NACIONAL

DISTINTO PRIMERO DE MAYO

El tradicional desfile obrero, ya no se dará siguiéndole desde las alturas del balcón presidencial el Ejecutivo federal. Click To Tweet

Celebramos este Primero de Mayo con aspectos positivos que hay que saludar (históricos les llamó este miércoles López Obrador en la conferencia mañanera), pero también con negativos, que muestran todavía un horizonte de lucha y reivindicación del movimiento obrero. Este escenario se da a poco menos de seis meses que inició una gestión administrativa esperanzadora, progresista, pero no necesariamente de izquierda, como quisiéramos aquellos que así nos reivindicamos.

El tradicional desfile obrero, ya no se dará siguiéndole desde las alturas del balcón presidencial el Ejecutivo federal. Éste ha mencionado que es una actividad exclusiva de los sindicatos. Se acabaron los tiempos en que los contingentes de trabajadores marchaban frente al Señor y le daban las gracias, aunque no tuvieran por qué.

AMLO mencionó que precisamente para ese Primero de Mayo después del desfile de los trabajadores, había invitado a Palacio Nacional a una representación plural de dirigentes sindicales, para reunirse con ellos e intercambiar puntos de vista. La fecha llega precisamente a un día en que el Senado aprueba la minuta de los dos decretos que se conocen como reforma laboral y el mismo día de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Podrá ser histórica por las condiciones que garantizan la democracia sindical, a partir de la seguridad para que los trabajadores recurran al voto universal, directo y secreto para elegir a sus dirigentes, así como el derecho a la sindicalización. Con ambas medidas se evitarían los controles hasta hace poco corporativos, con las cuales operaban las cúpulas charras, empotradas muchas de ellas en las direcciones de los sindicatos durante decenas de años. Esto pudiese abrir la puerta para la liquidación de verdaderas mafias como las representadas por personajes como Carlos Romero Deschamps en el sindicato petrolero o Víctor Flores en el ferrocarrilero.

Lo anterior sin duda corresponde a aspectos que permitirían valorar la posibilidad de refrescar la vida de los sindicatos, transparentar su funcionamiento y darles nuevas formas de concebirse y actuar, en las condiciones del México de nuestros días.

Pero para mi gusto es ambivalente la reforma, en tanto también omite algunas cuestiones que creo debieran de haberse considerado y más cuando otras son de coyuntura. Con lo que no es tal la consideración de que la actual es una reforma para los próximos cien años. Toco tres aspectos sobre lo anterior.

Sobre las condiciones en que fue aprobada la reforma, me refiero a la necesidad de apurar la resolución y publicación de la misma, como cumplimiento de una condición planteada por Estados Unidos y Canadá, para proseguir el proceso de validación plena del T-MEC y no estrictamente de un planteamiento del mercado laboral mexicano. De esta manera la medida corre más en función de los intereses de los dos países, que de México, no obstante que parte de la demanda (el incremento salarial a la manera de escala móvil), fuera una vieja exigencia de la izquierda mexicana.

La segunda observación va relacionada con no haber tocado la figura del outsourcing, cuyo mantenimiento atenta las conquistas laborales y lesiona la libre sindicalización por la forma de contratación individual y sin garantías de seguridad social.

Un último punto. Desde el tiempo del neoliberalismo nos impusieron la semana laboral de 48 horas (lo cual para la izquierda y los sindicatos nos pasó de noche), cuando por muchos años fue de 40 a la semana. No se tocó esta cuestión, más cuando el propio López Obrador en su propuesta de Ley de Austeridad Republicana manejaba que los funcionarios debieran trabajar inclusive el sábado. Habrá que decir que ésta es un planteamiento neoliberal, alejado de lo propuesto por la izquierda, ya aplicada como logro sindical en las sociedades llamadas de bienestar, como son las escandinavas. Está claro que el Presidente de la República no las ha tomado en cuenta.

En contrapartida, como lo menciona el volante repartido este Primero de Mayo por el MCM en Aguascalientes: Llegó la hora con la reforma laboral. Nos vemos en el 2020 con nuevas conquistas laborales. Son tiempos para buscar nuevas formas para la organización sindical, su renovación, la defensa de sus conquistas históricas y su ubicación como actores fundamentales del cambio social.

Daniel Carlos García

Trabajo como Director de Capacitación para el empleo en DGECyFC. Estudió en UNAM MX

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