CINE

La decepción de un Juego de Tronos

a punto estuve de implorar que como en las telenovelas mexicanas, prepararan varios finales para corregir los desatinos. Click To Tweet

 

Emilia Clarke en Juego de tronos

Juego de Tronos es una maravillosa serie de ficción basada en los libros del escritor norteamericano George R. R. Martin, fue transmitida por la cadena HBO pero el guion de la serie de televisión se fue apartando de los libros a partir de la cuarta entrega y de hecho Martin no ha concluido su saga literaria lo que le ha provocado airados reclamos de sus seguidores en varias ferias del libro por todo el mundo.

Mario Vargas Llosa, premio nobel de literatura 2010, publicó un maravilloso ensayo intitulado: La civilización del espectáculo”, libro en donde refiere que nuestra generación tiene en el primer lugar de su tabla de valores el entretenimiento, y en el que reflexiona sobre la tremenda banalización que de la cultura ha hecho la sociedad contemporánea.

Juego de Tronos se convirtió en un fenómeno mundial, un excelente negocio para la cadena HBO que tendrá un incierto futuro en los próximos meses sin la presencia de la serie que apenas concluyo con una octava temporada que dejó, para muchos de sus seguidores dentro de los cuales me incluyo, un desagradable sabor de boca; a punto estuve de implorar que como en las telenovelas mexicanas, prepararan varios finales para corregir los desatinos.

En el mundo de la ficción existen tramas memorables, no tiene desperdicio la primera temporada de House of cards con el ahora defenestrado Kevin Spacey; maravillosa la serie 24 horas con su investigador Jack Bauer que interpreta Kiefer Sutherland; y por supuesto la extraordinaria  saga Millenium basada en las novelas del sueco Stieg Larsson, existe una trilogía aceptable de películas suecas y una versión americana del primer libro intitulada La chica del dragón tatuado en donde la hacker Lisbeth Salander cobra venganza de los hombres que maltratan a las mujeres.

Este fin de semana, antes de ver el último capítulo de la octava temporada de Juego de Tronos que ya me anticipaba sería una decepción, tuve la enorme fortuna de volver a ver la magistral película argentina El secreto de sus ojos, con las excelentes interpretaciones de Soledad Villamil y Ricardo Darín, basada en la novela de Eduardo Sacheri, quien colabora en el guión de una película dirigida por Juan José Campanella que obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera en el año 2009; por cierto existe una versión americana bastante mala que no le recomiendo cinéfilo lector, la titularon Secretos de una obsesión y contrataron a Julia Roberts y a Nicole Kidman para que algo bonito tuviera esa cinta.

Fue mi amigo Don Gus quien me prestó el libro Cine o sardina  del cubano Guillermo Cabrera Infante, quien como Gustavo, fue un cinéfilo de corazón, y se intitula así pues Cabrera Infante fue muy pobre en su infancia y de niño su madre los viernes les daba a elegir a él y a su hermano entre  ir al cine o cenar sardina, la pasión por el celuloide provocó que nunca prefirieran, a pesar del hambre, cenar la sardina.

Ya habrá tiempo de ver con calma todos los capítulos de las primeras siete temporadas de Juego de Tronos, y de volver a leer los libros de George R. R. Martin, y ojalá que algún día éste publique el final de la trama, sin embargo creo que, si me dan a elegir entre ver de nuevo la octava temporada de HBO y la sardina, sin duda voy a elegir la cena.

S. Pereira

Abogado, aficiononado a la literatura, gastronomía y un poco de jazz

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *