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Gasolineras…¿se irá más allá de las palabras?

En este breve título de economía ficción, se narra lo basado en la entera opinión del autor, de acuerdo con las consecuencias reales en cada paso o acción que desencadenaría una iniciativa similar. Click To Tweet

 

Gasolina y precios justos

 

En esta semana que concluye, el 9 de Abril del 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador, durante su conferencia diaria alrededor del tema de los precios de la gasolina, soltó la expresión que a continuación menciono, dirigiéndose a los empresarios gasolineros; a quienes culpa del alza en los precios de los combustibles y que ya en anteriores publicaciones, he buscado desmenuzar para mis lectores, que no se encuentra ahí, o no en ellos, el margen mayor; pero esto no es el tema de hoy. Continuando, la expresión fue la siguiente:

“Si así logramos que haya precios justos, hasta ahí nos quedamos, si no se entiende, si no funciona. Pensamos en crear nosotros un grupo de estaciones de venta en el país. No muchas, las suficientes para que en esas estaciones se venda a precio justo”.

Para más tarde, durante la misma conferencia, reiterar el ultimátum de la siguiente manera:

“Se busca acabar con monopolios y les ayuden los consumidores para escoger donde cargar gasolina, para que el Mercado regule al Mercado. Se habla la posibilidad de crear gasolinera como en la Marina, que venda litros de a litro y esté completo, un precio bajo y razonado”.

Frase que también despertó críticas, puesto que la realidad dicta que las gasolineras operadas por la marina o el gobierno, alrededor de 1,000 del total de las 13,000 que en total hay en el país, no forzosamente ofrecen los mejores precios o son garantía de calidad. Sólo como referencia, las dos que operan en la Ciudad de México, tienen precios litro a litro más altos que las vecinas.

Sin embargo, el tema de hoy es, una vez trazado lo anterior como contexto; si se tomara la decisión de llevar a cabo ésta amenaza realizada desde el gobierno, ¿cuáles efectos ven algunos especialistas en el mercado energético que podrían darse como colaterales? En este breve título de economía ficción, se narra lo basado en la entera opinión del autor, de acuerdo con las consecuencias reales en cada paso o acción que desencadenaría una iniciativa similar.

Febrero 31 del 2020. Tras casi un año de presiones y batalla mediática contra la industria de las gasolinas en México, el presidente Andrés Manuel López Obrador, en su conferencia de prensa de este día, hace público que destinará USD $500 millones para la puesta en marcha de su red de gasolineras operadas por su gobierno. En su fase inicial, siguiendo el esquema de operación de las encuestas que se han vuelto recurrentes, las estaciones de servicio serán establecidas en los principales puntos y ciudades del país.

La noticia hace eco casi de inmediato entre los empresarios gasolineros, pues durante la misma conferencia, el presidente aseguró que el subsidio que ha sido incremental a partir del anterior año 2019 se focalizará en las gasolineras de su propia red, para ofrecer precios hasta 25% menores a las de los privados, incluyendo a los franquiciatarios de gasolineras de franquicia PEMEX.

Los empresarios gasolineros acuden a los medios y declaran que es un ataque directo a sus negocios y economía, pues desde el inicio del mandato de López Obrador, los costos de logística de transporte y particularmente, de última milla, se han incrementado cuando en Junio del 2019, cedió la operación de los autotanques adquiridos a inicios del año pasado al nuevo sindicato petrolero, operando para petróleos mexicanos; el cual públicamente expresó el apoyo al gobierno tras la presentación de cargos a Carlos Romero Deschamps y la posterior derrota en prácticamente todas sus delegaciones del STPRM.

El empresariado gasolinero, ante la negativa, acude a juicios internacionales para denunciar la arbitrariedad y el inminente default de PEMEX a los contratos de suministro a las estaciones de servicio. Al entrar PEMEX en incumplimiento, las gasolineras franquiciadas comienzan un éxodo hacia nuevos suministradores con la apertura del ducto de internación de combustible, el cual rápidamente logra colocar toda su capacidad. PEMEX mira cómo se reduce el market share mientras la controversia en juzgados internacionales crece.

Un mes después, tras esfuerzos infructuosos de las denuncias en México, comienza la apertura de las primeras estaciones de servicio; las filas corren por kilómetros pues en la inauguración de éstas, garantizan un 25% menos en el precio del litro de combustible. Los efectos negativos no se hacen esperar a lo largo de todo el país. Un nuevo tipo de “huachicoleo” se crea como mercado paralelo en dos formas principales: legal, como alternativa de competencia en la que los empresarios comienzan a surtirse de combustible de gasolineras subsidiadas; o ilegal, en la reventa de combustible de estaciones con descuento en estaciones ilegales (sobre la caja de una camioneta, los accidentes no se hacen esperar).

