OPINIÓN

¿Cómo ser nacionalista en un mundo globalizado?

Un país repleto de pequeños burgueses que tienen dinero, al menos sería mejor que este infierno cotidiano de desigualdad y violencia: vacaciones, hoteles, casinos, smartphones, viajes a la playa, al extranjero Click To Tweet

 

 

La globalización del Neoliberalismo

 

En mi país es 12 de Abril de  2019, por más: increíble, impensable, indiagnosticable que resulte, la discusión estriba en tópicos como: ser nacionalista con la economía, acusar a los imperialistas mercados de convertirnos en un país del infame tercer mundo.

Como si a los mexicanos no nos gustara el dinero ni el consumo, como si nuestra podredumbre social fuera sólo culpa de unos cuantos, o de los extranjeros. Muchos olvidan que al pronunciar la palabra país, hablan de millones de individuos, creen que la multitud es un solo individuo, creen que hablan por todos al decir : -México necesita-, creen que los pobres son iguales, y que los ricos también son idénticos entre si, todos son desleales menos los inquisidores, creen que la voluntad popular es una sola.

¿Es cierto que la sociedad en México no busca dinero ni poder? O, como seres humanos repletos de contradicciones que somos, quizás el dinero sea lo que nos ha metido en este inmenso lío que nominamos con el significante de realidad. Pero a la realidad nunca la alcanza nuestra razón, y lo que muchos llaman igualdad, es una expresión que se refiere al dinero, a la mentada igualdad económica, de oportunidades,  en un segundo sentido, la expresión también se refiere a la relación amo y súbdito, dominados y poderosos.

Y es que sería hermoso para todos imaginar a nuestro querido país produciendo gasolina ,consumiendo su propia energía, teniendo suficiencia alimentaria, un gobierno que además promueva la inversión extranjera y tenga empresas de primer mundo, que no produzca más de 50 muertes diarias por una guerra que supuestamente terminó, si, una guerra causada por el dinero que genera a ciertos bolsillos, la ilegalidad de ciertas mercancías, que son vendidas en un precio estratosférico en el primer mundo , todo por el maldito dinero.

Un país repleto de pequeños burgueses que tienen dinero, al menos sería mejor que este infierno cotidiano de desigualdad y violencia: vacaciones, hoteles, casinos, smartphones, viajes a la  playa, al extranjero. Apostarle a que una sociedad plagada de: racismo, clasismo, desigualdad, violencia, machismo, corrupción, indiferencia, decadencia, pudiera tener problemas de consumistas frívolos en lugar de coches  bomba. Sería encantador quitar aunque sea un solo adjetivo de esta funesta lista e imaginar que la vida, si vale algo en México.

Cuando caía el muro de Berlín en 1989, se podían elucubrar diversas conclusiones. Una de ellas desde luego, es que el modo de producción capitalista se había vuelto absoluto ideológicamente hablando. Todo lo que fuera identificado como Marxista, sería sinónimo de ideología partidista dictatorial, como si el muro lo hubiera colocado Marx junto a Engels  y no el dictador Stalin junto a los Soviets, estos últimos colocaron ese muro a nombre de Marx, pero precisamente se cayó por la dictadura atroz que impusieron, por las condiciones a las que sometieron al pueblo que juraron liberar de la monarquía, cambiaron de monarca únicamente, no alcanzaron un abatimiento de clases, la clase dominante fue el partido, el Estado, un solo hombre decidía quién mandaba y quien obedecía. En algo tan atroz terminó esta  interpretación del Marxismo, Stalin terminó matando a quien le dijera: – eso no lo dijo Marx.-

El (neo) liberalismo que quedó como  el sistema monarca en todo el planeta después de 1989, lo define  Juan Castaingts, en su buen ensayo: ¿En qué consiste el neoliberalismo? publicado en Crisol Hoy

El liberalismo basado en el mercado de bienes y servicios. Esta ideología tiene su principal antecedente en Adam Smith. El mercado es esencial en la formación y reproducción de la sociedad; pero se trata del mercado donde se comercializan bienes y servicios y no el mercado donde se comercializan títulos de propiedad, de deuda y dinero como es el mercado financiero. Esta visión tiene varias versiones que van desde la propuesta por Adam Smith hasta la neoclásica que hace de los individuos perfectamente informados y dotados de una racionalidad que busca y logra maximizar sus utilidades por medio del mercado. En este mercado participan empresas que buscan maximizar sus ganancias al vender sus productos. En el mercado interactúan individuos y empresas y su interacción conduce a un “equilibrio general”. Todo se logra a condición de que el Estado no intervenga. Esta visión que tiene grandes diferencias con Adam Smith, es la que configura la base estructural en la que se finca la ideología dominante actual. La falsedad científica de esta teoría está demostrada, pues hoy día se sabe que ningún ser humano piensa en la manera que estipulan los neoclásicos y que la sociedad económica es un sistema complejo adaptativo que funciona fuera del equilibrio.

