EN EL DIVAN

Una consideración tardo moderna de la compasión.

Para mi sorpresa, mi mensaje de proteger a especies más débiles por compasión, sin esperar nada a cambio, fue un mensaje que suscitó diversas reacciones. Click To Tweet

 

Lo importante, decía a Eckermann (16 de diciembre de 1828) , es tener un alma que se apasione por la verdad y la capte dondequiera que la encuentre. No olvidemos que el mundo es ya muy viejo, y desde hace miles de años han vivido y pensado tantos hombres notables, que es poco lo nuevo que queda por descubrir o decir.》

Goethe, Poesía y Verdad.

 

La verdad, ese concepto que después de Kant es tan difícil de definir, tan imposible de significar.

El príncipe Siddhartha de Herman Hesse, entendió que  la muerte, el sufrimiento, son parte de la verdad. La intuición de mi muerte genera mi angustia, esta ultima  lleva un infausto mensaje para el portador, 《todo lo que consideras animado tiene fin, la realidad es algo insoportable clama la desoladora  angustia.》

La misma materia muere en agujeros negros dicen los científicos, todo sistema solar tiene planetas habitables y planetas inertes donde la vida es imposible. El espacio exterior, sus zonas no habitables  me angustian, por que todo  es frío e inerte, lejano a la luz del sol, al milagro anómalo llamado vida que  dicen no se da ni por error.

El peligro del desapego es la indiferencia, la obtusa justificación ante el inmenso sufrimiento de la humanidad  y la depredación de las desgraciadas especies con las que convivimos es atroz, cuando se justifica la crueldad del mundo describiendo fríamente lo depredadora que resulta la especie humana,  lo que impera es un hambre de caos, cuando se admira la ciencia del hombre se debe recordar que ha servido para utilizar una bomba atómica , hacer Gulags y holocaustos.

Un delirio estilo Nerón, se apodera de  sujetos que aman ver el mundo arder, sonríen al mirar a  los pobres suplicar, les causa gracia cazar un animal, aplauden sus justificaciones de la ruindad,   sujetos que bien podrían justificar la existencia del diablo por la forma tan atroz que tienen de justificar el estatus del mundo y aquello que vive en el.

El único progreso que existe es la abolición del regocijo que causa a los bípedos la crueldad. El progreso no existe porque si algo pudiéramos apostar se repite en la historia es el triunfo de la crueldad y el poder. Pareciera que a la historia de la humanidad se le podría nominar: historia de la depredación.

La indiferencia ante el otro que vive y sufre, la sorna que implica responsabilizarlo de su sufrimiento, caer en la demencial indolencia, si el sufrimiento de otro ser vivo me resulta insignificante, he perdido mi humanidad, soy de una especie ajena a la que inventó la ética.

No hablo de comer por supervivencia, de ese tipo de particular de depredación, habló del placer de exterminar, el planeta llegó a la condición en la que está no porque mi especie se limitará a sobrevivir, mi especie considera a lo que consume,  un derecho, consumir es un derecho de todos, un hombre no escarmentado, es un hombre no educado decía el gigante de los poetas Goethe. El humano destruye su planeta por placer, por comodidad, por que no está dispuesto a dejar de consumir lo que lo daña inclusive.

Fue así como, alimentando con mis propios alimentos a perros callejeros e indefensos, comenzó a crecer la compasión en mi. Para mi sorpresa, mi mensaje de proteger a especies más débiles por compasión, sin esperar nada a cambio, fue un mensaje que suscitó diversas reacciones.

Incluso Schopenhauer tuvo que aceptar cuanta compasión había en él, uno de los filósofos más duros, ateos, aquel que sabía sobre la profundidad del sufrimiento, sabía que no podíamos ser solamente una fría razón despiadada. Sólo la compasión nos aleja de las conductas motivadas por el egoísmo. La cultura nos debe llevar a actuar cuidando principios, la compasión es un principio para mi universal.

La compasión se ejerce cuando hago del sufrimiento del otro mi sufrimiento.

Toda buena acción totalmente pura, toda ayuda total y verdaderamente desinteresada que, como tal, tiene su motivo exclusivamente en la necesidad del otro, es verdaderamente, si la investigamos hasta su razón última, una acción misteriosa, una mística práctica, en la medida en que nace del mismo conocimiento que constituye la esencia de toda mística verdadera y no es explicable con verdad de ninguna otra forma… Por eso… he llamado a la compasión «el gran misterio de la ética》

(Schopenhauer, Arthur)  Los dos problemas fundamentales de la ética

Este gran misterio de la ética, representan para mi todas esas personas que desinteresadamente apoyaron a los perros callejeros por medio de mi mensaje, son el Dios omniausente del ateo, la ayuda sin motivo, la bondad que aparece de la nada. Podría ampliar mucho más como la tardó modernidad ha ido normalizando su atroz falta de compasión, de empatía simple. Existe un filósofo Shopenhauariano como tantos, que después de las segunda guerra mundial escribió su filosofía, Horkheimer  es su apellido, Ortega Ruiz y Mínguez Vallejos escriben sobre el filósofo del holocausto:

《 Materialismo, metafísica y moral  no se hubiera escrito sin el precedente de la compasión como fundamento de la conducta moral de Schopenhauer. Bien es cierto que la compasión en Horkheimer adquiere una dimensión social que en Schopenhauer no existe. La compasión horkheimeriana es denuncia y protesta contra las estructuras sociales injustas que oprimen y hacen imposible vivir en dignidad, y no se reduce a la respuesta compasiva frente al individuo concreto en su situación singular.》

En tiempos tan obscuros es prudente recordar a los justos y a los excelentes, cuidarlos, recordarlos, elogiarlos, yo por eso le envió este mensaje cálido a todo aquel que se compadece de seres indefensos como los perros callejeros:

《 ¡Recuerda siempre la imagen de los dignos! Como lucientes astros, los distribuyó la naturaleza por el espacio infinito. Del obscuro pasado nos salen al encuentro hombres esforzados y excelentes, valerosos,bellos,buenos,en magníficas figuras.》

Goethe, Poesía y Verdad.

Este mensaje es la explicación de mi necesidad de citar a las grandes plumas de todos los tiempos, recordar a los más dignos para alcanzar la doliente profundidad , el mismo Nietzsche decía de las enseñanzas del inmenso Schopenhauer: 《 Alentar el surgimiento del filósofo, del artista y del santo en nosotros y fuera de nosotros, trabajando así a un tiempo en el perfeccionamiento y la consumación de la naturaleza.

Si algo tenemos de espíritu es nuestra compasión, si de algo nos sirve dar, es para precisamente romper el egoísmo , la piel del alma.

Alejandro Marengo Pérez Duarte

Mendigo de sueños, distópico, surrealista.   La enajeción desiderativa a la mercancía dinero, se paga siempre con libertad.

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