AGUASCALIENTES

Arturo Ávila ¿que plantea para Aguascalientes?

Todos emprendieron acciones gubernamentales que mantuvieron un sistema de gestión gubernamental que les permitiera obtener capital político para su partido y sus proyectos personales. Click To Tweet

Arturo Ávila

 

¿Continuidad o cambio?

 

El inicio de campaña del candidato de MORENA, Arturo Ávila, a la Presidencia municipal de Aguascalientes en el Fraccionamiento Las Cumbres, es un mensaje que, necesariamente, está ligado a un nuevo proyecto de gobernar.

Hay que recordar que la alternancia en el poder inicia en 1995 con la llegada del Mosco Reyes a la Presidencia municipal de Aguascalientes, que desde esa fecha a la actualidad se han sucedido gobiernos municipales de ascendencia panista y priista como Armando Reynoso Femat, Martín Orozco, Gabriel Arellano y Lorena Martínez, entre otros.

Todos emprendieron acciones gubernamentales que mantuvieron un sistema de gestión gubernamental que les permitiera obtener capital político para su partido y sus proyectos personales.

Lo anterior significó la implementación de un sistema de gestión que no atendiera los problemas de manera que el impacto social estuviera libre de distorsiones, salvo el proyecto de la Línea Verde.

Hay que señalar que después de los servicios públicos y la seguridad, hay dos rubros en que el gobierno municipal gasta en la gente: la obra pública y los programas sociales, los cuales se enfocan a atender las calles e infraestructura de la ciudad, como los escasos recursos para jardines y espacios comunes; en tanto que, los programas sociales tienen un tinte clientelar y corporativo que, en el corto y mediano plazo, no inciden en la prosperidad social.

Por eso debemos preguntarnos: ¿qué motivó a Arturo a iniciar su campaña en ese lugar? ¿cuál es el mensaje que manda a ese electorado? ¿estará cuestionando el enfoque de gestión de los gobiernos prianistas que han gobernado el municipio, incluyendo a Teresa Jiménez? ¿estará pensando en una renovación del enfoque de gestión para promover la participación ciudadana? ¿Pondrá fin a una cultura tradicional que ha alimentado el corporativismo y el clientelismo y arrebatado los derechos a los ciudadanos?

En las gestiones gubernamentales de los gobiernos prianistas ha predominado lo que Aguilar (1997) ha denominado: una política sin ciudadanos y una administración “sin público”, o que no es pública, porque no considera las demandas o propuestas de los ciudadanos.

Hay considerar al ciudadano como un sujeto activo que interviene en el planteamiento y solución de los problemas sociales. “La participación ciudadana no se concibe como una actividad política marginal, por el contrario, en tal perspectiva es algo sustentador y sustantivo del Estado —republicano— y estructurante de la forma de gobierno democrático, donde se consuma la calidad universal de ser ciudadano” (Aguilar, 1997).

Las políticas de gestión pública tradicionales implementadas en la alternancia han sido ineficaces en el propósito de llevar prosperidad, seguridad, servicios de calidad a las familias y tampoco han promovido el fortalecimiento ciudadano como un recurso que permita, por la participación de la gente, que el gasto en servicios públicos disminuya y se ocupen para atender rezagos sociales; particularmente tampoco ha coadyuvado en atacar las trampas de la pobreza y la discriminación que padecen las poblaciones de las colonias populares.

En una zona del Corazón de México, llamada Las Cumbres la inseguridad pública, desempleo, drogadicción y la carencia de servicios públicos e infraestructura urbana y duermen con los ciudadanos de esas y otras colonias populares.

Hoy si Arturo tiene una tarea principal que iniciar para que la capital del Estado sea un referente para los otros municipios, esta radica en saldar la deuda con las colonias populares.

Un programa trasversal debe explicar en esos auditorios es el que se aplicará durante su mandato y a los padres de familia que sus hijos y sus vecinos deben construir, junto con su gobierno, un programa que arremeta contra esa marginalidad y círculo de pobreza; debe decirles, que esas colonias no son campos de batalla donde todos los días pierden a alguno de sus integrantes porque así son las cosas, sino porque no hay un clima de prosperidad sino de guerra, al que el gobierno de Tere Jiménez ha sido indiferente con políticas de despilfarro y corrupción.

Debemos ser sensibles al hecho de que estas generaciones de aguascalentenses le apostaron a la migración del campo a la ciudad y de otras entidades a ésta. Que el trabajo en la fábrica y las transformaciones sociodemográficas, así como la historia de los ciclos industriales ameritan ocupar este momento de cambio para asegurar condiciones de prosperidad de gran calado.

Con honradez, experiencia, calidad en las instituciones, reingeniería en la administración pública municipal, transparencia, rendición de cuentas y sentido social de la acción gubernamental debe ocupar la riqueza ciudadana para la reformulación de las relaciones y procesos de toma de decisiones.

Marco Vinicio Saldaña Valero

Sociólogo por la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Colaborador en medios digitales de izquierda y fundador primer Secretario General de MORENA en el estado de Aguascalientes.

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