El drama como podemos leer, estriba en la regulación del mercado ¿Quién afirma sin temor a equivocarse  que el mercado tiene una regulación justa y objetiva? Alguna vez leí que Marx escribió sobre un libro de Hegel, que la ideología siempre será impuesta por las clases dominantes.

Tiene mucho de sentido entonces que el capitalismo  sea la ideología dominante, y los dueños del capital los dueños del poder. Si  piensa querido lector en el acontecimiento acaecido en 2008 en USA, y afirma que el Estado puede hacer frente al dominio del mercado,  si usted afirma que los mercados se regulan solos, este acontecimiento causa un temblor en el corazón del liberalismo económico , porque cuando se demuestra que el mercado que supuestamente  lo sabe todo, lo regula todo, padece de burbujas inmobiliarias, de especulación, la supuesta objetividad de los mercados comienza a fracturarse también ante la atroz y consumista realidad. El sabio mercado en aquel 2008 se equivocó como cualquier sistema que el humano implementa, es decir, nada que inventé el hombre está libre de fallar constantemente.

En este caso la objetividad resultó subjetiva, la especulación financiera quedó revelada, el mercado necesita regularse,  la funesta pregunta que inició este escrito se repite: ¿Cómo y quién debe regular al capital y al mercado?

¿Cómo podemos afirmar que la ambición desmedida por las utilidades, que la explotación laboral  no tiene al sistema de libre mercado en crisis? ¿No hubo una oleada de elecciones conquistadas en distintos países por  populistas para horror de los liberales del mercado? Es decir, la realidad social indica que la desigualdad está incomodando a  la justicia supuesta que otorga el mercado, no soy populista ni demagogo al afirmar que la desigualdad es una falla en el sistema, una fractura que lo amenaza constantemente, la desigualdad económica está a punto de generar un estadio violento en la historia  que no resolverá nada como ninguna guerra lo ha resuelto.

En lugar de romantizar la pobreza como lo hacen los ambiciosos de poder, en lugar de elaborar funestos binomios  en donde el pobre es malo y el rico es bueno, o viceversa. La verdadera transformación de la desigualdad durante el capitalismo absoluto, sería justamente una  social democracia de pequeño burgueses bien remunerados, es decir, la única salida que queda para abatir la desigualdad, es incrementar salarios y productividad como en los países desarrollados. Para lograr lo anterior, intervienen una lista interminable de factores.

Durante  la crisis de la globalización, el incremento salarial ha llegado por goteo al tercer mundo, es el gran tema pendiente  actual para la firma del tratado comercial con Norteamérica, la reforma laboral que urge para esta economía en desarrollo. Un eufemismo del gigante del norte  para decir: -ya no queremos emigrantes buscando trabajo aquí-, un eufemismo que indica: -paguen mejor a sus empleados-, una amonestación de la capital del capitalismo a México. Lo absurdo e  irónico, es que “el imperio” mismo, recrimina a los capitalistas de México, su evidente explotación laboral, y le demanda mejorar las condiciones del proletariado, revisar salarios y derechos. Una bofetada del país de los capitalistas a los capitalistas que prefieren la mano de obra barata del tercer mundo.

Como no hemos sido un país que valora su fuerza de trabajo, que la paga bien, que la remunera como corresponde. Nos piden  dejar de explotar a la gente del modo en que se ha venido haciendo, y aceptar que nuestras leyes laborales son un desastre. Los economistas en Norteamérica saben que la cantidad de personas que buscan llegar a trabajar a su país, sucede  por que inclusive aunque ellos son explotados, no existe la menor comparación a la explotación que el tercer mundo padece, la inmigración se entiende que es un derivado del colapso de economías enteras.

Y es que el drama está en el tercer mundo colonizado antaño por los grandes y diversos imperios, el rencor estriba en que el capital no tiene fronteras y los humanos sin capital si.

Las formaciones económicas o tipos de economía (por ejemplo, la antigua economía esclavista, la economía feudal o capitalista) difieren en el carácter de las relaciones de producción entre las personas. La economía política teórica trata de una formación socio-económica definida, es decir, específicamente, de la economía capitalista mercantil. La economía capitalista representa la unión del proceso técnico-material y sus formas sociales, vale decir, la totalidad de las relaciones de producción entre las personas.》(1)

Los emigrantes, los asalariados, somos los desposeídos que demuestran que la totalidad de las relaciones de producción quedaron fracturadas.  Sencillamente es mano de obra que el mercado aparentemente no puede financiar, aunque las utilidades continúen. Sería miope afirmar que el colapso del tercer mundo se debe sólo a la corrupción del tercer mundo, también se debe a la explotación del mismo.

