NACIONAL

Políticosas: Los periodistas, espejo de esperanza

Todavía con los ojos flameados por la llamarada de petate en que derivó el señalamiento de corrupción contra muchos de los periodistas más conocidos y encumbrados de este país, conmemoramos este 7 de junio una vez más el “Día de la Libertad de Prensa (o de Expresión”), que fue instituido en 1951 por el entonces presidente Miguel Alemán a iniciativa del coronel José García Valseca, propietario de la cadena periodística que llevaba su nombre y que ahora es la Organización Editorial Mexicana (“los soles”).

El tema periodístico es vasto, apasionante, con muchas vertientes, que van desde el futuro de las publicaciones impresas hasta las “fake news”, pasando por las relaciones de los medios y los periodistas con los poderes formales y fácticos, la incursión de periodistas en el mundo empresarial como publicistas, o la delimitación entre periodismo, propaganda, publicidad…

Hoy que se habla con insistencia de una crisis periodística a nivel global, es oportuno echar una mirada hacia atrás para reconceptualizar, y sobre todo revalorar, el periodismo y a los periodistas.

Sin duda que hay grandes teóricos de la comunicación, así como tenemos luminosos y hasta heroicos modelos prácticos de tan demandante actividad.

Pero aun sin alcanzar tales alturas, a casi todos nos queda claro lo valioso que tan entrañable oficio/profesión es para el desarrollo de una sociedad libre, justa y democrática, o para el florecimiento, defensa y permanencia de la libertad, la justicia y la democracia en una sociedad que busca su mejoramiento permanente.

El 3 de mayo, con ocasión del “Día Mundial de la Libertad de Prensa”, el Secretario General de la ONU, AntónioGuterres, señaló que “Ninguna democracia está completa sin acceso a información transparente y fiable. En adelante, todos debemos defender los derechos de los periodistas, cuyos esfuerzos nos ayudan a construir un mundo mejor para todos”.

En la misma oportunidad, el Papa Francisco dijo que “Necesitamos un periodismo libre, al servicio de la verdad, del bien, de la justicia; un periodismo que ayude a construir la cultura del encuentro”.

Dos semanas después, el Pontífice retomó el asunto y abundó en él, en reunión con los 400 corresponsales acreditados en El Vaticano, ante quienes, según los propios reporteros, el Pontífice dio una lección de buen periodismo;encomió el trabajo que desempeñan y la importancia que tienen los medios en el mundo de hoy. “Siempre encontraráen la Iglesia la justa estima por su labor y el reconocimiento de la libertad de prensa”, les dijo, y evocó a manera de homenaje “a los muchos periodistas asesinados en el mundo por realizar su labor”.

De verdad es un mensaje muy conceptuoso que abordó prácticamente todos los ángulos de la tarea periodística y su imprescindible presencia.

En lo personal, me gustó la expresión que da título a estas líneas: Los periodistas son espejo de esperanza.

“El periodista humilde es un periodista libre. Libre de condicionamiento. Libre de prejuicios, y, por lo tanto, valiente. ¡La libertad requiere coraje! Os invito a ser un espejo que sabe reflejar la esperanza; os deseo que seáis mujeres y hombres humildes y libres, que son los que dejan una huella buena en la historia”.

Y no menos importante me parece su afirmación, su alerta: “La libertad de prensa y de expresión es un indicador importante de la salud de un país. No olvidemos que una de las primeras cosas que hacen las dictaduras es eliminar la libertad de prensa o enmascararla, no dejarla libre”.

Por cierto que unos fechas antes del mensaje del Papa, le había leído a Jorge Varona, mi primer director, en Momento, un interesante artículo con el mismo tema, intitulado “Libertad de expresión, valladar ante el poder”. Un texto ameno y al mismo tiempo pleno de erudición, en el que el autor concluye en que “La censura degrada la dignidad de una nación. La censura gubernamental demuestra su absoluta falta de fe en la capacidad de los individuos para dilucidar entre el bien y el mal (cualquier cosa que esto signifique para cada quien)… La verdad siempre prevalece”.

Por estos días hemos tenido pruebas de que el trabajo periodístico no sólo es reflejo de la salud de un país, sino que en buena medida contribuye a conservarla con sus investigaciones y denuncias.

Son publicaciones que adicionalmente deben ponernos atentos, pues nos enseñan, una vez más, que en los tiempos que corren no hay mucho en quién confiar, según lo estamos constantando. Lo mismo se esconde un acosador y homicida tras un perfil falso de facebook, que un ladrón detrás de un escritorio burocrático, un depredador debajo de ropaje presuntamente celestial, o se viste con toga un sospechoso de manejar abundantes recursos financieros de origen no claro.

Así que defender y preservar la libertad de prensa no es tarea sólo de los periodistas, sino de toda la comunidad.

Parafraseando la conocida sentencia podríamos afirmar que “los pueblos tienen el periodismo que merecen”.

Javier García Zapata

Docente y periodista. Maestría en Educación y Neurocognición. Licenciatura en Periodismo. Estudios en Letras Hispánicas.

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