OPINIÓN

Día Internacional del Medio Ambiente (5 de junio): Bosque de los Cobos

“Las destrucciones y las amenazas que sufren la naturaleza y el medio ambiente, las noticias sobre los elementos tóxicos que contienen los alimentos y los objetos de consumo: los accidentes químicos, tóxicos o nucleares operan como desvalorización y expropiación furtiva o galopante de los derechos de propiedad. Mediante la producción sin freno de los riesgos de la modernización se ejecuta en pasos y saltos continuados, a veces en agudizaciones catastróficas, una política de la Tierra que se va volviendo inanimado.” Beck, Ulrich. 1986. La sociedad del riesgo

En el marco de la celebración mundial del Día Internacional del Medio Ambiente (5 de junio), autoridades municipales y del gobierno del estado de Aguascalientes, no perdieron oportunidad de salir a la palaestra para recordarnos con oportunidad la importancia de la ecología de nuestro planeta, el respeto que se debe tener, así como su cuidado.

Entre premios y concursos de diferente trascendencia nuestras autoridades apaciguaron su conciencia, sintiendo haber cumplido con el discurso ecológico. Hay que reconocer entre tanto acto y posiblemente el más destacado del año y de lo que va de esta administración encabezada por Martín Orozco Sandoval fue dar a conocer el decreto que hace del Bosque de los Cobos-Parga un Área Natural Protegida, con lo que se protegen 176 hectáreas donde se contabilizan más de 120 especies de plantas (mezquites, huizaches y nopaleras), y una cantidad importante de fauna endémica.

Distintos grupos preocupados por el entorno y hábitat ecológico de nuestro estado en reiteradas ocasiones denunciaron las intenciones, ahora pasadas, de deforestar dicho bosque, para sustituirlo por un desarrollo urbano. Desarrollo urbano muy cuestionado por permisos faltantes, estudios ambientales que no existían, y otra serie de irregularidades provenientes de administraciones municipales pasadas (ver: Agustín Bernal Inguanzo). Un gran triunfo para la ecología en Aguascalientes, pero minúsculo para la humanidad.

Bosque Cobos

La ecología no debe ser vista como un problema biológico, químico. Es un problema mayor, que involucra a todas y todos, sin importar edad, sexo, género, religión, posición económica, o equipo de futboll. En la década de 1980 el sociólogo alemán Ulrich Beck hace ya mención en su obra “La sociedad del riesgo”; de cómo el problema del hábitat y ecología sería pronto uno de los principales retos de la población mundial, que como riesgo muy probablemente sustituirá en primer lugar a la amenaza de destrucción nuclear del planeta.

La atención al problema ecológico aún y con logros importantes como el reportado en febrero de este año por la NASA; que con imágenes satelitales realizan comparativo entre la década de 1980 y las fotos satelitales del 2018, concluyendo que hoy es un planeta más verde gracias a políticas de China y de la India principalmente de reforestar las ciudades de dichas naciones (ver: La Tierra es más verde que hace 20 años, revela la NASA), no son logros que que alcanzan cubrir el daño ecológico sufrido por milenios de humanidad causados a nombre del progreso y la civilización. Como parte de argumento que fortalece ver: 2018 fue el más cálido de los últimos 139 años: NASA.

El reto ecológico requiere no acciones aisladas si no un cambio de paradigmas culturales global, que transforme a las culturas humanas en una al menos en el campo de la cultura ecológica, en su decir y actuar con respecto al medio ambiente. Los triunfos individuales, los logros regionales, no son suficientes para detener y revertir el daño. Si se quiere apostar por el desenlace de esta historia el resultado favorito no es alentador, varios estudios universitarios refieren que la batalla por salvar al planeta ya está decidida.

Diego de Alba Casillas

Dr. en Ciencias Antropológicas por la UAM-I. Sociólogo de profesión por la UAA. Aprendiz de reportero.
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