La teoría del materialismo histórico de Marx y su teoría económica giran alrededor de un problema básico: la relación entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Aplicando este enfoque  metodológico general a la sociedad capitalista mercantil, obtenemos la teoría económica de Marx. Esta teoría analiza las relaciones de producción de la sociedad capitalista, el proceso de un cambio provocado por cambios en las fuerzas productivas, y el surgimiento de contradicciones que generalmente se expresan en crisis.》(2) 

Las relaciones de producción están en crisis, porque millones de seres humanos no tienen siquiera dos dólares al día que gastar, peor aún, ni siquiera su fuerza de trabajo quiere ser comprada, es decir, ante la ambición desmedida por las utilidades, por la mercancía dinero, las empresas primero serán automatizadas para tener más ingresos y ser más competitivas, antes que re establecer condiciones laborales que pudieran fomentar la creación de pequeño burgueses que no busquen ir a vivir a otro país por escapar del infierno económico que resulta el suyo.

La distinción de Marx, coherentemente aplicada, entre el proceso técnico-material de la producción y sus formas sociales, pone en nuestras manos la clave para comprender su sistema económico. La economía política no es una ciencia de las relaciones entre las cosas, como pensaban los economistas vulgares, ni de las relaciones entre las personas y las cosas, como afirmaba la teoría de la utilidad marginal, sino de las relaciones entre las personas en el proceso de producción.》(3)

La economía implica las 《relaciones entre las personas》, afirmar que el producto X vale N cantidad de dinero, implica que la mercancía que se oferta, oculta relaciones sociales de producción, el trabajo de las personas, implica que algo no vemos en la venta, el valor del trabajo  está supuestamente inmerso en el precio del producto, pero la utilidad del mismo no retorna al bolsillo del que no es dueño de los medios de producción.

Un productor de café está sometido al precio del mercado, sometido a aquellos que pueden y les conviene comprar su café. El productor tiene  que pagarle a sus trabajadores, es muy probable que no les de más dinero si vende a buen precio, y es muy probable pague menos a su mano de obra,  si vende a un mal precio.

¿En qué consiste la teoría marxista del fetichismo, según las ideas generalmente aceptadas? Consiste en que Marx vio las relaciones humanas que subyacen en las relaciones entre las cosas, que reveló la ilusión en la conciencia humana que se originan en una economía mercantil y que asigna a las cosas características que tienen su origen en las relaciones sociales que establecen los hombres en el proceso de la producción. Incapaz de comprender que la asociación de los hombres que trabajan en su batalla con la naturaleza, es decir, las relaciones sociales entre los hombres, se expresan en el intercambio, el fetichismo de la mercancía considera la intercambiabilidad de las mercancías como una propiedad interna, natural de las mercancías mismas. En otras palabras, lo que es en realidad una relación entre hombres, aparece como una relación entre cosas, dentro del contexto del fetichismo de la mercancía.》 (4)

Volviendo al ejemplo que elegí del productor de café, el productor difícilmente se da cuenta que es explotado y que explota a su mano de obra, el productor no ve la parte invisible del intercambio, ni la sumisión que implica el trabajo invertido. Si la demanda  de café es poca, el precio de su mercancía valdrá poco, si la oferta de café es demasiada, su mercancía valdrá poco, todo lo anterior es impredecible para el productor, el sólo se adapta al mercado, y el mercado indirectamente afecta a sus empleados.

La teoría del fetichismo disipa de la mente de los hombres la ilusión, el grandioso engaño, que origina la apariencia de los fenómenos en la economía mercantil, y la aceptación de la apariencia (el movimiento de las cosas, las mercancías y de su precio comercial) como la esencia de los fenómenos económicos. Sin embargo, esta interpretación, aunque generalmente aceptada en la literatura marxista, no agota, ni mucho menos el rico contenido de la teoría del fetichismo elaborada por Marx. Éste no sólo muestra que las relaciones humanas quedan veladas por las relaciones entre las cosas, sino también que, en la economía mercantil, las relaciones sociales adoptan la forma de cosas y no pueden ser expresadas sino mediante cosas.》(5)

Inclusive el célebre Jacques Lacan extrajo su concepto 《plus de goce, del concepto de plusvalor》  Marxista. Es decir, descubre una especie de inconsciente en la operación de la mercancía, por esto, Marx es para los intelectuales, uno de los grandes filósofos de la sospecha junto a Nietzsche  y Freud. Pensadores que jamás se conformaron con interpretaciones sobre las apariencias.

