MUSICA

Y seguimos en … hace cincuenta años “The Temptations”

“The Temptations” alcanzó fama con un tema harto sugerente titulado “Papa was a rolling stone” Click To Tweet

Para el año de 1972, un grupo de soul identificado como “The Temptations” alcanzó fama con un tema harto sugerente titulado “Papa was a rolling stone”, y que la radio comercial en su momento, nos lo presentó hasta el cansancio. Nada malo, por cierto, y con la misma idea de “vagancia” que se indica en “By the time I get to Phoenix”, que es nuestro tema en esta entrega.

El caso es que para 1969, y justo para estas semanas de recién concluida la etapa de cuaresma (en ese tiempo de silencio y seriedad absolutas), surge la propuesta de Isaac Hayes, presentado en la radio con el corte denominado “By the time I get to Phoenix”, tomado de la producción “Hot Buttered Soul”, corte que por alguna extraña circunstancia, solo era presentado en las emisiones nocturnas.

Se trata de una composición de aproximadamente 19 minutos de duración que me generó en su momento específicas dificultades para su comprensión. Primero, por la necesidad de entender el contenido del monólogo inicial que ocupa prácticamente la mitad del tema (la comprensión del idioma inglés no era muy eficiente entonces), y que después de varios intentos, supe que se trataba de un rollo de contenido, digamos filosófico, para intentarnos explicar el autor el significado del “amor”; y en segundo término, el hecho de que tal explicación se apoyaba en el sonido de solo una nota surgida del órgano Hammond (base esto y sin duda del futuro “minimalismo” en música). Era sin duda, un tema extraño para la época en que las armonías en el rock dominaban el escenario (momento en que el “rock progresivo” se adueñaba del mercado).

Cuando tuve la oportunidad de ver el disco en (otra vez) la entrañable tienda “Woolworth”, su portada mostraba solo la cabeza calva de Isaac Hayes, y obvio, el título. Al revisarlo cuenta me di que eran solo cuatro los temas que lo conformaban: aparte del citado y explicado, el “Walk on by” de Burt Bacharach (y previamente conocido por mi, en versión anterior y “fresa” de Dionne Warwick), trabajado de maravilla en esta versión y que cierra con un intenso solo de batería; luego un tema de título impronunciable, pero de rítmica harto bien marcada e intensa que nos mostraba los otros senderos de la música del rock, e identificado el citado como “Hyperbolicsyllabicsesquedalymistic”; y un último corte denominado “One Woman”, el más sencillo, y mas bien tirando a “pop”, y que comparado con los otros tres, se me antojaba desechable, y de hecho, pocas veces lo escuché.

Y ahora, cincuenta años después, me veo de nuevo disfrutando de este material, lo que me hace reafirmar lo bien que me la pasaba en mi adolescencia, lo que fue determinante para que aún me mantenga al pendiente y al disfrute de todo propuesta musical de calidad. No sería pérdida de tiempo para ustedes el que inviertan 45 minutos de su vida en revisar estos temas, o para quienes ya lo hicieron, volver a “trabajarlos”.

Dicho lo anterior, llamar la atención sobre canciones que aparecieron en el mercado en días recientes, y que nos muestran la preocupación de mejorar su elaboración, ante la cascada de temas inoperantes y faltos de calidad de los jóvenes artistas. Es decir: “viejitos al rescate”. Así que, una vez que terminen de escuchar a Isaac Hayes, no les haría daño conocer lo siguiente:

1. “Kitipun” de Juan Luis Guerra;

II. “Do you remember me” de Carlos Santana;

III. “Coplas Patéticas” de Javier Krahe y Joaquín Sabina;

IV. “El País” de Rubén Blades;

V. “El amor y la cocina” de Lito Vitale y Juan Carlos Baglietto; y

VI. Prácticamente la totalidad de los temas que integran “Vivir” de Diego Amador, de los que destaco “Por debajo de la mesa” y “Abrázame muy fuerte” que no tienen desperdicio.

Tampoco olvidar que seguimos trabajando en “Después de la Lluvia Cósmica”, mi programa de jazz/rock que transmito por Radio Universidad de Guanajuato, los miércoles a las 23:00 horas, hecho este dada la imposibilidad real de hacerlo en las radiodifusoras de este Estado.

ADDENDUM 3

Ambos perdiendo el tiempo, ilustrándonos con temas del pasado centrados en el folklore nacional, nos encontramos en la red, con la rutina de Óscar Burgos y su muñeco “Cucufato”. Llegó el momento en que el citado muñeco le pide amablemente al Burgos lo siguiente: “…No me agarres las pinches patas… no me gusta que me agarren las patas…”. Al insistir en esa actividad, vuelve el muñeco a exigir: “…Que no me agarres las pinches patas…”. Todo bien hasta ahí.

Se me ocurre luego el intentar ser cariñoso con ella y le toco una de sus orejas. Respuesta inmediata ante la acción: “…No me toques las pinches orejas… no me gusta que me toquen las orejas…”. Me hago el desentendido y reitero la acción. “…Que no me agarres las pinches orejas…”. Vaya problema que se presentaba al futuro inmediato: buscar y encontrar diverso acceso al desarrollo sensual…

Y curiosamente, fueron las pinches patas…

Sergio Rodríguez Prieto

Abogado. Catedrático Universitario. Reconocido Melómano.

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