Entretanto, la COFECE se inunda de denuncias por prácticas monopólicas, y estrategias diferenciadas y predatorias, pues los subsidios benefician a unas estaciones en directo detrimento de otras. Las protestas contra esta decisión por parte de los gasolineros y los operadores comienzan a desbordarse. Posteriormente, empresarios gasolineros en todo el país, entre pérdida de utilidades y protesta, comienzan a declararse en impago y bancarrota. Más de 140,000 empleos directos se pierden por el cierre de estaciones de servicio. Los operadores de las gasolineras, ahora en quiebra, comienzan a unirse y a tomar las oficinas de los súper-delegados regionales y Hacienda en la Ciudad de México.

Paralelamente, mientras esto sucede, la asociación de empresarios de la industria del almacenamiento de hidrocarburos y derivados, se pronuncia tras diversas gestiones con el gobierno “buscando mediar respecto a las decisiones tomadas en cuanto a la intervención del gobierno en el mercado de distribución, hemos decidido cancelar las inversiones pendientes proyectadas. En cuanto la distorsión provocada, tras la irrupción del gobierno, ha tornado nuestros proyectos a la no rentabilidad ante el monopolio que se ha creado en la industria de transporte logístico y distribución”.

Las pérdidas por cancelación anticipada de proyectos, en toda la industria de la construcción, registran miles de millones de pesos. Toda vez que esto afecta a toda la cadena de suministro de la industria de la construcción, desde el acero (principal componente en los proyectos de terminales), las empresas fabricantes de tuberías, hasta de nuevo en la afectación de empleos temporales cancelados.

Mientras lo anterior desencadena una caída monumental en el índice de empleos y ocupación, la pérdida de inversión de alrededor de 30 proyectos que se encontraban comprometidos, es de más de 20,000 millones de dólares. Una pérdida de inversión y aumento del desempleo, mucho más grande, que el detonado tras la cancelación del NAIM al inicio del gobierno de Obrador. Y esta vez se extiende a lo largo de todo el país.

En el plano internacional, desde US las petroleras internacionales afectadas por esta medida se unen bajo el amparo de Trump (en el clímax de su campaña por la reelección) quien alza la vara de su guerra comercial y promueve juicios internacionales, cancela la venta de combustible de exportación a PEMEX, mientras ofrece beneficios a las internacionales basadas en Estados Unidos para la exportación a sus subdisdiarias y clientes en México. El paso siguiente, una amenaza directa que publica en Twitter: “Si López Obrador continúa con esta iniciativa, tomaremos Deer Park como pago por los incumplimientos”.

El gobierno mexicano, al agravarse y extenderse la crisis de la gasolina, intenta lanzar una infructuosa campaña de adquisición de activos en quiebra de las antiguas estaciones de servicio privadas, pero el costo es demasiado (sobre el costo promedio de 1 millón de dólares por gasolinera); los empresarios no pretenden rematar por menos del 80% pues aducen, la pérdida del negocio fue inducida por las políticas del gobierno obradorista. Con la caída del valor del peso, que se ha mantenido constante, eso implicaría un gasto no programado de cuando menos $5,200’000,000 MNX (cinco mil doscientos millones de pesos) para la compra de la mitad de las estaciones de servicio, antes privadas. El gobierno no tiene recursos, pues ante los gastos derivados de la obra cancelada de la Refinería en Dos Bocas, Tabasco, que se diera tras la caída de los precios del petróleo aunada a la constante caída en la producción, apenas unos meses atrás, generó el peor de los escenarios. Una baja producción y el petróleo en precios más que adversos. Ahora, tras el uso de los fondos de estabilización para el pago de deuda en PEMEX, las reservas comienzan a agotarse.

El congreso y los empresarios se unen tras apenas dos años de gobierno obradorista y planean hacer uso de la reforma a la ley para la revocación de mandato. Este experimento fue el más grave y que llevó a crisis a este gobierno. El ambiente enrarecido, desafortunadamente pareciera encaminarnos en un efecto de péndulo hacia el extremo opuesto de la balanza política. La izquierda latinoamericana, de nuevo ha fracasado.Gasolineras…se irá más allá de las palabras

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