Mi conclusión sería: de poco sirve asumir que existe una sola causa para la desigualdad disruptiva del tercer mundo, o de las economías en desarrollo . En un mundo donde los criterios del mercado son absolutos aunque especulativos, en un mundo donde la competitividad y la productividad son los factores que generan  dinero, no sirve de nada culpar a las clases dominantes, no sirve de nada pelear con un gigante repleto de poder como lo es el mercado.

La utopía  de una sociedad pequeño burguesa semejante a la Sueca, a la Finlandesa, al parecer no se da en países con millones de habitantes. El inmenso desafío es pelear con la ideología que culpa al proletario del tercer mundo por la desigualdad,  pelear contra la ideología que lo criminaliza, que lo excluye del progreso. Es fatídico y desolador mirar como pequeño burgueses aplauden la era de la automatización, de la inteligencia artificial, mientras se mofan de las cifras de pobres, o mientras miran el atraso crónico del tercer mundo, más que aplaudir los logros del primer mundo deberíamos reflexionar sobre el inmenso hundimiento de nuestros semejantes. La única patria debería de ser la humanidad, no ninguna bandera, ni ningún Dios. No debería existir ningún pretexto para justificar la miseria en la que nos encontramos, no debería existir ningún culpable, tendríamos  que pelear desesperadamente por la justicia social antes de hundirnos en un colapso social no tan lejano. La barbarie nunca resuelve nada, la violencia siempre será patética, involucionada.

Todo productor de mercancía elabora mercancías, esto es, productos  que no están destinados a su uso personal, sino al mercado, a la sociedad. La división social del trabajo une a todo los productores de mercancías en un sistema unificado que recibe el nombre de economía nacional, en un “organismo productivo” cuyas partes se hallan mutuamente relacionadas y condicionadas. ¿Cómo surge esa conexión? Por el intercambio, por el mercado, donde las mercancías de cada productor individual aparecen en forma despersonalizada como ejemplares separados de un tipo determinado de mercancías, independientemente de quien las produjo, o dónde, o en qué condiciones específicas. Las mercancías, los productos de los productores individuales de mercancías, circulan y son evaluadas en el mercado. Las conexiones e interacciones reales entre las empresas individuales – que podríamos llamar independientes y autónomas – surgen de la comparación de valor de los bienes y de su intercambio. En el mercado, la sociedad regula los productos del trabajo, las mercancías, es decir, las cosas. De este modo, la comunidad regula indirectamente la actividad laboral de los hombres, ya que la circulación de los bienes en el mercado, el ascenso y caída de sus precios, originan cambios en la distribución de la actividad laboral de los productores de mercancías separados, provoca su entrada en ciertas ramas de la producción, o su salida de ellas, determina la redistribución de las fuerzas productivas de la sociedad. La interacción y la influencia mutua de la actividad laboral de los productores individuales de mercancías se efectúan exclusivamente a través de las cosas, a través de los productos de su trabajo que aparecen en el mercado. La expansión de las tierras de cultivo, en la remota Argentina o en Canadá, puede provocar una disminución de la producción agrícola de Europa sólo de una manera: disminuyendo el precio de los productos agrícolas en el mercado. De igual modo, la expansión de la producción en gran escala arruina al artesano, le hace imposible continuar su producción anterior y lo lleva del campo a la ciudad, a la fábrica.

No necesito por lo pronto demostrar que entiendo el concepto de causalidad o correlación, para intuir que el  pensamiento de Marx, fue constantemente traicionado a la hora de procurar implementarlo. Sólo veo una posible justicia social, y  consiste en la generación y la distribución de la riqueza. La inmensa dificultad es generarla, abatir la corrupción es fundamental, pero sobre todo entender que ninguna socialdemocracia actual,  llegó a serlo por pelear con los grandes mercados, al contrario, lo lograron abatiendo la desigualdad entre clases, siendo productivos, encerrado banqueros auténticamente corruptos como en Finlandia, siendo sustentables como en Noruega, si la impunidad nos gobierna, las distopías serán cotidianas como hasta ahora, México continuará siendo una nación atroz.

El profesor Alex Ramírez me enseñó que los hombres sin contradicciones, o son impostores, o quizás sean simplemente estúpidos.

Notas:

1) Illich  Rubin Isaak , Ensayos sobre la teoría marxista del valor.(1928).

2) Ibid.

3) Ibid.

4) Ibid.

5) Ibid

Alejandro Marengo Pérez Duarte

Mendigo de sueños, distópico, surrealista.   La enajeción desiderativa a la mercancía dinero, se paga siempre con libertad.

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