegas como Blanche Petrich quien habló de una “falta de empatía” de los mensajes de “algunas feministas” entorno al suicidio de Armando, cuestionó así el método de denuncia. Ella sabiendo la inútil forma de “acceso” a la justicia que tenemos en México, llama a usar los mecanismos oficiales, yo insisto, el que no nos atrevamos a denunciar “oficialmente” no es porque seamos rebeldes contra lo institucional, es porque tememos a que nuestras condiciones empeoren.

En la Comunidad Feminista de Aguascalientes discutimos mucho nuestro posicionamiento, las opiniones son tantas que sólo pudimos llegar a una conclusión: La responsabilidad no es de nosotras, es de las instituciones públicas y privadas, de establecer cauces que pongan fin a los abusos de género. Exigir que hagan algo debe ser un hecho diario, que sí es cansado porque pareciera que a veces peleamos solas, pero no es así, no estamos solas y aunque en estos momentos me sienta confundida, creo firmemente que el silencio no nos protege y sea como tenga que ser, ya no nos van a mantener en el silencio, sumisas y tranquilas.

Hasta el momento la Universidad Autónoma de Aguascalientes ha sido la institución con más denunciados; rectoría decidió callar, exponer su “sí estamos atendiendo el tema” utilizando a un ente que en nada abona, con el respeto que me merecen quienes trabajan en Derechos Universitarios, las y los alumnos no confían en la queja porque pasan meses y de nada sirvió estar horas relatando sus casos. Sus formatos no son efectivos. Públicamente tanto denunciantes como sociedad en general esperaban una respuesta de la cabeza, necesitamos a estas instituciones con la voluntad de atender las violencias no sólo hacer eventos públicos para la foto y la nota en medios pero que en la realidad naturalizan y repiten las acciones machistas y violentas.

Algo seguro cambió, muchas podemos mantenernos con la visión morada contra las violencias, otras seguirán cerradas a que “las feminazis” están locas, pero otras tantas ya no verán con los mismos ojos a los denunciados y a otros varones que, sin duda, pueden no estar conscientes de sus acciones machistas, pero no por eso los deja de hacer responsables. Más allá de la opinión personal de cada uno, este movimiento deja más visible que nuestro país tiene un daño grave en la comunidad, que las violencias están tan naturalizadas que hay una urgente acción social para combatirlas.

Esta semana dejo un poco de confusión, de sentimentalismo, pero con la plena convicción de que el silencio no nos protege y a pesar de las diferencias que podamos tener, estamos unidas y fuertes.

Fotografía de Claudia Castro

Fotografía de Claudia Castro

Itzel Acero

Feminista y activista por los derechos humanos, sexuales y reproductivos de las mujeres. Periodista especializada en derechos humanos y perspectiva de género con diplomado en Manejo de la Información con perspectiva de género y derechos humanos por el Observatorio de Violencia Social y de Género e INDESOL. Desde 2016 es Directora General de El Diario Aguascalientes. Actriz y gestora de teatro integrante de Colectivo Disidente Teatro y Mayeos Producciones. Integrante de la Comunidad Feminista de Aguascalientes. Encargada de comunicación y difusión del Encuentro de Teatro Popular Latinoamericano (ENTEPOLA) México.

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